GRACIA: Semana 1, día 7. Resumen.

GRACIA: Semana 1, día 7. Resumen.

“Cuánto daño le hacemos a Dios y a su gracia cuando hablamos de pecados siendo castigados por su juicio antes de hablar de ellos siendo perdonados por su gracia”. ―Papa Francisco (Día 1)

 

La gracia, surgiendo desde el ilimitado amor de Dios, es el tema central de toda la Biblia. (Día 2)

 

¡Dios nos “castiga” amándonos más! (Día 3)

 

El agua siempre cae en los lugares más bajos y oscuros de la misma forma que lo hace la misericordia. Y la misericordia no es más que gracia en acción. (Día 4)

 

Gran parte de la historia cristiana ha manifestado un Dios muy diferente del revelado y representado por Jesús. (Día 5)

 

Sólo una experiencia personal de un incondicional, inmerecido e infinito amor y perdón puede movernos de una normativa cosmovisión de escasez a un mundo divino de infinitud y abundancia. (Día 6)

 

Practica: Viviendo en la corriente

 

Al observar tu vida emocional y tal vez entrar en contacto con tu propio inconsciente, podrás percatarte de los bloqueos psicológicos que te impiden experimentar la gracia y la misericordia. Trata de sentir, especialmente en tu cuerpo, la diferencia entre sentirte oprimido, emocionalmente mezquino, restringido y en un estado de negación, y sentirte “en la corriente” sin nada que te frene o retenga. Si no te es posible distinguir entre esos dos estados de tu ser, puede que seas capaz de notarlos en otros. Hay numerosas señales no verbales que la mayoría de nosotros aprendemos a leer desde muy temprano. Incluso los niños pueden sentir la diferencia ente personas frías y agradables.

 

Las personas frías viven desde un lugar de escasez, invariablemente protegiendo y defendiendo lo poco que piensan que tienen o son. Una persona en la corriente no protege ni modera su propia fuente, vitalidad o emociones, más allá de lo mínimo para preservar un necesario sentido de identidad. Se puede saber cuándo alguien está en la corriente, cuando confían en que su vida es un regalo; puedes verlo en su sonrisa.

 

La corriente natural de la gracia se torna bastante imposible cuando se está “atascado”, cuando somos tacaños, mezquinos, blasfemos, amargados, o jugamos el rol de víctimas o nos ofendemos de alguna manera. Cuando recordamos lo que las personas nos hicieron o lo que no hicieron por nosotros, retrocedemos y nos atascamos. Necesitamos percatarnos de este estado constrictivo justo antes de que se apodere de nosotros.

 

Creo que para esto es la oración en la mañana: para traerme de vuelta y alinearme con el fluir Divino, de manera que la fuente infinita pueda una vez más fluir en y a través de mí. El gran amor, el gran sufrimiento y algunas formas de prácticas contemplativas son los caminos usuales que me ayudan a quitar mi pequeño y falso yo del centro de la escena y convertirme en un canal abierto para las efusivas corrientes de agua, las cuales siempre son Dios y en las que el creyente siempre se convierte (ver Juan 7:38). Esta es la vida abundante de la que Jesús habla con muchas metáforas e historias.

 

Con frecuencia las personas me preguntan qué tanto debe durar la oración, y les digo: “Lo que demores en obtener el sí”. Si tu corazón y emociones aún dicen “¡No!” al momento justo en frente tuyo, no dejes tu lugar de oración hasta que encuentres el “¡Sí!”, hasta que fluya la corriente y la constricción (la que con frecuencia se siente como mezquindad) empiece a perder su control sobre ti. Entonces te encontrarás habitando en un lugar de abundancia, donde sabes que hay más que suficiente de ti y no necesitarás ser tacaño, moderado, o incluso aferrarte a pequeños rencores. Podrás dejar que fluya una tranquila corriente de amor; podrás permitir que la gracia ocurra ―en y a través de ti― hacia todo el mundo alrededor tuyo.

 

Fuente original:

https://cac.org/grace-week-1-summary-2016-01-30/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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