El Dios crucificado

El Dios crucificado

“Cuando Jesús crucificado es llamado ‘la imagen del invisible Dios’, significa que este es Dios y que Dios es así

-Jürgen Moltmann, The Crucified God

 

“Estando oculto bajo el disfraz desfigurado de una horrible crucifixión y muerte, esa forma de Cristo es paradójicamente la revelación más clara de quién Dios es”

-John R. Cihak, Love Alone Is Believable: Hans Urs von Balthasar’s Apologetics.

 

“Jesús es la única teología perfecta”

–Brad Jersak.

 

Dios ha sido siempre como Jesús.

Nunca ha habido un momento en el cual Dios no fuera como Jesús.

No siempre hemos sabido esto.

Pero ahora lo sabemos.

-Brian Zahnd.

 

Quiero saber quién es Dios. Quiero saber cómo es Dios. Así que, ¿qué debería hacer? ¿Leer la Biblia? Sí… pero. La Biblia es un gran libro complicado y sujeto a lo que Christian Smith irónicamente llama “pluralismo interpretativo generalizado”. Smith se refiere al incómodo exceso de interpretaciones contradictorias de igualmente calificados y bienintencionados intérpretes.

Así que, ¿qué hacemos? ¿dónde nos paramos dentro de las Escrituras en orden de interpretar el resto del texto? ¿Génesis? ¿Levítico? ¿Josué? ¿Apocalipsis? Lo que necesitamos es una forma de centrar nuestra lectura de las Escrituras, un punto de observación desde el cual interpretarlas enteramente. Mi humilde sugerencia es que este lugar es la cruz. No solamente defiendo una lectura cristocéntrica de la Biblia, sostengo que la cruz es el momento de mayor revelación de Cristo en la Biblia.

Si queremos saber cómo es Dios, la mejor manera en la cual podemos hacerlo es mirar a Jesús en la cruz. ¡Dios es así!

“La muerte de Jesús en la cruz es el centro de toda la teología cristiana. Todas las declaraciones acerca de Dios, la creación, el pecado y la muerte tiene su punto de enfoque en el Cristo crucificado”

–Jürgen Moltmann, The Crucified God

 

Dios se define en Cristo en la cruz.

Pero la cruz es un laberinto de misterio sagrado y no debemos apresurarnos a afirmar impulsivamente “esto es lo que la cruz significa”. Esa es la seductora atracción de las “teorías de expiación”. Encuentro inadecuadas algunas de dichas teorías y otras, repelentes. Especialmente aquellas teorías que retratan al Padre de Jesús como una deidad pagana que sólo puede ser apaciguada a través del sacrificio de su hijo. El desprecio amontonado por tales teorías de la cruz es bien merecido.

Esto no significa que no me pregunte a mí mismo cómo es que la cruz de Cristo nos salvó. He meditado mucho en esta pregunta en los últimos cinco años, especialmente luego de escribir ¿Incondicional? (mi libro sobre el perdón).

Hoy hablo de la cruz en estos términos…

En la cruz nosotros cargamos nuestros pecados en Jesús y Él nos perdonó.

En la cruz Jesús se convirtió en sacrificio para terminar con el sacrificio.

En la cruz Jesús se convirtió en el chivo expiatorio (cordero de Dios) que nos salvó del pecado original de buscar chivos expiatorios.

En la cruz Jesús tomó la culpa para salvarnos de culpar.

En la cruz Jesús avergonzó a los principados y potestades de la religión sacrificial y el poder violento (representados por Caifás y Pilato).

A través de la cruz Jesús juzga al pecado, expulsa a Satanás y refunda el mundo.

En la cruz de Cristo el mundo es refundado desde un eje de poder impuesto por la violencia hacia un eje de amor expresado en el perdón.

En la cruz Jesús da al mundo un Nuevo principio organizador: el Amor.

En la cruz Jesús da al mundo un nuevo telos: la paz.

En la cruz descubrimos un Dios que da forma al mundo, no por coerción, sino con amor.

En su crucifixión Jesús alcanza la solidaridad con todos los que sufren.

La cruz es la única teodicea cristiana.

En su crucifixión Jesús reorienta el camino del mundo del camino de Caín (masacre colectiva) al camino de Abel (amor compasivo).

En la cruz Jesús se revela como un Dios que prefiere morir a matar a sus enemigos.

La cruz es la alternativa de Dios a la espada.

La cruz es la coronación del legítimo Rey del mundo.

En la crucifixión comprendemos que Dios estaba en Jesús reconciliando al mundo consigo mismo… ¡no a la inversa!

En la cruz Jesús no nos salva de Dios, nos revela a Dios.

En la cruz Jesús nos salva de la ira que es el inevitable resultado de seguir los caminos del orgullo y el poder.

En su crucifixión Jesús se une a la humanidad en la muerte para que nosotros podamos unirnos a él en la resurrección.

En su crucifixión Jesús pisotea a la muerte a través de la muerte.

Aunque su muerte en la cruz Jesús a descendió al Seol/Hades eso hizo que pudiera abrir la puerta a la vida eterna.

En su muerte y resurrección Jesús inaugura el mundo porvenir, el mundo de la Nueva Creación.

Y continúa, y continúa, y continua, y continúa…

No estoy interesado en enfrascar la cruz en una sola teoría de expiación. Lo que quiero hacer es contemplar la maravillosa belleza cruciforme hasta que vea la belleza de Dios tomar la forma de un hombre crucificado.

Me acerco a la cruz no para encontrar una fórmula quid pro quo para la salvación, sino para contemplar el amor divino de Dios que es mi única esperanza de salvación.

Contemplo al Cristo crucificado porque esto es lo que Dios es, así es como Dios es.

Miro la cruz para ver a Dios.

No vengo a la cruz para encontrar una fórmula o una teoría.

Vengo a la cruz para encontrar a Dios.

El Dios crucificado.

 

Mirad a mí, y sed salvos,

todos los confines de la tierra,

porque yo soy Dios, y no hay más.

Isaías 45:22

 

Fuente original:

The Crucified God

Brian Zahnd

Brian Zahnd

Fundador y Pastor de Word of Life Church

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