ESCRITURA: Semana 1, día 7. Resumen.

ESCRITURA: Semana 1, día 7. Resumen.

La revelación bíblica nos invita a una nueva experiencia y a una nueva forma de ver. La evolucionada conciencia humana pareciera estar más preparada para aceptar la invitación divina. (Día 1)

 

Si el Jesús resucitado es la completa y confiable revelación de la naturaleza de Dios, entonces vivimos en un universo seguro y lleno de amor. (Día 2)

 

El amor es la fuente y la meta, la fe es el lento proceso de llegar allí, y la esperanza es la voluntad de avanzar sin un final o conclusión. Y esas son, en efecto, “las tres cosas que permanecen” (1 Corintios 13:13). (Día 3)

 

El hecho de que los cristianos incluyeran a las Escrituras Hebreas como parte de nuestra Biblia nos debería enseñar que el cristianismo nunca tuvo la intención de ser una religión excluyente. (Día 4)

 

La religión judía y la cristiana tienen el poder de corregirse desde adentro, a causa del pensamiento autocrítico que mantienen como parte de sus textos sagrados. (Día 5)

 

Si no transformamos nuestro dolor, de seguro lo transmitiremos. (Día 6)

 

Práctica: Leyendo las Escrituras con la mente de Cristo.

 

Observar cuales pasajes de la Biblia Jesús enfatiza (recuerda, ¡la Biblia Hebrea era su única Biblia!) nos muestra que él entendía claramente cómo conectar los puntos de los “tres pasos hacia adelante” que confirmaban al Dios con el que él había estado, conocía, amaba y en quien confiaba. A su vez, Jesús ignora o contradice abiertamente muchos de los textos que son “dos pasos atrás”. El nunca cita el libro de Números, por ejemplo, el cual es más bien ritualista y legalista. Nunca cita Josué o Jueces, los cuales están llenos de violencia santificada. Básicamente, Jesús no cita sus propias Escrituras cuando ellas son punitivas, imperialistas, clasistas o excluyentes. De hecho, él enseña lo opuesto.

Jesús no menciona la lista de los veintiocho “no harás” de Levítico 18 al 20, pero elije hacerse eco de la rara y positiva cita de Levítico 19:18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El pasaje más largo que cita es de Isaías 61 (en Lucas 4:18-19): “El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, y a pregonar el año del favor del Señor”. Pero Jesús lo cita selectivamente; el aparece omitiendo deliberadamente la última línea: “y el día de la venganza de nuestro Dios” (Isaías 61:2b), porque él no creía en un Dios vengativo en lo absoluto.

Jesús sabe cómo conectar los puntos y averiguar adonde verdaderamente apunta el texto, más allá de los bajos niveles de conciencia de un momento en particular, del temor o de la circunstancia. Él sabe que hay un arco más grande en la historia: uno que siempre revela a un Dios que es compasivo, no violento, y que incluye a los extraños. Él sabe cómo “hilar fino” el texto, encontrar el patrón general basándose en los pequeños destellos de ideas. El aprendió de Ezequiel, por ejemplo, que la justicia de Dios es restaurativa y no retributiva.

Sólo podemos leer las escrituras de manera segura ―es un libro peligroso― si compartimos de alguna manera la mirada divina del amor. Una vida de oración te ayuda a desarrollar un tercer ojo que es capaz de leer entre líneas y encontrar el hilo dorado que se mueve hacia la inclusión, la misericordia y la justicia. Estoy seguro que es lo que Pablo quiso decir cuando enseñó que debemos “conocer las cosas espirituales de una manera espiritual” (1 Corintios 2:13). Cualquier “condición pre existente” de un corazón endurecido ―una predisposición al juicio, miedo de Dios, cualquier necesidad de ganar o probarte a ti mismo correcto― corromperá y distorsionará lo más inspirado e inspirador de las Escrituras, así como contamina cada conversación y relación humana. Las personas odiadoras encontrarán versos odiantes para confirmar su obsesión con la muerte. Las personas amorosas encontrarán versos amorosos que los hagan amar incluso más la vida. ¡Y ambas clases de versículos están en la Biblia!

 

Fuente original:

https://cac.org/scripture-week-1-summary-2016-02-27/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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