El fin del mundo tal como lo conocemos – Parte 1: Creciendo

El fin del mundo tal como lo conocemos – Parte 1: Creciendo

Un lector pregunta,

“Tanto Jesús como sus seguidores parecían creer que su regreso y los últimos días eran inminentes. Sin embargo, aquí estamos 2000 años después sin un Jesús en carne y hueso o el fin del mundo. ¿Jesús estaba equivocado? ¿Nuestro registro de lo que enseñó está mal? Si soy honesto, puedo entender por qué las personas pueden desestimar a Jesús como un profeta apocalíptico anticipando un cercano juicio final que no ha llegado pronto. Al crecer moldeado por un énfasis pentecostal sobre la segunda venida, he escuchado muchas explicaciones sobre esto que sólo parecieran ignorar la simple conclusión de que Jesús estaba equivocado. Y si es así, ¿en realidad fue divino como ningún otro? Y si estaba equivocado ¿debería considerar sus enseñanzas con autoridad?”.

 

Esta es una pregunta con la que he luchado demasiado. En su corazón está el deseo de ver el sufrimiento y la injusticia llegando a su fin, ver las cosas correctamente. Esos son buenos deseos. Sin embargo, es bastante difícil negar que 2000 años no es la definición de “pronto”. Entonces, ¿qué hacemos al respecto? ¿Qué hacemos con la conclusión aparentemente inevitable de que las esperanzas y expectativas de Jesús y sus primeros seguidores por lo visto estaban equivocadas? Esto nos lleva a la cuestión mayor de ¿qué hacemos cuando encontramos que alguna parte de la Biblia está equivocada? ¿Esto causa que nuestra creencia entera colapse? ¿Esto invalida todo lo demás?

Si tenemos una fe arraigada en el autoritarismo y el camino de la obediencia incuestionable, entonces la respuesta es sí, lo hace. Debido a esto, muchos fundamentalistas cristianos se convierten en ateos fundamentalistas. Esa es una posibilidad. Otra posibilidad es doblar la apuesta y argumentar que estamos malinterpretando las cosas, que todo está bien, y que la Biblia y Jesús nunca se equivocan. Esta es otra posibilidad ampliamente elegida. He oído de un montón de intentos de esto en relación a la escatología, y debo decir que todos dejaron mi corazón aun anhelando una mejor respuesta. Lo que deseaba mi corazón era ver al mundo corregido, así que de algún modo todas las explicaciones de por qué debía aceptar las cosas cómo eran simplemente me sonaban huecas.

En la forma en que lo veo, en un nivel más profundo, esto es un asunto de maduración hacia la adultez, y es un doloroso y difícil pasaje. Cómo niños idealizamos a nuestros padres y profesores. Ponemos confianza infantil en ellos. Cuando nosotros mismos nos convertimos en padres, nos enfrentamos a la tremenda responsabilidad de cuidar a nuestros hijos. Asumimos ese rol aparentemente divino en sus vidas, dolorosamente conscientes en todo momento de cuán inadecuados y poco preparados estamos para vivir a la altura de ello. Intentamos lo mejor que podemos para mantenerlos seguros, pero sabemos que no podemos protegerlos de todo. Tratamos de hacer lo mejor, pero sabemos que fracasaremos, que cometeremos errores. Es difícil saber que nuestros niños serán heridos en este mundo, pero es más difícil enfrentar que nosotros los lastimaremos, que les fallaremos.

Lo mismo es cierto para cualquiera con una posición de autoridad en nuestras vidas, profesores, jefes, mentores, políticos y pastores… no importa lo mucho que traten de no hacerlo, todos nos fallarán. Eso puede ser devastador. Mucha gente, cuando se enfrentan con las fallas morales de su pastor, se alejan de su fe por completo, tal como hacen muchas personas cuando descubren que la Biblia no es un libro perfecto.

Ten en cuenta que “autoridad” y “autoritativo” no son lo mismo que autoritario. Los adultos tienen personas en autoridad sobre ellos, y ejercen autoridad en sí mismos dentro del marco de sus vidas como padres y profesionales. Los adultos también consideran cosas como autoritativas cuando merecen ser consideradas como tales. Pero el autoritarismo es sinónimo de un enfoque infantil e inmaduro hacia la vida. En la medida que se nutren de una iglesia autoritaria, las personas son condicionadas a un desarrollo inmaduro. Necesitamos contar con una fe que nos permita ser adultos responsables moralmente inteligentes.

Así que la pregunta es, ¿cómo podemos llegar a un acuerdo con nuestras propias imperfecciones y defectos, con las de aquellos que admiramos, con las de la Escritura, y todavía aferrarnos a lo bueno en nosotros mismos, en nuestros mentores y en la Biblia? Esa es la pregunta central de lo que significa pasar de una fe infantil a una fe adulta. Una fe adulta no es una que tiene todas las respuestas. No es una fe que tiene sus raíces en la certeza. Eso es lo que un niño imagina que es ser un adulto. Aquellos de nosotros que somos adultos y padres sabemos muy bien que la realidad de la adultez se ve muy diferente.

Esta nueva perspectiva de la adultez no posee la perspectiva según la cual, si alguien está equivocado en una cosa, por lo tanto, debemos rechazar todo. Después de todo, tú te equivocas a veces, y eso no significa que siempre lo hagas. Lo mismo ocurre conmigo, y lo mismo pasa con el Jesús humano (¡es importante decir que sostenemos que Jesús no sólo era divino, sino ambos, humano y divino!). Eso implica que no puedes aceptar ciegamente y sin pensar todo lo que digo, o aceptar todo lo que digan los demás sobre ese asunto, incluyendo a Jesús. Tenemos que tratar de entenderlo para poder seguirlo bien, y no obedecer ciegamente sin entender, lo cual significa que lo seguiremos mal (porque no lo entendemos), llevándonos al dolor.

Por lo que puedo ver, Jesús estaba equivocado sobre el tiempo del fin. También estaba equivocado en su comprensión de la medicina, la cual (como todo el mundo en ese momento) atribuía a demonios invisibles en lugar de a gérmenes invisibles. Adjudico todo esto a las limitaciones que Jesús experimentaba siendo un ser humano, y para ser justos, él mismo dice “Pero de aquél día y hora nadie sabe, ni aún los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36). De la misma manera que Jesús es plenamente divino y plenamente humano, la Biblia en su conjunto también es divina y humana. Es posible encontrar a Dios en sus páginas, encontrarse con un amor y bondad que nos pone en contacto directo con lo divino, lo eterno y lo santo. El reto para nosotros como creyentes adultos consiste en aprender a cómo encontrar y abrazar las partes buenas para poder llegar a lo santo, llegar al corazón de Jesús.

Sólo porque Jesús estuviera mal informado acerca de la medicina, no significa que no hay nada para que aprendamos sobre cómo Jesús trató a los enfermos. De hecho, hay una visión moral inmensa, profunda y transformadora que podemos aprender de cómo Jesús ve y trata a los enfermos. Del mismo modo, aunque Jesús (y Mateo) estuvieran equivocados sobre la inminencia del fin, si cavamos un poco más profundo en lo que los Evangelios, y en particular el Evangelio de Mateo, tienen que decir acerca del tiempo del fin, lo que encontramos es un mensaje transformador que necesitamos escuchar desesperadamente en nuestra época, ahora mismo. Discutiré esto en detalle la próxima vez.

 

Fuente original:

http://www.therebelgod.com/2016/07/the-end-of-world-as-we-know-it-part-1_30.html

Derek Flood

Derek Flood

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