ESCRITURA: Semana 2, día 2. El universo tiene forma de amor.

ESCRITURA: Semana 2, día 2. El universo tiene forma de amor.

En el principio Yahvé, el Dios de Israel dijo: “Hagamos a la humanidad a nuestra propia imagen, a nuestra semejanza” (Génesis 1:26). Aquí, el uso del pronombre plural pareciera ser un asombrosa y profunda intuición de lo que algunos llamarían más tarde la Trinidad, la revelación de la naturaleza de Dios como comunidad, como una relación consigo mismo, un Misterio de perfecta dádiva y perfecta recepción, ambas, en Dios y fuera de Dios. “La realidad como comunión” se convirtió en el templo y patrón para nuestro universo entero, desde los átomos hasta las galaxias. El primer problema filosófico de “la unidad y la pluralidad” ya fue superado por Dios; y nos encontramos a nosotros mismos siendo monoteístas y trinitarios al mismo tiempo. Este es un universo participativo de muchas cosas diversas enamoradas unas de otras.

 

Físicos, biólogos moleculares, astrónomos y otros científicos a menudo se asombran con este patrón universal más que muchos cristianos creyentes. El paleontólogo y místico jesuita Teilhard de Chardin dijo: “La estructura física del universo es el amor”. Para una presentación contemporánea y creativa con el mismo mensaje, lee la novela de William Paul Young, La Cabaña. ¿Quién habría pensado que alguien pudiera hacer de la doctrina de la Trinidad una novela de misterio tan adictiva? Se han vendido cuarenta millones de copias en todo el mundo.

 

De acuerdo con Génesis 1:26, Dios no busca sirvientes, esclavos o concursantes que salten correctamente a través de unos aros. Dios simplemente quiere que el reflejo de Su imagen viva en la tierra y haga visible lo divino. Esta es, por supuesto, la manera en que funciona el amor.Siempre se rebosa, se reproduce y se multiplica a sí mismo. Dios está diciendo, de alguna manera: “Todo lo que quiero son espejos e íconos allí afuera que comuniquen quien Soy, y lo que me interesa”. La experiencia de ser elegido y amado es el típico comienzo de este proceso de reconstrucción. Entonces “Nosotros, con nuestros rostros descubiertos, gradualmente recibiremos el brillo del Señor, y brillaremos cada vez más a medida que somos transformados en lo que reflejamos” (2 Corintios 3:18).

 

De ahora en adelante, todos tus comportamientos morales son simplemente “la imitación de Dios”. Primero observa lo que Dios está haciendo todo el tiempo y en todas partes, y luego haz lo mismo (Efesios 5:1). ¿Y qué hace Dios? Dios hace lo que Dios es: Amar. La lógica entonces es bastante diferente del hilo conductor de justicia retributiva que recibimos muchos de nosotros. De ahora en adelante, no se trata de “aquellos que hacen las cosas bien luego van al cielo”, sino de “aquellos que me reciben y me reflejan están en el cielo ahora mismo”. Esta es la inimaginable justicia restaurativa de Dios. Dios no te ama cuando y si cambias. Dios te ama, por lo que puedes cambiar. Ese es el verdadero hilo conductor del evangelio.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/the-shape-of-the-universe-is-love-2016-02-29/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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