El lago de la verdad: Una fábula sobre el deseo

El lago de la verdad: Una fábula sobre el deseo

Había una vez un trágico pequeño ratón de campo que estaba sin trabajo y con mala suerte. Después de casi un año de asistencia social, decidió mirar más allá del campo para trabajar y descubrió que había una fábrica situada en un bosque encantado a pocos kilómetros de su nido. La fábrica estaba ampliando su producción y buscaba animales para trabajar el suelo seleccionando bellotas y comprobando sus defectos. Fue a la entrevista y, unos días más tarde, le ofrecieron un trabajo.

Muy pronto se cansó del viaje y se mudó a un nido. Con el tiempo se asentó en una económica pero prometedora parte del bosque. Todo transcurría sin problemas mientras conocía su trabajo y hacía nuevos amigos. Entonces, un día, por casualidad, estaba fuera recolectando alimentos para el invierno y se encontró con una hermosa conejilla de indias. Se enamoró rápidamente de ella y la invitó a una pequeña cita.

Las cosas salieron bien y muy pronto se establecieron, sin embargo, este era un pequeño ratón inseguro, por lo que comenzó a preocuparse de que ella en realidad no lo amara.

Él le preguntaba todo el tiempo si ella lo amaba, y ella cada vez le respondía de la misma manera: “Sí, por supuesto, te amo, te amé desde el primer día que puse los ojos en ti, te amo el día de hoy y te amaré todos los días de mi vida”.

Pero esta respuesta no le satisfacía porque sabía que ella podría estar mintiendo, y por eso su inseguridad siguió creciendo hasta que él estuvo tan preocupado que no podía concentrarse en el trabajo.

Entonces, un día, en un descanso para fumar, uno de sus compañeros, una rana grande y babosa, le preguntó qué le pasaba. Con un poco de persuasión por parte de la rana, el vacilante ratoncito confió en su compañero contándole lo muy enamorado e inseguro que estaba sobre si ella sentía lo mismo. La fangosa rana escuchó pacientemente mientras su preocupado amigo le preguntaba qué hacer.

Finalmente, cuando el ratón de campo hubo terminado, la rana le habló de un pequeño lago ubicado en el corazón del bosque encantado, un lago que tenía un extraño poder mágico. La rana le dijo que si bebía del lago sería capaz de escuchar los pensamientos de la persona con la que estaba. “Tal vez”, dijo la rana, “podrías utilizar esta agua para descubrir si tu novia miente”.

Así que el pequeño ratón de campo siguió el consejo de su amigo y rastreó el lago mágico. Entonces, un caluroso día de verano, convenció a su sedosa novia para dar un largo paseo por el bosque, un paseo que los llevaría más allá de este espacio de agua.

Al pasar por él, el pequeño ratón pretendió estar sediento, se escurrió hasta el borde del lago y tomó un largo trago.

Una vez que hubo engullido tanto como pudo, se volvió hacia su novia y le preguntó: “¿De verdad me amas?”.

Una vez más obtuvo la respuesta que siempre obtenía.

“Sí, por supuesto, te amo, te amé desde el primer día que puse los ojos en ti, te amo el día de hoy y te amaré todos los días de mi vida.”.

Pasaron unos momentos y luego, por supuesto, escucho lo que estaba pasando en su mente tan claro como había oído sus palabras.

“Sí, por supuesto, te amo, te amé desde el primer día que puse los ojos en ti, te amo el día de hoy y te amaré todos los días de mi vida.”.

Bueno, él quedo alucinado por lo que había oído y pasaron a tener un maravilloso día de aventuras. Al día siguiente, le dijo a su viscoso amigo lo que había sucedido durante el descanso de las 11:00, y aquella noche salieron a celebrar la buena noticia. Sin embargo, a los pocos días el ratoncito se tomó licencia del trabajo sin ningún tipo de explicación. Él no regresó durante semanas. Y cuando finalmente lo hizo, estaba abatido y angustiado. Al ver esto, su viscoso amigo le preguntó qué le pasaba.

“Mi amada estaba teniendo un romance con un hámster” chilló el ratón de campo entre lágrimas, “resulta que ha estado sucediendo desde hace meses. Tú sabes, tenía la piel y la nariz más brillante y un nido más agradable. Un par de días después de nuestro viaje al lago, ella solo se levantó y se fue”.

“Así que era un lago mentiroso”, dijo la rana con sorpresa.

“No”.

“OK, ¿un lago descompuesto?”.

“No”.

“¿Un lago maldito?”.

“Tú no lo entiendes ¿verdad?”, dijo el pequeño ratón de campo, “el lago funcionaba a la perfección. Ella simplemente no me amaba. Sólo creía que lo hacía”.

***

Hace poco escribí un pequeño libro de cuentos de hadas de los cuales este es uno. No estoy seguro de si o cuando el libro verá la luz del día, sin embargo, podría incluir esta historia en una obra de teatro que he escrito con la esperanza de producirla en los próximos dos años.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2012/12/the-lake-of-truth-a-fairy-tale-about-desire/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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