¿Hacer qué a nuestros qué? (Sección A)

¿Hacer qué a nuestros qué? (Sección A)

El caso de los hornos fumadores

Hay un punto que tengo que hacer en este punto de la serie, un punto que sólo puedo hacer si primero hago una serie de otros puntos, puntos que tienen todos ellos un punto. Estos puntos llevaran varios días, comenzando con el punto de hoy sobre hornos fumadores. (Me gustó mucho escribir ese párrafo).

Y una vez más, para aquellos que llevan la cuenta en casa, esto es solo el principio.

En primer lugar, un versículo de la Biblia,

luego, una historia.

Aquí está el verso:

Cuando el sol se puso y cayó la noche, aparecieron una hornilla humeante y una antorcha encendida, las cuales pasaban entre los animales descuartizados.

Génesis 15

Ahora la historia: Digamos que estás tratando de vender tu Volvo Station Wagon color azul de 1984 y un día suena el teléfono. Es un hombre llamado Roy, y dice que vio tu coche en Craiglist (N. de LCC: Algo así como Mercado Libre para Latinoamérica) y le gustaría venir a verlo. Estás emocionado, porque has estado queriendo venderlo durante un tiempo para poder comprar una de esas bestias PT Cruisers.

Fijas una fecha, Roy aparece, le echa un vistazo al coche y te pregunta si puede conducirlo, le das las llaves y mientras se pone al volante le preguntas donde está su coche, porque de repente te das cuenta de que podría huir con tu coche. Dice que aparcó a la vuelta. Suficiente. Él se va y te sientas en el porche con una revista a esperarlo.

Y esperas por él.

Y esperas por él.

Una media hora después, todavía no ha vuelto.

Asumes que solo es porque es un hombre minucioso.

Pero después de una hora algo no huele bien, así que caminas hacia la vuelta de la esquina para ver si su coche está ahí. Mientras caminas te das cuenta de que no tienes idea de qué tipo de coche estás buscando, porque nunca preguntaste, por lo que vuelves a tu porche.

Esperas un poco más, das un paseo alrededor de la cuadra, pero luego de dos horas estás bastante convencido de que Roy robó tu coche.

Así que, ¿qué hacer?

Llamas a la policía.

¿Por qué?

Porque eso es lo que haces cuando parece ser que tu coche ha sido robado.

Detengámonos allí: llamas a la policía.

Piensa en lo normal, natural y perfectamente razonable que es la respuesta y, sin embargo, cuán totalmente asombrosa es. Llamas a un número de teléfono y un oficial aparece, te hace preguntas y tienes que llenar un formulario, luego se ponen en contacto con otras personas que difunden ciertos detalles y en pocos momentos una enorme red de expertos con asombrosa tecnología y habilidad están en busca de tu coche.

Al que encuentran. En una estación de servicio a 5 Km. de tu casa. Según el oficial, confrontaron a Roy mientras salía del autoservicio con un atado de leña y un Red Bull.

Ahora aquí está la parte extraña: Cuando interrogaron a Roy acerca de por qué él estaba conduciendo tu coche dijo que tú le habías dado las llaves.

Esa fue su respuesta. Supuse que estaba bien porque ese buen hombre me dio las llaves de su coche.

Cuando los agentes te dicen esto quedas estupefacto. ¿Qué?

¡Pero él no me dio el dinero por el coche! respondes.

Cuando los oficiales le explicaron a Roy que necesitaba darle a alguien la cantidad correcta de dinero antes de llevarse su coche, él respondió:

Nunca había oído hablar de eso. Qué gran idea

***

Encuentras extraña esta historia, ¿verdad?

La encontrarás extraña y bastante incomprensible porque tiene un sentido profundamente arraigado de cómo funcionan los negocios: pactas los términos, cada uno provee lo que se ha comprometido a ofrecer (dinero, el coche, etc.) y si no cumple su parte, hay consecuencias legales.

Es por eso que tenemos contratos y tenemos que llenar formularios, y es por eso que cuando compras cosas con tu tarjeta de crédito por lo general firmas por ello, aceptas mantener tu parte del trato. Esto es cierto para la compra de casas, el comercio de caballos, y para comprar una bolsa de papas fritas de camino a casa cuando vuelves del partido semanal de tenis.

Dos partes acuerdan un trato: te voy a dar veintiséis dólares al año, tú me darás doce números de El mundo de los caballos.

El sistema entero existe, sobrevive y funciona una buena parte de las veces de manera consistente porque está apuntalado sobre un sistema de aplicación de la ley y la justicia que castiga a la gente que no mantiene su parte del trato. Si no pagas por tus papas fritas, la tienda te denuncia a la policía, y así sucesivamente.

Ahora, una pregunta que nos acerca al punto de hoy: Cuatro mil años antes en la historia humana, ¿a quién llamabas cuando alguien no mantenía su parte del trato?

Lo que nos lleva a otra pregunta: Antes de que hubiera estos enormes y complejos sistemas de aplicación de la ley, los seguros, los títulos de automóviles, las transferencias electrónicas, los cheques de caja, el 911 y los escáneres policiales, antes de que hubiera estructuras elaboradas para el mantenimiento de la justicia, ¿cómo hacia la gente para confiar uno en el otro en cuanto a mantener su parte del trato?

Lo que nos lleva a otra pregunta: ¿Cómo negociaban si no había nadie a quien llamar?

Ahora, obviamente he simplificado las cosas en varios frentes aquí, pero esta es una respuesta: pacto.

En el mundo antiguo, cuando llegabas a un acuerdo con alguien, hacías un pacto con él, un juramento para hacer tu parte.

En primer lugar, conseguías algunos animales, como una vaca, un carnero, una cabra o una paloma.

En segundo lugar, lo partías por la mitad.

Sí, por la mitad.

En tercer lugar, colocabas las mitades con un espacio entre ellas, formando un pasillo.

En cuarto lugar, te parabas al lado del otro en un extremo del pasillo hecho de las mitades de los animales, y cada uno declaraba lo que iba a hacer para mantener su parte del trato.

(Tu: Voy a ofrecer un Volvo Station Wagon color azul de 1984 que hace un traqueteo infernal a más de 100 k/h,

Roy: Pagaré $ 2,713 dólares por el privilegio de poseer un vehículo tan majestuoso).

¿Por qué todo esto? Debido a la siguiente parte:

En quinto lugar, caminabas entre las mitades de los animales mientras decías algo como esto:

Puedo llegar a ser como estos animales si fallo en mantener mi parte del pacto.

¿Ves el poder de un pacto como este?

¿Ves la importancia de este tipo de ritual?

(Dejando de lado la parte de la violencia contra los animales por ahora…).

¿Ves el punto?

En las culturas tempranas donde los sistemas de justicia y su aplicación eran más primitivos y en algunos casos inexistentes, tu palabra era tu ligamento. Rituales como estos eran como el pegamento, la unión, el seguro, la forma en que la gente confiaba entre sí.

Puedo llegar a ser como estos animales si fallo en mantener mi parte del pacto. 

(Por cierto, de aquí es donde viene la frase llegar a un acuerdo).

Todo lo cual nos lleva a Génesis 15, en donde vemos a Dios haciendo grandes promesas a Abraham acerca de la tribu que saldrá de sus lomos (vamos a llegar a la parte de los lomos con más detalle mañana) y que será un nuevo tipo de tribu en el mundo. A Abraham le está costando creer que Dios quiera usarlo para hacer algo como esto en el mundo, sobre todo por esta protesta:

¿Para qué vas a darme algo, si aún sigo sin tener hijos?

(Esa es la historia que inicia una especie de marcha en la Biblia: Dios le dice a un hombre que va a ser el padre de una nación y entonces el hombre no tiene ningún niño durante mucho, mucho tiempo. Es extraño, justo desde el comienzo).

Entonces Dios lleva a Abraham afuera, le muestra las estrellas, y le dice:

Así será tu descendencia.

En otras palabras, vas a tener un montón de niños. Confía en mí en esto.

Lo cual Abraham hace. El siguiente versículo dice:

Y Abram creyó en el Señor, y Él se lo reconoció por justicia.

Quédate aquí conmigo, porque es donde las cosas empiezan a despegar: En el mundo antiguo, se creía que los dioses eran distantes, separados, petulantes, esperando recibir sacrificios para apaciguar su ira y mantenerlos de tu lado, ¿verdad? Así es como la gente veía a los dioses: lo que sea necesario para mantener su favor. Ofrecer lo que tengas que ofrecer, sacrificar lo que sea necesario, ir lo más lejos posible para apaciguar la ira de los dioses.

Pero esta historia es acerca de un Dios que pasa mucho tiempo insistiendo en que este Dios tiene planes para hacer algo por Abraham.

La historia es totalmente inversa. Es tan nueva y fresca que en realidad no tenemos categorías para la forma inaudita que este tipo de pensamiento hubiera sido para su época.

¿Un dios que quiere hacer el bien para una persona? ¿Qué?

Y Abraham lo cree. Él confía… Esto es revolucionario, y vamos a volver a ello en un minuto. Pero primero un poco más de narrativa:

Entonces Dios le dice que va a darle un poco de tierra y Abraham pregunta

¿Cómo puedo saber que la poseeré?

Dios responde

Tráeme una ternera, una cabra y un carnero…

Tú sabes adonde está yendo esto, ¿no? Debido a que el siguiente versículo dice

Abram le trajo todos estos, los partió por la mitad, y puso cada mitad enfrente de la otra

¿Cómo es que Dios no tiene que decirle a Abraham lo que debe hacer con los animales?

Porque Abraham ya sabe lo que debe hacer. Él y Dios están entrando en un pacto, están haciendo un trato, y entonces Abraham hace lo que la gente hacía en su época en situaciones como esta.

Dios le dice a Abraham todo tipo de cosas que van a sucederle a su pueblo, se pone el sol, y en la oscuridad

apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades 

Dios entonces reafirma sus promesas a Abraham, y esa parte de la historia termina.

Espera, ¿qué? ¿Ese es el final de esa historia?

Sip. ¿Un horno humeante pasando entre las mitades de los animales?

¿Qué onda con el horno humeante?

Es un signo de la presencia de Dios.

¿Así que Dios pasa a través de los animales solo?

Sí.

Pero si Dios y Abraham están haciendo un pacto, ¿por qué no pasa Abraham a través de los animales? ¿No era así como cerrabas un trato, AMBAS partes acordaban hacer su parte?

Tienes razón, así es cómo funcionaba. Pero en esta historia, Dios es el único que atraviesa.

Es otro ejemplo del asunto conocido/desconocido que seguimos viendo en la Biblia.

Exactamente. La historia comienza con algo familiar (conocido) que la gente de esa época hacía, como Abraham ofreciendo a su hijo, historias de inundaciones, etc., pero luego toma un giro inesperado…

Entonces, ¿cuál es el punto?

Dios se compromete a cumplir ambas partes del trato. Incluso si Abraham falla en cumplir su parte, este Dios será fiel.

¿Hay algo más grande pasando aquí?

Sí. Se invita a Abraham a confiar en Dios, a creer que Dios es bueno y tiene sus mejores intereses en mente y que será fiel a ellos incluso si Abraham los estropea.

Esa respuesta se siente como si sólo se arañara la superficie de lo que está pasando aquí.

Así es. Esta es una historia acerca de un ser humano que tiene una relación con un Dios vivo. Esta era una idea completamente nueva en la historia humana.

Pero no es sólo una relación.

Exactamente. Se trata de un tipo en particular de relación con un tipo en particular de Dios, que es bueno, amable y generoso. Uno en el que se puede confiar. Uno que sigue insistiendo: Confía en mí, yo me encargo.

¿Así que todos esos estereotipos sobre el Dios del Antiguo Testamento que se la pasa enojado y exigente, son solo eso, estereotipos?

¡Sí! Bien dicho. Esta historia aquí en Génesis es acerca de la gracia, la confianza, el amor y la esperanza.

Entonces, ¿cuál es tu punto?

Hay un montón de ellos, pero vamos a centrarnos en uno: este Abraham y la historia del horno humeante es una nueva comprensión de Dios, un Dios en el que Abraham es invitado a confiar mientras su tribu crece en la comprensión de lo que significa pertenecer a este buen, amable y generoso Dios. Y todos sabemos cómo multiplicas una tribu…

¿No?

Sip. A continuación, entonces…

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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