GRACIA: Semana 1, día 5. Una imagen tóxica de Dios.

GRACIA: Semana 1, día 5. Una imagen tóxica de Dios.

La imagen que tienes de Dios te moldea. Por eso es importante que veamos a Dios amoroso y benevolente, y por eso es que la buena teología continúa siendo tan importante.

 

Una imagen errónea de Dios que nos aparta de recibir su gracia es la idea de que Dios es un tirano cruel. Las personas que han sido criadas en atmósferas de amenaza de castigo y promesa de recompensa están programadas para operar con esta imagen barata de Dios. Necesitan una sanidad profunda, porque están verdaderamente amarrados a una noción de un Dios castigador. Muchos experimentaron este marco fundacional de la realidad siendo niños, así que es difícil deshacerse de él. Esto provee una clase de coherencia enfermiza a su mundo.

 

Desafortunadamente, es mucho más fácil organizar a las personas alrededor del temor y el odio que alrededor del amor. La mayoría de personas que quieren mantener el poder ven a Dios vengativo y castigador. En realidad, las personas poderosas prefieren esta visión del mundo porque esto valida su uso de la intimidación. El catolicismo y el cristianismo han usado la amenaza del infierno eterno para formar a los cristianos. A menudo me impresiona la ira irracional de muchas personas cuando oyen que alguien no cree en el infierno. La amenaza del infierno “funciona” ya que apela al más bajo nivel de conciencia, donde todos comenzamos.

 

Gran parte de la historia cristiana ha manifestado un Dios muy diferente del revelado y representado por Jesús. Jesús nos dijo que amáramos a nuestros enemigos, pero este dios “cultural” sin duda no lo hace. Jesús nos dijo que perdonáramos “setenta veces siete”, pero este dios no lo hace. Por el contrario, este dios quema a las personas por toda la eternidad. Muchos de nosotros fuimos criados para creer esto, pero usualmente tuvimos que reprimir esta mala teología en nuestro inconsciente porque es algo literalmente impensable. Muchos humanos son más amorosos y perdonadores que este tipo de dios. Hemos desarrollados una imagen de Dios tóxica e impracticable en la cual una persona saludable nunca confiaría. El viaje místico y transformador no puede suceder hasta que esa imagen de Dios se haya deshecho. ¿Por qué quisieras gastar tan siquiera una hora en silencio, soledad o intimidad con ese tipo de dios?

 

Es cierto que en las Escrituras hay varios pasajes problemáticos; incluso Jesús utilizó declaraciones dualísticas y sentenciosas. Jesús fue un maestro honesto y sabio. Él sabía que la lucidez y el pensamiento dualístico debían preceder al pensamiento místico o no dual. Jesús fue particularmente enfático en asuntos que las personas normalmente preferían evadir, especialmente en las enseñanzas acerca de la justicia social. Aquí usó ejemplos dualistas como Dios y Mammón (Mateo 6:24; Lucas 16:13), el hombre rico y el ojo de la aguja (Mateo 19:24; Marcos 10:25) y las ovejas y las cabras (Mateo 25:31-46). Jesús tenía que hacer que esos puntos quedaran absolutamente claros, de otra manera sería bastante fácil evadir asuntos relativos a la justicia social hacia los pobres y la inclusión de los marginados.

 

A mí me parece que en Mateo 25, cuando Jesús pareciera hacer amenazas de “castigo eterno”, está haciendo fuertes declaraciones contrastantes sobre temas de gran importancia, llamando a su audiencia a una decisión. El problema con este pasaje es que nos enfocamos más en la amenaza que en la promesa positiva de Jesús acerca de “vida eterna”. Jesús presenta la enseñanza de una manera dualista. Cuando presiona, lo explica de una manera no dualista que anima a la compasión universal: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40). Los pensadores no dualistas pueden ver que él está creando una equivalencia moral entre lo que hacemos a los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas y lo que hacemos a Cristo. Así que en Mateo 25 el dualismo supremo es vencido por un no dualismo supremo. Esto es lo que necesitamos. En primer lugar, estudias con lucidez, racionalidad y lógica todas las caras del asunto concerniente.  Entonces verás que el tema merece mucha más sutileza que tomar una posición y maldecir todas las demás. El pensamiento no dual nos permite oir relajadamente, desapegarnos con calma y ver con tranquilidad desde un nivel superior.

 

En su libro “Inventando el infierno” Jon Sweeney señala que nuestra noción cristiana del infierno proviene en gran parte de varias metáforas desafortunadas del evangelio de Mateo. El infierno no se encuentra en el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia. No se encuentra en el evangelio de Juan o en las cartas de Pablo. Las palabras “Seol” y “Gehena” son usadas en Mateo, pero ellas no tienen nada que ver con nuestra posterior noción medieval del castigo eterno. “Seol” es simplemente el lugar de los muertos, una suerte de limbo donde los humanos aguardan por el juicio final en el que Dios finalmente ganará. Como lo dijo Pablo en 1 de Corintios 15:28, al final “Dios será todo en todos”. “Gehena” era el basurero a las afueras de Jerusalén —el valle de Hinón— y una metáfora primitiva de los judíos para el mal (Isaías 66:24). La idea del infierno como la conocemos comúnmente proviene más de la Divina Comedia de Dante que de la Biblia. El purgatorio y el infierno de Dante, son una brillante poesía italiana, pero una horrible teología cristiana. La visión que tiene Dante de Dios es en gran manera no bíblica; de todas formas, hay grandiosas ideas acerca del paraíso.

 

En su libro “Introducción al Cristianismo” el Papa Benedicto XVI explica su comprensión de la curiosa frase contenida en medio del Credo de los Apóstoles: “Jesús descendió a los infiernos”. Benedicto dice que, si Jesús fue al infierno, eso significa que no hay infierno, ya que Jesús y el infierno no pueden coexistir. Una vez que Jesús estuvo allá, todo el juego del castigo terminó, sea cual fuese. Uno de los íconos más populares de la Iglesia Ortodoxa de Occidente muestra a Jesús con sus piernas extendidas, tendiendo un puente sobre el abismo del infierno, sacando a las personas de la oscuridad. Este es llamado “el ícono de íconos” en Occidente porque muestra el más alto nivel de la perspectiva contemplativa y la esencia de las buenas noticias.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/a-toxic-image-of-god-2016-01-28/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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