ENCARNACIÓN: Semana 2, día 1. El amor de Dios es lo que está justo enfrente de ti.

ENCARNACIÓN: Semana 2, día 1. El amor de Dios es lo que está justo enfrente de ti.

El Dios que Jesús encarna y personifica no es uno distante que necesite ser aplacado. El Dios de Jesús no está sentado en un trono demandando alabanza y lanzando rayos como Zeus. Jesús nunca dijo “adórenme”, él dijo “síganme”. Él nos pide que lo imitemos en su propio viaje hacia la encarnación completa. Para ello nos dio los dos grandes mandamientos: 1) Ama a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas, y 2) Ama a tu prójimo como a ti mismo (Marcos 12:28, Lucas 10:25-28). En la parábola del buen samaritano, Jesús nos muestra que nuestro “prójimo” incluye aún a nuestro “enemigo” (Lucas 10:29-37).

 

Entonces, ¿de qué manera amamos a Dios? Pareciera que la mayoría de nosotros hemos concluido que amamos a Dios asistiendo a los servicios de la iglesia. Por alguna razón pensamos que eso hace feliz a Dios. No estoy seguro por qué. ¡Creo que esa idea tiene más que ver con que el clero tenga su trabajo asegurado! Jesús nunca habló acerca de asistir a servicios, a pesar de que la iglesia pueda ser un buen lugar para comenzar, considerando que tendemos a volvernos como la gente con la que nos juntamos. Los profetas generalmente retratan el desdén de Dios por los servicios de la iglesia que sólo buscan sus propios intereses. “El santuario, el santuario, el santuario” es lo único que nos preocupa, vocifera Jeremías (7:4). “Yo cubro mi nariz de su incienso. Lo que quiero que hagan es que amen a la viuda y al huérfano”, dicen tanto Isaías como Amos (Isaías 1:11-17, Amos 5:21-24), así como también Jeremías, Oseas, Joel, Miqueas y Zacarías, en diversas formas. El mensaje profético es absolutamente claro, sin embargo, fuimos directamente de nuevo a amar los servicios de la iglesia en lugar de a la Realidad. Creo que es nuestra incapacidad de reconocer y amar a Dios en lo que tenemos justo enfrente de nosotros lo que nos ha hecho separar la religión de nuestra vida cotidiana. Está el domingo por la mañana, y luego está la vida real.

 

El único modo que conozco para enseñarle a alguien cómo amar a Dios, y cómo yo mismo sé amar a Dios, es amando lo que Dios ama, esto es, todo y a todos ¡Incluyéndonos a ti y a mí! “Nosotros amamos porque Dios nos amó primero” (1 Juan 4:19). “Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor [de Dios] se perfecciona en nosotros” (1 Juan 4:12). Es entonces que amamos con un amor infinito que siempre puede fluir a través de nosotros. Es entonces que somos capaces de amar las cosas por sí mismas, o como dice John Duns Scotus —por sí mismas y en sí mismas— y no por lo que hacen por nosotros. Lograrlo requiere trabajo y entrega, y el trabajo principal es el desprendimiento de nosotros mismos, de nuestro condicionamiento, nuestras preferencias, nuestros prejuicios, nuestras reacciones instintivas. Sólo una mente contemplativa y confiada puede alcanzarlo.

 

Mientras nuestra libertad con respecto al ego se expande —mientras nos mantenemos a nosotros mismos fuera del camino— hay una lenta pero verdadera expansión de nuestra consciencia, por lo que ya no somos más el punto central de referencia. Somos capaces de amar en círculos cada vez más y más grandes hasta que finalmente podemos hacer lo que Jesús hizo: amar y perdonar incluso a nuestros enemigos. A la mayoría de nosotros se nos dio la impresión de que teníamos que ser totalmente desinteresados, y cuando no pudimos lograrlo, muchos renunciamos por completo. Una de las enseñanzas más útiles de Duns Scotus es que debemos de buscar “una armonía de bondad”, que significa armonizar y equilibrar el necesario autocuidado con la constante expansión más allá de nosotros mismos para amar a otros en ellos mismos y por ellos mismos. Usar la imaginación y trabajar rumbo a dicha armonía nos mantiene en estos ideales imposibles y heroicos sin rendirnos. La posibilidad de amar está ahora siempre justo frente a nosotros, siempre de manera concreta. Ya no es más sólo teoría, ni un ideal heroico, ni un mero objetivo lejano.

 

 

Fuente original:

https://cac.org/love-god-in-what-is-right-in-front-of-you-2016-01-17/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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