El rey y su bufón: La religión y sus transgresiones aceptables

El rey y su bufón: La religión y sus transgresiones aceptables

La religión, en sus diferentes formas, ofrece hasta una constelación de creencias y prácticas aceptables que nos dicen cómo pensar y cómo comportarnos. Por ejemplo, una denominación nos ofrece un conjunto de dogmas, doctrinas y rituales que, en mayor o menor medida, nos hacen saber cómo interactuar con el mundo. Posiciones políticas, morales y sociales, todas pueden surgir en relación a ella.

A la luz de esto, podría parecer que la relación entre la ley y la transgresión es relativamente simple. Tú obedeces las reglas y continúas siendo un miembro aceptable de la iglesia. Las desobedeces y te metes en problemas, quizás incluso podrías encontrarte disciplinado o excomulgado.

Sin embargo, la realidad es más complicada e interesante, ya que la religión no solamente ofrece un montón de pautas para cumplirlas, también muestra formas aceptables en las que se pueden transgredir: nos dice cómo cumplirlas y cómo no adaptarnos de una forma conformista.

En una publicación anterior exploré esta lógica en relación a una familia donde dormir con la pareja fuera del matrimonio es visto como moralmente inaceptable. Sin embargo, para muchas de estas familias hay una forma aceptable en la cual transgredir en contra de esta ley puede ser negociado. Siempre y cuando el chico duerma en una habitación separada de su pareja cuando visiten la casa de sus padres, mientras que la pareja no hable de su convivencia, todo continuará como de costumbre. Esta lógica se puede describir de la siguiente manera:

  • Ley: No dormir juntos
  • La transgresión aceptable: Puedes hacerlo, siempre y cuando todos finjamos que no lo estás haciendo cuando estamos juntos.

En términos religiosos más explícitos, podemos ver esta relación entre la ley y la transgresión aceptable en algunas iglesias con respecto a la duda. En una iglesia conservadora la duda puede ser inaceptable (sobre cuestionar ciertas doctrinas centrales), sin embargo, es aceptable tenerlas siempre y cuando no se compartan en el contexto de la iglesia.

Recuerdo haber conocido a una mujer que confesó que tenía dudas sobre la idea de una resurrección literal. Ella era una anciana y una líder de adoración de muchos años en su iglesia, pero me dijo que, si hablaba en público sobre sus dudas, probablemente la iglesia le pediría que renuncie a su cargo. En ese momento le pregunté si pensaba si los otros ancianos podrían tener ese mismo tipo de preguntas. Su respuesta fue: “Bueno, supongo que sí, quiero decir con esto que muchos de ellos han estado haciendo esto durante muchos años y no me puedo imaginar que no”. En otras palabras, si ella estaba en lo cierto, la verdadera transgresión en su comunidad no yacía en tener dudas sobre la resurrección, sino en hablar abiertamente acerca de ellas. Pero al hablar podríamos describir esto en la siguiente manera:

  • Ley: No dudes de la resurrección
  • La transgresión aceptable: Puedes dudar, simplemente no hables de ello en la iglesia
  • La transgresión inaceptable: Hablar abiertamente sobre el tema en la iglesia

Esta idea de la Ley y su transgresión aceptable es un concepto central de la teoría lacaniana de Zizek, y también está incluida en la analogía de un rey y su bufón. El bufón, o bromista, era un artista de la corte que, además de hacer trucos, era capaz de mofarse de la realeza.

De hecho, la reina Isabel una vez reprendió a su bufón por no ser lo suficientemente filoso con su humor. Sin embargo, los bufones se encontraban en una cuerda floja, porque si se burlaban excesivamente podrían recibir castigo o incluso la ejecución. Así que tuvieron que transgredir la corte en una forma aceptable. En pocas palabras, su transgresión tuvo que ser aprobada por el mismo sistema que parecía actuar en su contra.

Esto puede ayudarnos a ver cómo una persona puede transgredir de una manera aceptable el mismo sistema del cual ellos son parte, en realidad son una parte importante de él y no serán una piedra en el zapato. De hecho, tales personas son necesarias para el propio sistema a fin de que se les permita un cierto placer nervioso que ayude a facilitar el buen funcionamiento de la máquina.

“La reincidencia” nos ofrece un ejemplo interesante. Si alguien se considera a sí mismo como reincidente se estará definiendo dentro y en contra de ese sistema del cual es parte. Estará aceptando la postura religiosa que contradictoriamente está transgrediendo. Debido a que esa persona se autodefine relacionándose con este sistema y sigue apoyando su verdad a pesar de que actúe en contra de ella.

Por lo tanto, los reincidentes ocupan un puesto dentro del sistema en el cual fallan, aunque en general este puesto es chico. Más allá de esto, los reincidentes volverán de un momento a otro a su redil; ya sea para renunciar a sus viejas costumbres, o para aprender cómo involucrarse en formas cada vez más aceptables. De hecho, un “reincidente” es simplemente una persona que todavía no se ha dado cuenta de que lo que estaba haciendo probablemente está en el corazón del mismo sistema, mientras se maneje bien y no hable de ello.

A diferencia del bufón, el locuaz es alguien que transgrede contra un sistema del cual él es parte y lo hace de una manera que realmente sacude al propio sistema. Es una personalidad revolucionaria que es capaz de exponer el pensamiento moral, político y cultural que encierra una ideología en sí misma y la expone impulsando el cuestionamiento y el cambio. Los locuaces serán muy diferentes entre sí dependiendo de su contexto, mientras que no comparten las mismas creencias tanto como una posición estructural similar dentro de un sistema particular de creencias. Actúan entonces como un tipo de vino nuevo que rompe con los odres viejos.

Tomemos el ejemplo de Dan Haseltine, el vocalista de Jars of Clay. El recientemente hizo un comentario público cuestionando si la homosexualidad era inmoral, fue realmente transgresor dentro de la comunidad (como lo demuestra el enorme repudio que recibió). Lo cual dentro de un ambiente menos fundamentalista este cuestionamiento hubiese sido irrisorio, pero dentro de su comunidad de oyentes, en sí mismo, este cuestionamiento causó una auténtica brecha que sacó a luz las dudas reprimidas dentro de esa comunidad.

Al pararnos en contra de los sistemas ideológicos debemos hacernos la difícil pregunta en cuanto a si somos bufones reales o simples necios.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2014/05/the-king-and-his-jester-religion-and-its-acceptable-transgressions/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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