¿Eres un universalista o un liberal?

¿Eres un universalista o un liberal?

Aquí está la Pregunta:

Después de leer “¿Por qué Jesús…?”. Quería preguntarte tu opinión sobre la salvación universal, ya que parecías “bailar” alrededor de esta idea en todo el libro. ¿El cristianismo se trata de “tenerlo” y las otras religiones “no lo tienen”? Me encantaría si escribieras un libro sobre el tema…

 

Aquí está la Respuesta:

Como puedes imaginar, me han preguntado mucho esta pregunta. Y es una legítima de la que me gusta hablar, porque abre uno de los puntos más importantes que los cristianos necesitan afrontar: ¿Para qué es el cristianismo?

Cada vez que surge la pregunta, se siente como que me preguntan si soy un Whig (liberal). Los whigs (en la política de Estados Unidos) fueron un poderoso partido político en los EE.UU. a principios de 1800. Surgieron en gran parte como reacción al presidente Andrew Jackson, y diferían con el Partido Demócrata del momento sobre muchos temas, incluyendo la banca, el tratamiento de los nativos americanos, los poderes de guerra presidenciales y la Suprema Corte. Después de unas pocas décadas de relevancia, no tuvieron ninguna respuesta coherente y unificada a la cuestión de la esclavitud. Cuando no pudieron hacer frente de manera constructiva con ese tema emergente, se desvanecieron a la no existencia.

El universalismo es uno de los tres “partidos teo-políticos” que surgieron en una época que se compartió una hipótesis dominante: la fe cristiana es ante todo una solución al problema del pecado original, que es una condición que condena a todos los seres humanos al consciente tormento eterno en el infierno. “¿Para qué es el cristianismo?”, las tres partes acordaron: conseguir que tantas almas como sea posible escapen del infierno y vayan al cielo después de la muerte. Jesús importaba porque la creencia en él era el boleto al cielo. Basados en esta asunción compartida, los tres partidos discreparon en el alcance del trabajo de Jesús sobre la salvación del infierno.

El “partido exclusivista” dijo que la exención del infierno y la entrada al cielo se concedía sólo a los cristianos. El “partido inclusivista” dijo que la exención del infierno era concedida a los cristianos y a otras personas de buena fe. El Partido Universalista dijo que se le había concedido a todos la exención del infierno y la entrada al cielo a través de la obra salvífica universal de Jesús

Mientras tanto, muchos de nosotros estamos llegando a una conclusión similar: los tres partidos se definen con base en supuestos que ya no compartimos. No creemos
A) que la fe cristiana deba ser definida en términos de la doctrina del pecado original (como se estableció desde el quinto hasta el séptimo siglo, y se defendió hasta la actualidad con más entusiasmo por parte del neo-calvinismo y el fundamentalismo), o

B) que “la salvación” en la Biblia se trate principalmente acerca de la exención del consciente tormento eterno en el infierno, o

C) que el propósito principal del cristianismo sea para determinar tu destino después de la muerte.

Para nosotros,
A) La fe cristiana se trata de la buena noticia de Dios proclamada y encarnada por Jesucristo y afirmada, explorada y aplicada por los apóstoles, arraigada en las Escrituras y el poder del Espíritu Santo.

B) La salvación deriva su significado en la Biblia de la liberación de Dios (salvación) de los esclavos hebreos en Egipto. Se trata de la continua obra de Dios en la creación para liberar de la esclavitud, opresión, explotación, lujuria, codicia, orgullo y todas las demás formas de pecado y mal.

C) El cristianismo es un movimiento de personas que se unen a Dios en la sanación del mundo, empezando por nosotros mismos, siguiendo el camino de Jesús.

En ese sentido, la salvación es universal en la intención, ¡por supuesto! En ese sentido, soy un universalista porque creo que Dios ama a todos los que han sido creados (Salmo 145: 8-9). Dios “no está dispuesto a que nadie perezca”, sino que desea que todos descubran la verdad liberadora. Así que cuando la gente como yo oye de exclusivistas actuando como si Dios eligió a algunos para privilegio y otros para condenación, no podemos dejar de hacer preguntas… ¿Qué clase de Dios crearía un universo planeando entregar gran parte de el a la destrucción y lo que es peor, al consciente tormento eterno? Y si la gente termina en el infierno “por error”, no por intención pre-planificada de Dios, ¿por qué Dios habría decidido que era un riesgo que valía la pena tomar? ¿A qué clase de Dios le resultaría “auto-glorificador” disfrutar de gozo en el cielo con los redimidos, mientras que los no redimidos sufren eternamente en el sótano? ¿Qué clase de gente, basada en esta reflexión, considera ese fin ser dichoso? ¿Son esas las mejores “buenas noticias” que el cristianismo puede reunir, la salvación eterna de unos pocos, la condenación eterna de los demás?

Cuando decimos cosas como esas, los exclusivistas dicen: “¡Ajá! ¡Así que eres universalista después de todo! Tú crees que todo va a terminar bien por lo que no hay necesidad de evangelización y misión cristiana”.

Pero eso es igual a estar lejos de la verdad. Miramos a nuestro alrededor y vemos la creación sujeta a la opresión y la injusticia en todas partes. Personas vulnerables son explotadas por personas poderosas y depredadoras. Los ecosistemas son destruidos por necias y descuidadas economías (en la que casi todos somos partícipes). Sistemas de violación opresiva, saqueo, robo, asesinato y destrucción. ¿Todo el universo está disfrutando de la “salvación” en el sentido de liberación al “Shalom” Dios?” ¿Está la “missio dei” completa? ¡Por supuesto que no! ¿Qué clase de Dios, o creyentes, dirían: “¡Está bien! ¡Todo el mundo va al cielo al final! ¡Así que no te preocupes demasiado por todos estos problemas aquí en la tierra! ¡Todo está bien! ¡Canta otra canción de alabanza y bebe otra copa de vino!”?

Ese tipo de complacencia es atroz. Es por eso que, a pesar de que creemos que el amor de Dios es universal, sin excepciones, no sentimos que el antiguo término de “universalismo” -como se entiende popularmente- encaje.

Si el evangelio es la buena nueva del amor misericordioso de Dios para toda la creación… si el evangelio es un llamado a la reconciliación universal con Dios, con nosotros mismos, unos con otros, incluso con nuestros enemigos y con toda la creación… si el discipulado es un llamado a “buscar primero el reino de Dios y la justicia restaurativa”… entonces pedirnos que nos definamos en relación al antiguo sistema de tres partidos es como pedirnos nuestra opinión de Andrew Jackson cuando la Guerra Civil se avecinaba.

Así como el tema de la esclavitud reorganizó la política estadounidense a mediados de 1800, las cuestiones emergentes están reorganizando nuestro paisaje teológico hoy, incluyendo:

-Destrucción del medio ambiente, que es una consecuencia inevitable de una economía insostenible
-Corporatocracia irresponsable y creciente control corporativo sobre el gobierno y los medios de comunicación
-La creciente brecha entre una elite rica y las masas pobres, entre los que monopolizan la riqueza y las oportunidades y los que trabajan más duro y más difícil para una parte cada vez más pequeña
-Un complejo militar e industrial fuera de control y la proliferación de armas, desde pistolas a armas nucleares
-El aumento de la temerosa, militante y odiosa religión.
-El desglose de las comunidades, las familias y la prosperidad humana en consecuencias de los puntos anteriores.

Contrariamente a nuestros críticos, nuestro replanteamiento del sistema teo-político tripartito no ha implicado hacer caso omiso de los pasajes de la Biblia, suprimir pruebas y emplear las teclas “seleccionar-borrar” sobre los demás. No, hemos vuelto a las Escrituras y estudiado apasionadamente. Nos hemos llegado a convencer que los viejos sistemas teológicos que interpretan cada versículo en la Biblia a la luz de lo que yo llamo “la narrativa de las seis líneas” son casas de naipes, o quizás, mejor dicho, casas construidas sobre la arena.

Nos hemos dado cuenta de que siglos de tradición les han enseñado a buenos cristianos a hacer suposiciones injustificadas, por ejemplo, que “la salvación” significa “la exención del infierno”, o que “el juicio” significa “el envío al infierno”, o que “Jesús murió por nuestros pecados” significa “que Jesús murió como un sacrificio sustitutivo penal para resolver el problema del pecado original”. En cambio, leemos la Biblia con diferentes hipótesis, que “la salvación” significa “liberación, sanación, corrección y restauración”, que “el juicio” va más allá de la pena y hacia la restauración y por lo tanto significa “la confrontación del mal y el establecimiento de las cosas buenas”, que “Jesús murió por nuestros pecados” puede significar “Jesús murió por nuestros pecados”, o “Jesús murió para alejarnos y sanarnos de nuestros pecados”.

Por eso creo que el antiguo sistema de tres partidos que divide a la gente en exclusivistas, inclusivistas y universalistas ofrece a las personas -como a los whigs de la década de 1800- tres formas de ser cada vez más irrelevantes e inútiles.

A mis críticos les encanta decir que estoy evadiendo (bailando alrededor de) la cuestión. Me hubiera gustado que hubieran podido llegar a entender que es mucho peor que eso. Estoy rechazando por completo el paradigma que define al problema como lo hace.

Lo siento ¡probablemente sea mucho más de lo que estabas preguntando! Pero espero que ayude a explicar por qué me encanta responder a esta cuestión, a pesar de que no pueda ofrecer una corta/de una sola palabra/sí o no respuesta a la misma. Se podría pensar que al menos debería tener una ingeniosa respuesta de una sola frase hoy por hoy. (La que está en cursiva arriba probablemente sea lo más cerca que haya llegado al respecto…). ¿Estoy bailando alrededor de la pregunta? No… simplemente no es la pregunta con la que quiero bailar. Otra pregunta ha capturado mi corazón, a saber, “¿Cómo puedo participar en los sueños de Dios haciéndolos realidad aquí en el planeta tierra?”. Ese es un baile en el que puedo entrar en con ambos pies y el corazón lleno.

 

Fuente original:
http://brianmclaren.net/archives/blog/after-reading-why-did-jesus.html

Brian McLaren

Brian McLaren

Pastor, Autor, Activista y Conferencista.

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