¿El mundo se está yendo al infierno o no?

¿El mundo se está yendo al infierno o no?

La Pregunta que Acecha al Cristianismo del martes pasado provino de Jesse:

Soy un lector habitual del blog, aunque nunca he comentado. Aquí está mi “pregunta que acecha”, la cual puede defraudar a mi formación fundamentalista: ¿La trayectoria de nuestra cultura/mundo/sociedad humana es positiva o negativa? En otras palabras, ¿estamos luchando contra el fracaso hasta que Cristo regrese para arreglar las cosas o estamos participando en un reino de los cielos en constante avance (Willard), el cual algún día culminará con el regreso de Cristo?

Una gran cantidad de comentarios, 88. Este intercambio entre dos lectores es el indicativo de lo que algunos pensaron:

CurtisMSP:

Esta pregunta es muy fácil de responder empíricamente. Piensa en alguna medida de calidad de vida. Entonces, realiza un seguimiento de esa medida a través del tiempo. Por cualquier medida se me ocurre… expectativa de vida, mortalidad infantil, alfabetismo, incidencia de enfermedades, muertes por guerras… la raza humana está mejorando a través del tiempo.

 

Craig:

Nuestras condiciones materiales están mejorando. ¿Las características comunitarias e individuales están mejorando también? (Sospecho que la respuesta es “en algunos casos, pero no en otros”).

 

CurtisMSP:

Las características morales comunitarias e individuales son las mismas ahora como lo fueron en los tiempos de Adán y Eva. O Caín y Abel. O en los tiempos de Noé. O Sodoma y Gomorra. O la Torre de Babel. Ese es el porqué la palabra de Dios es tan verdadera; nos habla ahora tanto como lo hizo desde el principio.

El hilo sigue desde allí. Mucha discusión se produjo sobre cómo podemos medir empíricamente si las cosas en este mundo están cada vez mejor o peor.

Recuerdo un debate similar en la universidad. Muchas horas nocturnas perdidas, sentado en mi habitación, como media docena de nosotros debatió si el ser humano es intrínsecamente bueno o intrínsecamente malo. Y nos quedamos atrapados en el mismo dilema: la evidencia empírica virtualmente no tiene sentido, porque por cada acto bueno y virtuoso citado, un paralelo acto malvado podría citarse como réplica.

Así es como se utilizan los datos empíricos y las evidencias para demostrar la trayectoria del mundo, la raza humana, etc.:

 

  • Bueno: Los negros y blancos ahora se sientan juntos en los comedores.

 

  • Malo: Las armas químicas en Siria.

 

  • Bueno: Vida útil más larga y menos mortalidad infantil.

 

  • Malo: El hacinamiento, la sobrepoblación, la masiva emisión de carbono que lleva a un cambio climático irreversible.

 

  • Bueno: Menos ejecuciones, menos guerras.

 

  • Malo: Armas nucleares.

 

  • Bueno: Democracia.

 

  • Malo: Corrupción gubernamental.

 

Obviamente, esta lista podría seguir hasta el infinito. Así que gracias a Jesse por hacer ruido de nuevo y poner un punto más fino en su pregunta:

Estoy pensando más sobre la teoría o teología subyacente, ¿qué crees que esté pasando, independientemente de lo bien que podamos medirlo, y por qué? Creo que esta pregunta se encuentra detrás de muchos de nuestros debates políticos, porque te acercas al mundo muy diferente si te percibes como parte del Reino de Dios que está gradualmente superando al mal, o como parte de un “remanente” que solo está aguantando hasta que lleguen los refuerzos.

El comentario de Jesse se trata principalmente del dispensacionalismo, la perspectiva del fin de los tiempos a la que Jesse parece estar refiriéndose. Una vez más, un montón de buenos comentarios, incluidos los lectores que crecieron dispensacionalistas y algunos de los que han estudiado esa perspectiva.

El dispensacionalismo es una opinión reciente y minoritaria. Inventada en el siglo 19, se basa en una particular lectura literalista de determinados pasajes de la Biblia en Apocalipsis, Daniel y ciertos dichos de Jesús. Con el fin de ser un dispensacionalista, por ejemplo, hay que ignorar por completo las realidades que rodean el género apocalíptico de la literatura en el Antiguo Cercano Oriente, realidades que tienen sentido en las “revelaciones” de Daniel, Apocalipsis e incluso en los dichos más apocalípticos de Jesús.

Fui expuesto por primera vez al dispensacionalismo en la escuela secundaria, cuando vimos Como Ladrón en la Noche en un retiro juvenil. Lo vimos como una comedia, resulta que otros lo tomaron en serio. (Yo también pasé por una fase de Larry Norman, pero nunca lo consideré un gran teólogo). Esas películas y el dispensacionalismo que creció en el movimiento Calvary Chapel -que maduró del movimiento Jesús Freak- realmente tuvo un gran impacto en el evangelismo americano, y ahora se mantiene vivo debido a libros, películas y sitios web similares a Dejados Atrás. Realmente no se puede sobreestimar cuanto esta perspectiva ha capturado la imaginación de los cristianos estadounidenses. Y, basado en el número de memorias yo solía ser dispensacionalista que recibo cada año, hay un montón de Generación X e Y que están tratando de desengañarse a sí mismos de esta teología.

Contraria de la tormentosa interpretación del Discurso de los Olivos que pretenden los dispensacionalistas, el mensaje general de la Biblia no es que las cosas irán de mal en peor hasta que Jesús regrese. De hecho, es justo lo contrario: la Biblia narra un romance épico entre Dios y la creación, y únicamente entre Dios y la humanidad.

Hay momentos de mala muerte en esa historia, sin duda. La relación entre Dios y la humanidad está, a veces, sobre las rocas del pecado inicial, la Torre de Babel y el Diluvio pasando por las maldiciones de los profetas. Pero la plomada narrativa claramente es la misericordia de Dios. Mira el Salmo 136, donde se repite 26 veces: la misericordia de Dios (chesed) permanece para siempre. Desde la promesa a Abram y Saraí pasando por las leyes dadas a Moisés hasta la redención de Job y, en última instancia, la vida de Jesús, el mensaje es que a pesar de las dificultades en nuestras relaciones, el amor de Dios lo conquista todo.

Desde el cierre del canon bíblico, los teólogos han estado en consenso de que este arco narrativo continúa en la misma trayectoria del amor. Por supuesto, la iglesia a menudo ha luchado para entender las palabras de Jesús en el Discurso de los Olivos y comprender la vívida y apocalíptica imaginería de Daniel y Apocalipsis, pero no fue hasta el dispensacionalismo que hubo fieles cristianos postulando una visión de que Dios está permitiendo que las cosas se pongan realmente, realmente mal hasta que se abra un umbral invisible, que a su vez desencadene una violenta segunda venida de Jesús. Y esto ni siquiera toca la doctrina antibíblica del Rapto.

Así que, Jesse, creo que una lectura fiel y generosa de la Biblia te recompensará con una perspectiva muy diferente de la que enseñan los dispensacionalistas. Contrariamente a que las cosas se pondrán cada vez peor, de hecho, Dios no ha abandonado al mundo. Por el contrario, Dios está tan involucrado como siempre y, añadiría, Dios tiene un nuevo entendimiento de lo que significa ser humano como resultado de haberse encarnado en Jesús de Nazaret. Esta solidaridad con la humanidad en la cruz sólo puede significar cosas buenas para el futuro de la relación Dios-humano.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/09/30/dispensationalists-are-wrong-things-arent-getting-worse-questions-that-haunt/#sthash.9oH2qgGp.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

Deja un comentario