Fe, duda, y otras líneas que he cruzado

Fe, duda, y otras líneas que he cruzado

Una de las peores cosas que puedes ser cuando eres una persona dogmática es equivocarte. Si insistes en que tienes razón sobre algo y resulta que estás equivocado, no solo estas equivocado acerca de ese algo. Estas equivocado de haber estado en lo cierto. Te equivocas simplemente por tu actitud hacia tu propio conocimiento. Esto es algo que Pablo pone cuando escribe “más la esperanza que se ve no es esperanza, pues lo que uno ve ¿por qué esperarlo aún?”.

Hace años, yo creía en un montón de cosas como el cielo y Dios. Y me dijeron que, para creer realmente en ellos, tenía que eliminar cualquier tipo de duda. El problema era que yo estudiaba la Biblia y las dudas habrían de colarse. Encontré pasajes difíciles que habíamos basado en claras teologías. Aprendí más acerca de los autores de los libros, de por qué escribieron y a quiénes, y de repente todo parecía mucho más turbio.

Esto mata a la creencia. La creencia no puede manejar el equivocarse. La creencia no se trata de lo que uno cree sino de lo acertado de lo que uno cree. Y, por lo tanto, la creencia toma cosas como “Dios” y “cielo”, que deberían fluir, evolucionar, crecer y madurar como ideas y las separa de las personas. La creencia pone a Dios detrás de una cortina, preservando a Dios como una pieza de museo.

Desde entonces, he pasado de creer en estas cosas a tener esperanza en ellas. Porque cuando uno cree en algo “invisible”, para usar las palabras de Pablo, te conviertes en dogmático. No lo puedes demostrar a todo el mundo, por lo que terminas insistiendo en que tienes razón en lugar de insistir en que es correcto. Pero la esperanza, la esperanza deja lugar a dudas. La esperanza abraza tu duda. Espero en Dios, pero puedo estar equivocado. Espero en el cielo, pero puedo estar equivocado.

Esto hace dos cosas, una, te abre a la gente. Te abre a amar a las personas. Al ver lo que realmente son, y al ver cómo ellos te ven. A descubrir cada día cosas nuevas en ellos. A encontrar la realidad en otras personas en lugar de en los credos, las creencias y los dogmas. A encontrar a Dios en toda la vida, no sólo en los olores y en las campanas de la iglesia.

En segundo lugar, este tipo de esperanza se aleja de la creencia y descubre la fe. Cuando tengo fe en algo, no tengo una manija en ello. No lo tengo aferrado. Tengo que sostenerlo con las manos abiertas, pero cuando lo hago, descubro la verdadera libertad. Claro, aférrate a tu verdad, reza la fe, pero tu verdad no tiene que aferrarse a ti. La libertad de tener fe en lugar de creencia -la libertad de dudar- es una de las cosas más hermosas de seguir a Cristo.

Con fe, puedo trabajar para el bien en el mundo. Puedo ver el mundo en todo su desorden, azar, tragedia sin sentido y decir: ¿Y qué? Voy a crear significado. Voy a amar a mi prójimo. Voy a trabajar para liberar a los oprimidos. Voy a vivir la gracia. Voy a alimentar a los hambrientos. Voy a vivir como si la vida tuviese sentido, a pesar de la evidencia, y espero estar en lo correcto.

Esto me permite vivir con el misterio, amar a mi prójimo sin tener una agenda para su conversión. Mi agenda es para su paz, su igualdad, su valor como ser humano. La duda me permite seguir a Jesús en mi propia vida, y ayudar a la gente a encontrar gracia, paz y aceptación de sus vidas.

La duda también me mantiene cuerdo. En lugar de hacerme una ola sacudida por el mar, como dice el libro de Santiago, me permite seguir adelante. Me permite participar en la gracia y el amor de Dios a pesar de sentirme separado de él tan a menudo. Me permite leer la Biblia en serio, que es muy diferente a la forma en que crecí. Me permite repensar cosas como el infierno, el pecado y esta cosa llamada Sustitución Penal que se imagina a Dios reclamando sangre por los pecados (y entregando a Jesús a la muerte para satisfacer esa sed de sangre). Y me permite amar, amar de verdad.

Porque amo, también dudo. El amor es incierto. El amor es un riesgo. Es algo en lo que tienes que tener fe, no algo en lo que puedas creer. El amor “todo lo espera” nos dice Pablo, y eso significa dudar.

Seré honesto, es difícil dudar. Hay días en que simplemente quiero renunciar a todo este asunto. Es difícil. Pero eso es de lo que se trata la comunidad. Estamos allí para ayudarnos unos a otros a dudar más y tener más fe. Yo no sería quien soy hoy sin las personas que me han animado a dudar, a tener fe, y dejar ir la creencia.

Una cosa sé: No podemos vencer a la desesperanza con certeza. No podemos solucionar la tragedia con el dogma. Sólo podemos abrazar la duda que llega cuando esperamos, cuando tenemos fe, cuando amamos.

 

Fuente original:
http://www.huffingtonpost.com/jay-bakker/faith-doubt-and-other-lines-ive-crossed_b_2719657.html

Jay Bakker

Jay Bakker

Autor, Conferencista, Pastor.

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