ESCRITURA: Semana 1, día 5. Pensamiento autocrítico.

ESCRITURA: Semana 1, día 5. Pensamiento autocrítico.

En las escrituras judeo-cristianas leemos acerca de personas que encontraron a Dios en lo presente, en una aparente historia secular, en una mundana vida cotidiana. Esta es la matriz judía mediante la cual fuimos gradualmente preparados para la encarnación personal. Esto amplió, solidificó y pavimentó el camino por el cual el misterio de Jesús podía despegar y ser comprendido.

 

Las Escrituras Hebreas, contra toda expectativa religiosa, incluyen lo que la mayoría de nosotros llamaríamos el problema ―lo negativo, lo accidental, lo pecaminoso― como el terreno ideal para la revelación divina. En las Escrituras antiguas no hay personas moralmente perfectas; incluso Abraham arrastró a su segunda esposa junto a su hijo al desierto. El pueblo judío, contrariamente a lo que se podría esperar, elige presentar a sus reyes malvados y arrogantes y a sus más críticos profetas como parte de sus Sagradas Escrituras. Ellas incluyen historias y profecías que no nos cuentan cuan maravilloso es el pueblo judío, sino más bien, ¡cuán terrible es! Este es el nacimiento del pensamiento autocrítico, y por lo tanto eleva la consciencia de manera importante. Incluso hasta nuestro propio tiempo, ninguna otra religión ha sido conocida por tal capacidad de autocrítica.

 

Jesús nos mostró que la autocrítica de nuestra propia religión es necesaria. Pero si somos honestos, raramente escuchamos a la iglesia cristiana o a sus líderes siendo autocríticos. Pocas veces se ha visto en el cristianismo alguna capacidad de autocrítica, hasta el Concilio Vaticano II de 1960. Usualmente sólo criticamos a otros. Recuerdo cuando le pregunté a un profesor acerca de la diatriba de Jesús en contra de la religión y la clase sacerdotal (como en Mateo 23, por ejemplo), y la típica respuesta fue: “Bueno, él estaba hablando sobre los judíos”. ¡Sin duda no de nosotros!

 

La habilidad para pensar críticamente respecto de nosotros mismos es el primer paso necesario para salir de nuestra mente dualista. Nos enseña una paciencia inicial con ambigüedad y misterio, al tiempo que también nos enseña honestidad racional. Esta clase de pensamiento crítico es característico del pensamiento occidental, el cual produjo la revolución científica e industrial, así como la Reforma protestante. La religión judía y la cristiana tienen el poder de corregirse desde adentro, y moverse más allá de la mera superstición, a causa de esa clase de textos sagrados y autocríticos. Jesús vivió y pensó como un profeta, pero los cristianos han puesto demasiado énfasis en que él simplemente fue “profetizado” por los profetas. Esto cambia la manera en que pensamos acerca de la labor de un profeta, y por lo tanto no podemos ver que Jesús fue verdaderamente un profeta radical. Hay muchas iglesias llamadas “Cristo el Rey”, pero ninguna, que yo sepa, llamada “Jesús el Profeta”.

 

El relato bíblico enseña que Israel no se distanció a sí mismo de sus propias contradicciones o las de la vida, ni de los horrores y pecados de la historia humana ―los cuales finalmente se convierten en “la locura de la cruz” en Jesús―. Estas duras realidades ya habían estado presentes en las historias de Job, la experiencia del Éxodo y el exilio, y las constantes invasiones y ocupaciones a Israel por poderes extranjeros. A menudo los judíos pudieron haberse sentido como diciéndole a Dios lo que se supone que dijo Teresa de Ávila: “¡Si esta es la forma en que tratas a tus amigos, no es de extrañar que tengas tan pocos!”.

 

La autocrítica es bastante rara en la historia de la religión, sin embargo, es necesaria para proteger a la religión de su tendencia natural hacia la arrogante autoseguridad ―y eventualmente idolatría―, el cual es el mayor pecado para el Israel bíblico. También debemos señalar, que la mera crítica usualmente se degrada a cinismo, escepticismo, arrogancia académica e incluso nihilismo postmoderno. ¡Así que ten mucho cuidado y devoción antes de ponerte en el papel de profeta o crítico profesional! La negatividad puede hacerte caer en eso.

 

Fuente original:

https://cac.org/self-critical-thinking-2016-02-25/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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