ENCARNACIÓN: Semana 2, día 7. Resumen.

ENCARNACIÓN: Semana 2, día 7. Resumen.

El único modo que conozco para enseñarle a alguien cómo amar a Dios, y cómo yo mismo sé amar a Dios, es amando lo que Dios ama, esto es, todo y a todos ¡Incluyéndonos a ti y a mí! (Día 1)

 

La resurrección de Jesús no es una anomalía única, sino la estructura habitual y universal de la realidad revelada en una persona. (Día 2)

 

La vida eterna no es un “momento cronológico de duración interminable” sino el tiempo crítico que nos revela el todo ahora mismo. (Día 3)

 

El Cristo Resucitado, aun portando sus heridas, nos revela la meta, la plenitud y el propósito de la humanidad misma, que es “hacer posible que participemos de la naturaleza divina” (2 Pedro 1:4) (Día 4)

 

De acuerdo con Teilhard de Chardin, el Cristo Resucitado es el señuelo divino, una parpadeante y brillante luz puesta en el punto omega del tiempo y de la historia que continúa recordándonos que el amor y no la muerte, es lo eterno… (Día 5)

 

Jesús no observa el sufrimiento humano desde la distancia, sino que de alguna manera está en el sufrimiento humano con nosotros y por nosotros. (Día 6)

 

Práctica: Oración Corporal.

 

Si la encarnación es verdadera y nosotros somos el Cuerpo de Cristo, entonces la oración se experimenta en su totalidad cuando también es desde el fondo, cuando “oramos desde la tierra”, a nivel energético, celular. Adán y Eva deben recibir y respirar el aliento de Yahvé por sí mismos. Sólo entonces son humanos, compuestos tanto por aliento como por tierra, completamente vivos.

 

Hay muchas formas de oración corporal, por ejemplo: canto, caminata de meditación, danza, yoga, tai chi, peregrinaciones, rosarios, ademanes, y ejercicios de respiración. Elije un movimiento contemplativo para repetirlo mientras oras. En vez de pensar tu oración, siéntela enérgicamente. Descansa y apóyate en el Cuerpo de Cristo que ya está dentro de ti en lugar de tratar de arrastrar a un Dios infinito hacia tu mundo finito. Tu propio cuerpo recibe y conoce a Dios; de hecho, es un templo donde el Espíritu de Dios habita (1 Corintios 3:16-17).

 

“Orar desde el barro” además te moverá al nivel de la oración compartida. Sabrás que “tú” no estás haciendo la oración; el Cuerpo de Cristo está ahora orando a través de ti y contigo (Romanos 8:26-27). Ahora no oras a Cristo sino más bien a través de Cristo, y sabrás por experiencia propia que tú también eres Cuerpo de Cristo.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/incarnation-week-2-summary-2016-01-23/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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