Ida y vuelta al infierno (entrevista a Rob Bell)

Ida y vuelta al infierno (entrevista a Rob Bell)

Hace cinco años, Rob Bell escribió un controversial libro, dejó la enorme iglesia que inició y se mudó a Los Ángeles. Pero él dice que lo que se encuentra haciendo ahora es más pastoral que nunca.

En el verano de 2000, Rob Bell estaba haciendo volteretas en su tabla de esquí acuático cuando cayó y sufrió un traumatismo craneal cerrado. Eso significa que su cerebro golpeó contra su cráneo y causó un trauma muy grave.

En este caso, Bell perdió la habilidad de recordar el pasado, y en realidad, de concebir el futuro. Su cerebro trabajaba tan duro para restablecer todas sus funciones que simplemente no tenía espacio para nada más que lo inmediato.

“Recuerdo que trajeron a mis hijos al cuarto del hospital y yo solo repetía ‘Espera, ¿estos son nuestros?’”. recuerda Bell. “Le pregunté a [mi esposa] Kristen dónde nos conocimos y cuál era mi trabajo, y veía todo como si fuera por primera vez. Me encontraba en un tour por mi propia vida, y era absolutamente asombroso”.

Tomó cerca de una semana para que disminuyeran sus síntomas. Tan aterradora como pudo haber sido su lesión, Bell dice que la experiencia lo obligó a aprender una lección que nunca olvidaría.

“Había probado un modo completamente diferente de vivir en el que solo estás en el momento presente”, dice. “Yo era como todo el mundo en aquel momento, yendo a reuniones, respondiendo emails, ocupado, ocupado, ocupado. Entonces me topé con esta forma distinta de vivir, y no tenía ninguna fuerza, habilidad o técnica para ello”.

En febrero de este año [N. de LCC: 2016], Bell publicó un nuevo libro, “How To Be Here” [Cómo estar Aquí]. En este, él cuenta la historia de su lesión y explica cómo su nuevo aprecio por vivir el momento rehízo su vida.

Y al ser Rob Bell, llenó el libro con un montón de inspiración y provocación para que sus lectores sigan su ejemplo.

“Me enseñaron cómo trabajar duro, cómo elaborar estrategias, cómo conectarme, cómo hacer múltiples tareas, como subir las escaleras”, dice Bell, “pero nadie me enseñó cómo estar completamente presente. Así que, en muchos sentidos, este libro es lo que he aprendido en los últimos 15 años acerca de cómo hacer para sentir que no estás desaprovechando tu propia vida”.

Pero para aquellos que han seguido la carrera ministerial de Bell, los últimos 15 años no son tan interesantes como los últimos cinco.

Tormenta de Fuego y Azufre

Antes de 2011, Zondervan había publicado cuatro libros de Bell, el entonces pastor de Mars Hill Bible Church en Grand Rapids, Michigan, incluyendo el increíblemente popular Velvet Elvis [Una Obra de Arte Original]. Pero no publicaron el siguiente.

Oficialmente, los ejecutivos de Zondervan dijeron que nunca habían tenido la oportunidad, pero una portavoz dijo a CNN: “Si el vídeo promocional para el libro refleja con precisión su contenido, es muy poco probable que Zondervan hubiera aceptado Love Wins para su publicación”.

El libro que Bell publicó, Love Wins: A Book About Heaven, Hell, and the Fate of Every Person Who Ever Lived [El Amor Gana: Un libro sobre el cielo, el infierno, y el destino de cada persona que ha vivido], cuestionaba una de las creencias más ampliamente aceptadas dentro del cristianismo, la existencia del infierno y la naturaleza de la vida después de la muerte. Básicamente, construyó su libro alrededor de una pregunta: “¿Un Dios amoroso castigaría a la gente para siempre?”.

La llegada de Love Wins de Bell fue una de las raras ocasiones en las que decir que causó una “tormenta de fuego” no es una exageración. Las cadenas de TV realizaron promociones independientes sobre el libro y su autor. Publicaciones como The New Yorker cubrieron el alboroto que rodeaba a la controversia. Más de unas cuantas universidades y seminarios organizaron discusiones y debates con y sin Bell presente. Love Wins también creó todo un mercado editorial de libros escritos en respuesta.

El editor ejecutivo, Justin Taylor, dirige un blog que algunos llaman el “Reportero Esclavo Evangélico”. Él ha hecho un hábito de documentar toda clase de noticias dentro del mundo eclesiástico. En gran medida, fue Taylor el primero que puso de relieve el polémico libro cuando publicó el trailer de Love Wins en su blog.

Mirando en retrospectiva, Taylor cree que las condiciones fueron casi perfectas para que el libro de Bell consiguiera toda la atención que tuvo.

“Bell tenía una personalidad carismática y una reputación popular (especialmente entre los evangélicos más jóvenes) por su creatividad para presionar sin caer en lo heterodoxo”, dice Taylor.

“En contraste a su atractivo frente a los jóvenes cristianos, muchos evangélicos mayores tenían la vaga sospecha de que él era un buen comunicador que se había desvinculado cada vez más de la sana doctrina y de la cuidadosa teología exegética, de modo que su trayectoria parecía incompleta y preocupante”.

“Estas dos cosas se combinaron como trasfondo para que, cuando Bell parecía encontrarse definitivamente de salida de la ortodoxia, la reacción fuera muy ruidosa, tanto de parte de sus detractores como de sus defensores”.

No mucho después del lanzamiento del libro, a fines de 2011, Bell renunció al pastorado en la iglesia que fundó.

Oficialmente, se fue a Los Ángeles para perseguir una carrera en televisión. Pero desde casi todos los puntos de vista, parecía que Bell había fracturado su relación con el mundo eclesial, y que este lo había expulsado.

Go West [Ve al oeste], Rob Bell

Es verdad, desde que Bell desapareció del radar evangélico, solo ha aparecido públicamente en eventos esporádicos y en televisión con gente como Oprah, con quien incluso viajó. Parecía como un giro de 180° del Bell que muchos habían conocido a través de Nooma, sus innovadores videos de enseñanza, y de sus populares libros. Pero él no lo ve así.

“No se siente como un giro de 180° en lo absoluto”, dice Bell. “Se siente como una larga, lenta, y muy natural trayectoria y evolución en la misma dirección”.

“No se siente como una partida en lo absoluto. Se siente como si hiciera lo que he venido haciendo siempre. Tratar de dar lenguaje a la corriente profunda. Todo es espiritual. Hay profundidad en lo cotidiano, y eso está en el corazón de la historia de Cristo. Se siente como si estuviera haciendo lo que he estado haciendo todo el tiempo, solo que en diferentes entornos”.

Bell y su esposa Kristen tienen ahora tres hijos, y todos viven en el medio de Los Ángeles. Él aún escribe libros. Es anfitrión de un popular podcast. Hace giras con sus conferencias. Ah, y surfea cada vez que puede.

En los entornos donde está ahora, a menudo es el único cristiano en la habitación, lo que es una gran diferencia de su anterior carrera donde pastoreaba una iglesia de 10000 miembros. Pero, para Bell, esta nueva realidad no es un problema; es parte del atractivo.

Bell dice que su partida de Mars Hill no fue una huida de la fe, ni siquiera de esa iglesia.

Luego de que Love Wins saliera, algunos líderes de la iglesia le preguntaron a Bell qué seguía para él, como una manera de asegurarse que la iglesia pudiera servirle bien. Mientras él y Kristen reflexionaban sobre lo que seguiría a continuación, continuaban regresando a esa sensación como del final de una temporada, dice Bell.

Finalmente Presente

La lesión craneal de Bell hace 15 años le dio una vislumbre de un nuevo tipo de pensamiento: ¿cómo se ve la vida sin distracciones?

Aún recuerda la sensación: “Mi cerebro no tenía capacidad alguna para el futuro, que es de donde vienen la preocupación y la ansiedad, y tampoco tenía ninguna energía o capacidad para pensar acerca del pasado, que es de dónde vienen los arrepentimientos. Mi cerebro solo podía estar en el presente. Me encontraba haciendo un tour por mi vida, pero mi cerebro sólo era capaz de captar lo que estaba ocurriendo en el momento actual”.

Una década y media después, Bell ya no supervisa una mega iglesia. No es responsable de una congregación. Ha pasado de ser uno de los nombres más grandes de la cultura cristiana a un orador que aparece en el escenario con Oprah, llegando a una audiencia totalmente nueva.

Y, en muchos sentidos, se encuentra libre de las expectativas de muchos evangélicos que apostaban por su “despedida” tras las repercusiones de Love Wins. Por segunda vez en la vida de Bell, una experiencia difícil le llevó a un nuevo tipo de claridad. “Para mucha gente ser pastor significa también dirigir una organización”, dice Bell. Esa es la razón por la cual tantos pastores están tan agotados y a duras penas se sostienen: se anotaron para [predicar y pastorear], pero en realidad, día tras día, la preservación de la institución se convierte en primordial”.

“Ahora, en lugar de lidiar con las responsabilidades de dirigir una mega iglesia, las expectativas de compañeros evangélicos o el peso que proviene de la presión, hay menos distracciones”.

Tal vez, esto es lo que se supone que se siente ser un pastor, dice él.

“Cuando no tienes eso sobre tus hombros, entonces solo eres tú y la persona”, dice Bell. “Es sólo tú, ellos y el espacio entre ustedes y lo que sea que quieran hablar. Así que ha sido muy interesante para mí, porque tengo interminables momentos en los que estoy haciendo lo que la gente diría que hace un pastor, pero no hay nada en el camino”.

Bell no relaciona lo que pasó con Love Wins a ninguna clase de experiencia traumática. No habla mal de nadie de su pasado y no parece preocuparse demasiado por defenderse de los críticos. Pero, aun así, parece haber aprendido algo del sufrimiento, sea una lesión cerebral o una ola de críticas. Está descifrando lo que significa permitir que el dolor traiga claridad.

“A menudo, se necesita del sufrimiento para agudizar nuestros sentidos, aumentar nuestra conciencia del presente y la vida que tenemos para vivir”, dice. “A menudo, se necesita algún tipo de trauma o pérdida aplastante del alma para despertarnos”.

Despierto

Incluso sus más ardientes críticos le conceden una cosa: Rob Bell es un comunicador increíble. En esta nueva fase, con un nuevo enfoque, está descubriendo cómo es eso, libre del ruido de su vida anterior.

Irónicamente, eso significa volver al principio. Significa revisar el sermón él mismo, y reimaginar cómo puede cambiar el mundo.

“El sermón es una forma de arte que necesita ser recuperada”, dice. “Es el original teatro de guerrilla, algo entre un movimiento de recuperación, una charla TED y un avivamiento. Esta forma de arte ha sido secuestrada en nuestra cultura. Para muchas personas, el sermón es la manera de construir edificios más grandes. Pero el sermón se trata de la sagrada interrupción”.

Bell ahora hace giras, escribe e incluso lleva sus sagradas interrupciones a escenarios de comedia en Los Ángeles. Él reside en Largo, un lugar de comediantes en Los Ángeles que también acoge a gente como Zach Galifianakis, John Mulaney y Sarah Silverman.

Resulta que todavía hay mucha gente ansiosa por escuchar la reinvención del sermón.

“[El Comediante Pete Holmes y yo] tenemos un show en conjunto”, dice. “Así que estaré con Oprah y un par de días más tarde puede que en Largo, y luego un par de días más tarde podría reunirme con un grupo de activistas y empresarios. Y entonces puede que salga y hable en una conferencia sobre ciencia y espiritualidad. Y luego puede que vaya a surfear”.

Bell aún tiene sus críticos. Y se encuentra en un camino no tradicional para ser el hombre que la revista Time llamó una vez “El siguiente Billy Graham”. Pero él dice que su pasión es la misma.

“Encuentro que la historia y el mensaje de Jesús son más irresistibles que nunca”, dice.

En lugar de iglesias y púlpitos, está en clubes nocturnos y giras en estadios. La vida ha cambiado dramáticamente para el individuo que comenzó una iglesia, abrió un nuevo camino creativo con videos y libros, y se convirtió en una de las figuras más polarizantes del cristianismo moderno. Pero para él, eso está bien.

No abandonó la Iglesia. Solo trata de tomar lo que mejor sabe hacer y moverse más allá de las paredes de la iglesia.

“No creo que esta forma de arte deba limitarse a un edificio en particular un domingo por la mañana o en la noche”, dice. “Creo que debería competir con todas las otras formas de arte, así que eso es lo que he intentado hacer. Dejar la iglesia local en algunos sentidos era: ‘Tengo que seguir adelante’ y ‘tengo que seguir anunciando las buenas nuevas y la muerte y el misterio de la resurrección entrelazado en el tejido de la creación’. ‘Tengo que ver hasta dónde puedo llevarlo’”.

Golpear su cabeza le mostró a Bell cómo podría ser una vida plenamente presente. Pero empezar de nuevo le mostró cómo disfrutarla.

“Todo lo que podría salir mal para mí ya sucedió”, dice. “En muchos de los lugares donde iba a hablar, había manifestantes en el frente. Así que, en algún momento, mejor podrías estar haciendo algo que amas”.

Elegir vivir de esa manera puede ser arriesgado, pero, para Bell, el riesgo ha valido la pena.

“Mucha gente está atascada. Están catatónicos en alguna vida que saben que no es su verdadero camino”, dice. “Piensan, ‘Bueno, si lo hiciera, la gente podría no entender’. Eso es correcto. ‘Bueno, si lo hiciera, tendría que vivir en una casa más pequeña’. Sip. ‘Bueno, podríamos perder un montón de dinero’. Sip. ‘Bueno, podría ser malinterpretado’. Sip. Pero estarías vivo, ¿y qué es mejor que eso?”.

 

Fuente Original:

http://www.relevantmagazine.com/life/through-hell-and-back

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