GRACIA: Semana 2, día 1. “No es sólo un cambio de era, sino una era de cambio”.

GRACIA: Semana 2, día 1. “No es sólo un cambio de era, sino una era de cambio”.

Estas recientes palabras del Papa Francisco le suplican a la humanidad el cambio de consciencia radical que el evangelio siempre ha tratado de hacer. Pero el Papa Francisco también reconoce que el planeta está cambiando a una velocidad alarmante, y que la iglesia tendría que dejar de temerle al cambio, o estaremos débilmente preparados para anunciar nuestro propio mensaje. La gracia y la misericordia son, y siempre serán, un cambio radical en nuestra consciencia normal. Realmente estamos entrando en un cambio de era. Casi hasta ahora, el cristianismo ha reflejado ampliamente la consciencia común en vez de iluminarla. En ninguna parte es más evidente esto que en nuestra preferencia por el castigo sobre la gracia.

 

“La misericordia es el mensaje más poderoso del Señor” proclamó el Papa Francisco al comienzo de su pontificado. Pocos días más tarde dijo: “Queridos hermanos y hermanas, dejémonos envolver por la misericordia de Dios… Sentiremos su grandiosa ternura, sentiremos el abrazo de Dios, y también seremos más capaces de mostrar misericordia, paciencia, perdón y amor”. Es de crucial importancia que el Papa Francisco haya declarado este año un Extraordinario Jubileo de Misericordia. Regresaremos a este tema durante todo el año para aclarar cómo esto libera a las personas y a la cultura, sobre una base completamente diferente y en una verdadera nueva dirección.

 

Estoy muy agradecido por el Papa Francisco, quien siento que es un regalo de la misericordia de Dios para las iglesias cristianas y para el mundo en este tiempo de cálculos, especulación y medición de todas las cosas para nuestra propia pequeña ventaja. Si verdaderamente comprendiéramos (emprendiéramos con) la misericordia de Dios, veríamos como hemos puesto todo “patas para arriba y al revés” como le gustaba decir al padre Thomas Keating. La mayoría pensamos y actuamos como si Dios fuera un Dios de retribución, incluso un Dios de castigo eterno. Pero la Biblia, Jesús y los místicos de todas las religiones del mundo revelan que Dios es amor infinito, lo que verdaderamente lo cambia todo. La mayoría de las personas religiosas “han puesto el carruaje delante del caballo” al imaginar que podemos ganar el amor de Dios a través de alguna clase de comportamiento moral. Mientras que, de acuerdo con los santos y los místicos, primero se debe experimentar el amor de Dios, y entonces nuestro comportamiento moral simplemente fluirá a raíz de nuestro contacto con esta fuente infinita hacia todas las demás personas y cosas. El amor es el poderoso corcel; la moralidad, entonces, es el hermoso carruaje tirado por él, no al revés.

 

La pasión del Papa Francisco es hacer que la misericordia sea de nuevo la base, el centro y la meta del cristianismo. El amor no es únicamente la base sobre la cual construimos todo, sino que también es la energía con la que procedemos, y entonces, es la meta final hacia la que nos dirigimos. El amor tiene dos gemelas encantadoras, la gracia y la misericordia. Al igual que los gemelos idénticos, con frecuencia son indistinguibles: La gracia es la libertad interior para ser misericordioso. La misericordia es la gracia en acción. Y ambas son hijas del amor.

 

Operar dentro de este nuevo e ilimitado campo, es vivir en una verdadera nueva era -donde el mal no tiene oportunidad de enquistarse, crecer o triunfar- porque, si tu única meta es amar, no hay tal cosa como el fracaso. ¡De verdad! Incluso, y más específicamente, los fracasos son otra ocasión y oportunidad para aprender y practicar el amor, incluso hacia ti mismo. Tú también te mereces misericordia.

 

Fuente original:

“Not Merely an Era of Change, but A Change of Era”

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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