ESCRITURA: Semana 2, día 3. La magia y el misterio de la intimidad.

ESCRITURA: Semana 2, día 3. La magia y el misterio de la intimidad.

El Gran Misterio se desarrolla aún más. Parece que Yahvé, el Dios de Israel, quien descubre y expone su Divinidad en la Biblia, pronto desea no sólo imágenes o escritos sagrados, sino personas con quienes pueda estar en una relación muy concreta e íntima, casi literalmente amigos, socios, compañeros. Entonces, Jesús vino a ser la representación de un caminante de esta tierra que aceptó y vivió completamente esa amistad divina. De hecho, el nunca parece haberlo dudado. Esa debe ser la esencia de nuestra imitación de Jesús, y la manera exacta en la que nos convertimos en “compañeros en su gran victoria” (2 Corintios 2:14). Tales personas sanadas, naturalmente sanarán a otras, sólo por haber sido “sanadas” de la gran mentira de la separación.

 

Dios no se contenta con tener una relación con siervos basada en mandamientos e intimidaciones, sino que desea mantener relaciones libres y voluntarias con “amigos”. (Juan 15:15). A esto se le llama un “nuevo pacto” en el Antiguo y el Nuevo Testamento (Jeremías 31:31; Lucas 22:20). Incluso hoy, esto continúa sintiéndose nuevo, presuntuoso e increíble para la mayoría de las personas.

 

Al invocar tal libertad, consciencia y amor, Dios realmente empodera a la humanidad con cierta clase de igualdad y dignidad entre él y ella, tan extraño e imposible como pueda sonar. Sin embargo, el amor sólo es posible si hay algún grado de semejanza e igualdad entre las dos partes. Jesús se convirtió en tal semejanza, igualdad y dignidad, así que podemos comenzar a imaginar que esto también es posible para nosotros.

 

Una manera de leer toda la Biblia es notando como cae el velo de nuestros rostros de manera gradual (2 Corintios 3:18), o sea, la creación paulatina de la personalidad, desde la infancia al amor adolescente, la rebeldía, la intimidad adulta, la madurez y la unión pacífica. A cada paso del camino, somos tentados a evitar el riesgo profundo de la intimidad. Pero la espiritualidad bíblica tiene el potencial de crear “personas” que puedan recibir y dar amor, un amor que siempre es arriesgado y libre. La palabra “persona” está relacionada con el latín personare o “sonar a través de”. También puede tomarse prestada de la palabra etrusca usada para máscara. El entendimiento profundo de la personalidad humana es que somos un amplificador de Otra Fuente. Si le temes a la interfaz de la intimidad, nunca permitirás esto ni conocerás su poder suavizante. Detendrás el proceso incluso antes de que empiece y nunca sabrás cómo funciona está transformación del corazón, mente y cuerpo. Si los ojos humanos son tan amenazantes para ti, empieza con una piedra, sigue con las plantas y los árboles, los animales serán más fáciles, y sólo entonces puede que estés listo para los humanos, y finalmente para la contemplación divina.

 

Sin embargo, debo ser honesto y decirte que hay personas que empiezan con la contemplación divina y bajan la “Gran Cadena del Ser” a las golondrinas, los girasoles y las piedras. Pero, en cualquier caso, la gran cadena que nos conecta con todo, es siempre y únicamente el amor. Conectarte más y más a los eslabones de la cadena es el trabajo supremo de toda espiritualidad verdadera. Un eslabón suelto nunca es la cadena completa.

 

Fuente original:

https://cac.org/the-magic-and-mystery-of-intimacy-2016-03-01/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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