ENCARNACIÓN: Semana 1, día 7. Resumen.

ENCARNACIÓN: Semana 1, día 7. Resumen.

A causa de la encarnación podemos decir: “¡Dios está con nosotros!”. (Día 1)

 

La genialidad de la revelación bíblica es que vamos a Dios a través de “lo real”, el momento presente o, simplemente, lo que es. (Día 2)

 

La religión sana, tal como lo indica la palabra re-ligio (“religar”, “volver a vincular”), es la tarea de volver a juntar nuestras realidades divididas: lo humano y lo divino, lo masculino y lo femenino, lo celestial y lo terrenal, el pecado y la salvación, el error y la gloria. (Día 3)

 

Así como hemos domesticado el evangelio para convertirlo en un medio de control y orden social, hemos evitado también el escándalo de la encarnación para eludir a Dios “en su disfraz más desconsolador”: este mundo material. (Día 4)

 

Somos creados a la imagen de Dios, salimos de él y a él retornaremos. ¡Cada uno de nosotros refleja de manera única parte del misterio de Dios! (Día 5)

 

Si Dios es Trinidad y Jesús es el rostro de Dios, entonces el nuestro es un universo benevolente. Dios no es alguien a quien temer, sino el fundamento del ser, y está de nuestro lado. (Día 6)

 

Práctica: El corazón sagrado

 

Como católico, solía intrigarme el constante retorno de nuestros santos y nuestro arte a las imágenes del corazón. El “Sagrado Corazón” de Jesús y el “Inmaculado Corazón de María”, donde ambos señalan hacia su resplandeciente corazón, son imágenes conocidas entre los católicos de todo el mundo. A menudo me pregunto qué hace la gente con estas imágenes. ¿Son sólo un sentimiento? ¿Objetos de adoración o de transformación? Esta clase de imágenes siguen reapareciendo porque deben de tener algo importante, bueno o, quizás, hasta necesario que enseñar al alma. ¿Qué podría ser?

 

Muchos han descrito la oración como fundir el pensamiento con el corazón. La próxima vez que en tu mente surja un pensamiento resentido, negativo o irritable y te sientas tentado a materializarlo o guardarlo, lleva en cambio ese pensamiento o persona al ámbito de tu corazón… literalmente. Allí, rodea esa negatividad con silencio (algo mucho más fácil de hacer en el corazón) y tu sangre en circulación (que con frecuencia se siente cual brasa ardiente). En este lugar, es casi imposible comentar, juzgar, desarrollar argumentos o permanecer hostiles. Estás en un lugar que no genera antagonismos ni se alimenta de ellos, sino que es el órgano natural de la vida, la personificación y el amor. El amor vive y florece en el ámbito del corazón.

 

Esta práctica me ha evitado querer lastimar a aquellos que me han lastimado. Me aleja de los juegos mentales obsesivos, repetitivos o compulsivos. Puede marcar la diferencia entre ser feliz y ser miserable y negativo.

 

¿Será esto lo que en verdad hacemos al orar por alguien? Sí, le damos cabida en nuestro corazón. Hazlo de forma física y práctica y verás con qué calma y velocidad funciona. El Sagrado Corazón y el Inmaculado Corazón se han trasladado a ti. Están señalando el camino para que te les unas. Así, el “sagrado corazón” es también el tuyo.

 

Fuente original:

https://cac.org/incarnation-week-1-summary-2016-01-16/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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