¿Homosexuales? Corea del Norte, Hilllsong, y la negación de la negación

¿Homosexuales? Corea del Norte, Hilllsong, y la negación de la negación

Corea del Norte nunca deja de ofrecer y citar interesantes ejemplos de cómo funciona la ideología. Un ejemplo de esto es que ellos afirman que allí la homosexualidad en realidad no existe.

Lo que esta extraña negación nos muestra es la forma en que los sistemas ideológicos no se limitan a actuar con prohibiciones, sino también con prohibiciones de hablar de las prohibiciones. Con respecto a la situación de Corea del Norte y la homosexualidad podemos describirla como:

  • Orden: No se puede ser gay.
  • Orden suprema: No se puede hablar de que no se puede ser gay.

Cuando uno está muy metido dentro del propio sistema de esta realidad, no plantea un verdadero problema, porque todo el mundo sabe que no se deben hacer ciertas preguntas. Sin embargo, cuando las autoridades de Corea del Norte son interrogadas por extranjeros, de pronto se encuentran en una posición muy incómoda. Evadirlas solo puede ocurrir por un tiempo dentro de la comunidad internacional. Eventualmente, tendrán que responder a la pregunta: “¿Puedes ser gay en Corea del Norte?”. En respuesta a esto hay dos opciones principales:

  • Si
  • No

El problema es que la primera respuesta demuestra que son un régimen represivo, mientras que la segunda habla directamente contra la postura conservadora y totalitaria del estado. De cualquier manera, el funcionario que utilice un “sí” o un “no” seria rápidamente arrestado y puesto en un campo de concentración. Desafortunadamente para ellos, la respuesta “no lo sé” no sería justo la mejor, ya que sería una señal de indecisión y debilidad por parte del estado. Teniendo en cuenta esto, la única opción que tiene el funcionario seria fingir sorpresa y afirmar que la pregunta no es relevante porque no hay personas gay o lesbianas allí (es decir, es un resultado directo de las estructurales perversidades de occidente).

Esta situación refleja la misma lógica utilizada durante las purgas de Stalin cuando misteriosamente desaparecían los altos funcionarios (una realidad que ocurrió en los juicios mediáticos). Si bien era evidente para todos lo que había sucedido, no se le permitía a nadie hablar de ello. Pero lo más importante fue que se les prohibió hablar de lo que no podían decir.

Si alguien era tan ingenuo como para preguntarle a un miembro del partido qué le había pasado a una persona en particular, ese miembro habría actuado conmocionado e insinuado que la pregunta era absurda (además, la persona que hizo tal pregunta sería removida por ir en contra de la orden suprema).

Algo similar, podría decirse que ha pasado en la historia con los militares estadounidenses.

La idea del sentido común de cómo la legislación de igualdad ocurrió podría resumirse así:

  • A los homosexuales y lesbianas no se les permitió enlistarse
  • La política “No hables, no preguntes” fue instalada (1993)
  • La prohibición finalmente fue removida (2011)

Sin embargo, antes de esto había una postura, llamada la existencia de un implícito “No hables, no preguntes”. Esto significa que, antes de que las personas pudieran hacer preguntas sobre las orientaciones sexuales en el ejército, las personas homosexuales eran tratadas como si no existiesen. Algún cuestionamiento ocasional era fácilmente esquivado con respuestas enmascaradas como “nunca tuvimos que discutir sobre eso”.

Sin embargo, una vez que las preguntas se hicieron más públicas y frecuentes, la institución fue confrontada con su creciente preocupación. Como todo organismo, trató de deshacerse del problema logrando una homeostasis. En primer lugar, lo hacían esquivando la pregunta y luego admitiendo abiertamente su postura discriminatoria. Pero cuando el prejuicio ideológico se encontró al descubierto, los activistas fueron capaces de impulsar y crear nueva preocupación. Esto, a su vez, condujo a una explícita política de “No hables, no preguntes”. Un movimiento que sólo conduciría a una solución a corto plazo, y esta mostraría su naturaleza engañosa. Por lo tanto, con el tiempo, la institución se vio obligada a aceptar la igualdad bajo la ley (aunque, en otros tiempos, esta situación se podría haber revertido).

El punto aquí fue el movimiento de una política implícita de “No hables, no preguntes” hacia una explicita solución a corto plazo, una que marcó una fuerte y determinante victoria por la igualdad. Fue el día D que precedió al día VE (N. del LCC: Por sus siglas en inglés: el día de la victoria en Europa) ya que reflejó el último agónico intento de la institución por conservar su desigualdad ideológica.

El punto de subrayar esto es que vemos algo similar dentro de las iglesias evangélicas populares como Hillsong (como se evidenció en una reciente entrevista de CNN con Carl Lentz). Aquí el pastor de Hillsong Nueva York luchó por mantener la idea de que la homosexualidad no era un problema que tenían que abordar. Al igual que los funcionarios de Corea del Norte, Lentz estaba luchando visiblemente con la forma de responder a la pregunta de si los homosexuales y lesbianas eran invitados a congregarse en su iglesia (para formar parte del equipo de liderazgo, etc.). De las respuestas al increíblemente débil cuestionamiento no periodístico, lo que uno consiguió fue una serie de respuestas equivocadas como: “Jesús no habló de eso abiertamente, así que nosotros tampoco lo haremos”.

Aquí la postura implícita es tratar de pretender que el problema no existe, permitiendo así que las personas homosexuales y lesbianas se involucren tranquilamente mientras se mantiene una teología homofóbica (en términos psicoanalíticos, esconder la transgresión del homofóbico Gran Otro).

Lo que tiene que suceder ahora es que grupos como Hillsong sean presionados para revelar su postura implícita. Porque mientras el cuestionamiento crezca, la ansiedad colectiva de la iglesia también aumentará y se verá obligada a tomar una de dos posturas, admitir que no permiten a los homosexuales y lesbianas participar abiertamente, o (con menos chance a corto plazo) abrirle las puertas.

Este es el porqué las personas deberían apoyar la estrategia que propone Jay Bakker de preguntar a los líderes cristianos cuál es su postura. Desde hace años Bakker ha utilizado la plataforma de Twitter para preguntar públicamente a los líderes cristianos cuál es su postura con respecto a esto (utilizando el hashtag AreYouGayAffirming) (Avalas a los homosexuales). Esta inquietud induce a la estrategia, si es apoyado por muchas personas, puede provocar un movimiento de respuesta a fin de alcanzar una homeostasis.

Corea del Norte puede seguir funcionando como lo hace debido a su mínima participación con el resto del mundo. Sin embargo, grupos como Hillsong solo por un tiempo podrán contradecirse y equivocarse. Con suficiente presión se verán forzados a revelar su postura, o a cambiarla.

De cualquier manera, es progreso.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2014/06/gay-people-north-korea-hillsong-and-the-denial-of-denial/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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