Fuera del Armario Teológico

Fuera del Armario Teológico

El viaje de un pastor [Colby Martin] viendo la Biblia a través de un lente distinto

 

¡Sé valiente!

Porque eres un Hijo de Dios.

¡Sé amable!

Porque todos los demás también lo son.

Esa es la bendición de cada servicio en Sojourn Grace Collective, una iglesia cristiana progresista ubicada en la Calle Oregón en North Park y co-pastoreada por Colby Martin. ¿Quién hubiera pensado que un mensaje que ofrece amor, bondad y respeto hacia todos pudiera encontrarse con tal animosidad?

Sin embargo, Martin ha sido despedido de otras iglesias —dos veces—. Él ha sido arengado en las redes sociales y regañado por otros clérigos.

Esa actividad negativa probablemente no vaya a detenerse pronto, menos con el reciente lanzamiento del nuevo libro de Martin: “UnClobber: Rethinking Our Misuse of the Bible on Homosexuality” (Desfulminando: Repensando nuestro mal uso de la Biblia acerca de la homosexualidad).

Sin embargo, las personas en la periferia, que por diversas razones han sido condenadas al ostracismo —a veces por su sexualidad— por la sociedad religiosa, y a veces por la sociedad en general, han abrazado al joven y comprometido pastor. Han encontrado amor y aceptación en Martin, su familia y su nueva iglesia.

“Esto es lo que nos hace sentir vivos”, dice Martin sobre él y su esposa Kate. “Ayudar a la gente a ver que son amados por Dios. Que tienen sentido, propósito y valor”.

El viaje de aceptación y entendimiento de la comunidad LGBT por parte del pastor Colby Martin lo guiaron a él y a su esposa Kate a través de la angustia, pero lo llevaron a la eventual redención en San Diego. Su nuevo libro comparte esa historia.

 

Un giro de fe

Martin no comenzó con esa actitud. Nació y creció en una iglesia al estilo bautista de Oregón. Cuando tenía 10 años, sus padres se divorciaron. Su madre permaneció conectada al mundo de la iglesia, pero su padre rehuía. Finalmente, su madre lo llevó a una congregación más acogedora, pero una huella fue dejada en el corazón de Martin.

“Esto plantó las semillas acerca de que la iglesia puede ser simultáneamente el lugar más seguro y el más peligroso”, dice Martin.

Su propia conversión vino cuando tenía 17. Martin participaba en el ministerio callejero con su grupo juvenil durante una conferencia de verano, cuando se dio cuenta de que no poseía lo que estaba compartiendo con los demás.

“Regresé a mi habitación y simplemente empecé a llorar” dice Martin. “Me sentí como el fraude más grande. Me di cuenta que estaba en una encrucijada, uno de esos momentos con enormes implicaciones. Podía seguir adelante con esa vida en la que todo se trataba de mí, o podía tomar la decisión de tener una vida donde viviera por algo más grande que mí mismo”.

Martin eligió vivir por algo más grande que él mismo y dedicar su vida y corazón a seguir a Jesús. Su celo e inclinación hacia el estudio intelectual lo llevó a entrenarse como pastor en la Western Baptist University.

Su estudio dentro de lo que él denomina el “marco teológico conservador” se centró en “estar en lo cierto”. Martin se describía a sí mismo como el “hombre de las respuestas”, un tipo que tenía la respuesta apropiada a cada pregunta, y si no la tenía, admite que probablemente habría inventado una antes de reconocer que no la sabía.

Entonces, un libro se cruzó en su camino, mientras leía la entrevista de la revista Time con el renombrado autor y pastor progresista Rob Bell. Bell identificó el libro “A New Kind of Christian: A Tale of Two Friends on a Spiritual Journey” (Una nueva clase de cristianismo: La historia de dos amigos acerca de un viaje espiritual) de Brian McLaren, como una importante influencia. Este libro, pronto puso a Martin en un viaje de deconstrucción de su fe —no un viaje de pérdida, sino de reevaluación de lo qué significaba esa palabra— y lo hizo darse cuenta de que tener la “respuesta correcta” no era la meta final.

Él empezó a examinar detenidamente libros fuera de su “estrecho mundillo evangélico” y a estudiar la Biblia a través de un lente distinto

“La fe es el giro de nuestro corazón y nuestra mente hacia la verdad, hacia la luz” explica Martin, “Es acerca de cómo, no qué, crees”.

Esta silenciosa búsqueda continuó a través de la graduación, el casamiento, y su ascenso como líder de alabanza en Arizona.

“Fue aterrador y totalmente liberador a la vez” dice Martin. “Mi ser más íntimo pensaba que Dios no estaría feliz conmigo (si no tenía las respuestas correctas). Pero entonces pensé: ‘¿Qué tal si el Dios al que he estado siguiendo es mucho más profundo y amplio de lo que entiendo?’”.

Martin comenzó a creer que Dios no discrimina en lo absoluto, ni en base al color de piel, género o sexualidad. Cada vez me encontraba más en conflicto con la actitud de la iglesia en su conjunto hacia la comunidad LGBT (Lesbianas. Gays. Bisexuales. Transexuales.).

El problema era que su ambiente espiritual de entonces no era un lugar seguro para discutir estas preguntas. Sus “convicciones internas” no estaban coincidiendo con su “realidad externa”. Además, Martin compartió que la fachada que sentía que debía usar le creaba un obstáculo para desarrollar relaciones verdaderas.

Eso fue hasta el 21 de septiembre de 2011.

Martin recuerda el día exacto de otro de esos momentos con “implicaciones enormes”; el día en que el presidente Obama revocó oficialmente la política militar conocida como “don’t ask, don’t tell” (prohibido preguntar, prohibido decir).

Martin compartió una noticia acerca de la derogación y publicó “Estoy feliz de que este día finalmente haya llegado” en su muro de Facebook poco antes de irse a la cama.

Se despertó la mañana siguiente con una letanía de comentarios antagónicos en su muro, la mayoría de miembros de la iglesia en donde servía. Algunos estaban alarmados —otros indignados— con la idea de que Martin pudiera ser un líder espiritual en su iglesia evangélica y ser “pro-homosexual” o “promover la agenda gay”.

Martin se sorprendió por la intensidad de las respuestas. Se sorprendió aún más cuando entró en el trabajo y su pastor principal le pidió que eliminara la publicación.

“Uno de los mantras del pastor era ‘no hay lugar para la discriminación en el Reino de Dios’”, explica Martin. “Resulta que había un asterisco en esa declaración”.

Martin dio de baja la publicación, pero el gato ya estaba fuera de la bolsa y no iba a volver adentro. Dos días después, Martin fue llamado para una reunión con la junta de la iglesia (todos hombres mayores, se da cuenta ahora). Se presentó a esa reunión de viernes con una carta de diez páginas y una copia para cada miembro de la junta.

La carta describía el corazón de Martin por la iglesia y la gente de la iglesia, su historia de servicio, y sus convicciones teológicas sobre la homosexualidad, usando las Escrituras y explicando cómo sentía que habían sido mal utilizadas. La carta era básicamente lo que ahora él define como su “salida del armario teológico”.

Un pastor y amigo cercano le dijo a Martin antes de llegado el momento que, si él leía esa carta a la junta, esa sería su carta de renuncia.

Por cómo resultó, el pastor tenía razón. Se le pidió a Martin que se “tomara el fin de semana”. Entonces, el martes siguiente, se le entregó una carta de despido.

 

Avanzando más allá del dolor

Martin y su familia regresaron a su casa en Oregón para reorganizarse y él cuenta que le tomó dos años sanar de aquel golpe. Ellos “se oscurecieron”, no publicaban mucho en redes sociales, no fueron tras los miembros de la iglesia. Martin dice que él y su esposa estaban sorprendidos y heridos por la poca cantidad de personas que se acercaron a ellos durante ese periodo.

Seis meses después del despido, Martin comenzó a compartir en internet el cómo y el porqué de sus convicciones, una serie de publicaciones en un blog que luego se convirtió en una serie de videos examinando lo que Martin había escuchado referente a los “pasajes fulminantes”, seis versos o historias específicas en la Biblia utilizadas para condenar los actos y a las parejas del mismo sexo.

A menudo, al discutir con amigos y adversarios, Martin se dio cuenta que traerían a colación pasajes como Romanos 1:26-27 o Génesis 19, como si Martin lo hubiera pasado por alto en su estudio de la Biblia.

Él los desenredó en “UnClobber: Rethinking Our Misuse of the Bible on Homosexuality”.  [Desfulminando: Repensando nuestro mal uso de la Biblia sobre la homosexualidad]

“He escrito este libro, en parte, para mostrar que yo mismo, y otros al igual que yo, sin duda no hemos olvidado ningún verso”, escribe Martin en la introducción.

Martin señala que muchos cristianos partidarios de la homosexualidad tienen una tendencia a evitar versículos como estos. Haciendo referencia a la antigua canción de campamento: “We´re going on a Bear Hunt” (Vamos a cazar un oso) —el estribillo dice “no podemos escalarlo; no podemos ir por debajo; tenemos que atravesarlo”—, así es como Martin opina que hay que enfrentar el problema.

“[La Biblia] sigue siendo un texto bellamente inspirado”, dice. “Tenemos que atravesarla”.

 

Un nuevo paso en el viaje

La siguiente iglesia con la que Martin trabajaría trajo a su familia a San Diego. La congregación tenía un pastor principal abiertamente gay y era considerada “progresista” en su fe. La parte buena sobre esta iglesia era que Martin y su esposa sentían que podían bajar los muros que habían puesto en Arizona y conectarse realmente con quienes les rodeaban.

Sin embargo, esta iglesia aún tenía muchos aspectos poco saludables dentro del liderazgo y su cultura. Martin escribió que su “yo pastoral, esa parte que va tras la vida abundante y fructífera hallada en el Espíritu, estaba ahogada”.

Hubo conflictos y un choque de valores entre él y el liderazgo en cuanto a “lo que significaba y lo que era… pastorear personas”.

Mientras él y Kate elaboraban su plan de salida para dejar la iglesia tranquilamente unos pocos meses tras el camino, experimentaron un dejà vu: Martin fue llevado de nuevo ante el consejo de ancianos y nuevamente se le pidió que renunciara a su papel en el equipo.

En esta ocasión, sin embargo, Colby y Kate tenían una comunidad de relaciones —gente con la habían trabajado e invertido— personas que se acercaron a ellos luego de la renuncia.

Esa semana inicial, la pareja tuvo un momento “¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?”, estaban viviendo en una casa sin patio con cuatro niños, con un solo baño y sin bañera, y Martin había sido despedido de la segunda iglesia en dos años. ¿Debían regresar a Oregón? ¿Considerar una nueva trayectoria en la carrera?

En otro momento definitivo, Kate miró a su alrededor y le dijo a su esposo: “Escojo las relaciones por encima de un patio y una bañera”.

Así que llamaron a algunos de sus amigos y les dijeron “Vengan el domingo, tendremos café y comida para simplemente pasar el rato”.

Ese grupo creció de 12 a 20 y a 60, las reuniones de domingo tomaron más forma, y así nació el Sojourn Grace Collective: “Sojourn” [N. de LCC: Sojourn significa estadía en inglés] porque ven la fe como un viaje y no un destino; “Grace” [Gracia] porque es un gran regalo tan solo estar vivos; y “Collective” [Colectivo] porque todos están juntos en esto, dice él.

La comunidad de Sojourn Grace Collective posa junta frente a su iglesia cristiana progresista de North Park el Domingo de Pascua. Martin se muestra sentado, abajo a la izquierda.

“La consigna base es que perteneces”, dice Martin. “¡La mesa es lo suficientemente grande para todos! ¡Todo el mundo está adentro, nene!”.

Los Martin y su equipo de liderazgo en Sojourn han trabajado para crear un lugar seguro donde no haya contingencias en el amor compartido.

“Se sigue tratando de gente, aun es complicado, todavía hay conflicto relacional”, dice Martin. “Pero es un lugar seguro en dónde eres amado y aceptado, y eso es lo más verdadero acerca de ti”.

Y a propósito, su nueva casa tiene dos baños, una bañera y un patio.

Fuente Original: http://gay-sd.com/out-of-the-theological-closet/

LCC

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