El círculo se ha roto (editorial de inicio de temporada de LCC 2018)

El círculo se ha roto (editorial de inicio de temporada de LCC 2018)

Me encuentro en donde todo comenzó hace unos cuatro años, en Maldonado, Uruguay.

En enero de 2015, las palabras finales de aquel editorial serían la inesperada chispa que daría inicio al fuego de esta pequeña gran comunidad de inadaptados conocida como La Conversación en Curso;

Bienvenidos a La Conversación en Curso, hagamos un poco de ruido”.

Y así fue. Lo hicimos.

Divulgamos los primeros artículos en español de autores como Peter Rollins, Tony Jones, Derek Flood, Peter Enns, Colby Martin o Riley O’Brien Powell; y le dimos continuidad a maestros como Rob Bell y Brian McLaren, cuyos libros dejaron de ser traducidos a nuestro idioma. Entre varios otros.

Subimos casi un centenar de videos subtitulados a nuestro canal de YouTube y tuvimos el placer de colaborar con el canal de FULLER Studio proporcionándoles la traducción latinoamericana de los subtítulos del video “Los Salmos” de Bono y Eugene Peterson.

Hemos hecho teología desde nuestro propio espacio, con columnistas que en su momento eran desconocidos por la mayoría, pero que hoy son queridos por muchos.

Entrevistamos a personas increíbles, como Michael Hardin, Brian McLaren, David Hayward, Gabriel Salcedo o Jesús Adrián Romero, quienes nos han regalado parte de su sabiduría y han generado algún que otro revuelo con algunas de sus respuestas.

También nos hemos metido en líos, nos han bendecido mucho y también mandado al infierno.

Así que sí. Hemos hecho algo de ruido.

Pero lo más valioso de todos estos años no ha sido nada de esto, o al menos no solamente, ha sido lo que no se ve a simple vista, pero se percibe: la hermosa red de amistades y relaciones que se ha creado e ido tejiendo entre los que forman y han formado parte de esta comunidad de fe.

Para muchos, existe lo “virtual” y luego “el mundo real”, personalmente, ya no puedo hacer esa división, o como diría Rachel Held Evans:

“…he llegado a ver que la ‘vida real’ y la ‘vida en línea’ no deben considerarse esferas separadas, sino como conectadas”.

Hace un año fuimos invitados junto con mi esposa a la casa de mi querido Alfredo y su esposa Sissy, para probar ceviche y otro riquísimo plato peruano llamado arroz chaufa. Y hace poco nos volvimos a ver.

El mes pasado, mi amigo David Gaitán viajó desde Colombia junto con Ivonne y la pequeña Cami hacia Argentina, para conocer a más de una decena de personas que hasta ese momento solo conocía a través de una pantalla. Compartió muchos almuerzos y varias cenas (en una de ellas vino desde Rosario, Santa Fe, Andrés Enjuto —uno de los colaboradores en la traducción de la serie de Richard Rohr— y toda su familia) y afortunadamente yo también tuve el placer de conocerlo a él, a su esposa y a su hija e intercambiar historias, consejos y sabores, además de emocionarnos mucho.

Con Jona y Debo, hubo devolución de visitas, primero él y su esposa vinieron a Argentina y luego, en otra ocasión, nosotros fuimos a desayunar con ellos en Uruguay.

La semana pasada, mi amigo de Estados Unidos, Ken Hoffner (puedes verlo aquí en nuestro Instagram junto a Tony Campolo) (por cierto, vieron el video de Tony para la comunidad de LCC ¿no?), me comentó que iba a estar viajando a Puebla, México… y que allí iba a tratar de encontrarse con Paco Larios (la genial voz de los separadores del LCC Podcast) (Ah, cierto, aun no llegamos a eso, en breve 😉 )

Todos tenemos algo en común, LCC.

Ninguno de nosotros nos conocíamos, y ahora sí, y ha sido a través de esta comunidad virtual que ya ha dejado de ser netamente virtual.

Podría seguir todo el editorial contando situaciones y encuentros similares, amistades que se han creado y consolidado por medio de este espacio, han sido muchas, pero no quiero aburrirlos.

De lo que no hay duda, es que este espacio ha servido de lugar de encuentro, no para quienes creen exactamente lo mismo, sino para quienes piensan distinto, pero tienen cosas en común. Aquí la diferencia es la norma y no la excepción. Y nuestro diverso equipo de colaboradores y seguidores en línea son la mejor prueba de ello. Hay personas de izquierda, de derecha, de Corea del Centro*, evangélicos, católicos, ortodoxos, herejes, creyentes, ateos, agnósticos, musulmanes…

La conversación se ha abierto, hemos entendido que, si no aprendemos a convivir todos juntos en paz y armonía, al final todos juntos arderemos.

Hoy en día el infierno se encuentra a solo un malentendido de distancia, y la falta de comprensión, empatía y misericordia son algunas de las llamas que lo alimentan.

Y acerca de eso, siempre hubo algo implícito en nuestro logo, aunque muchos lo entendieron al revés: los círculos a los que aún les faltaba un pedazo para cerrarse no significaban un movimiento progresivo hasta el momento cuando la conversación estuviese “completa” y el círculo finalmente cerrado, sino todo lo contrario, la conversación de fe dentro del cristianismo en América Latina, durante mucho tiempo, ya se encontraba cerrada en términos generales, las cosas eran “así” o no eran, etc. No es que más allá de la religión oficial no existiesen otros movimientos o denominaciones, es que cada uno de ellos se creía el dueño de la verdad y el ombligo del mundo.

Por eso, ese pequeño espacio en blanco en nuestro logo no era otra cosa que el símbolo de una ruptura, un pequeño homenaje a todos aquellos que nos han antecedido y se han animado a pensar distinto, aquí en Latinoamérica y en el resto del mundo.

Nuestra intención con este humilde blog fue simplemente meternos en ese espacio en blanco y hacer el esfuerzo posible para agrandarlo, para que el círculo cada vez estuviese menos completo y la conversación (el dibujo del interior) pudiese fluir más libremente.

Y aunque ha sido cuesta arriba, creo que en cierta manera lo hemos logrado, pero no lo hemos hecho solos, obviamente; en estos últimos años se han multiplicado los espacios de reflexión teológica de habla hispana, sobre todo —y son los que más valoro a nivel personal— los que intentan acercar en un lenguaje sencillo esas “grandes ideas” que durante tanto tiempo solo han pertenecido a ciertos sectores académicos.

Hemos logrado dejar en claro que hay otras posturas respecto a la creencia y la fe, otras perspectivas, otras interpretaciones, y que señalar las grietas en las propias doctrinas aprehendidas no es herejía sino sinceridad.

Es por eso por lo que no creemos que ya sea necesario seguir repitiendo que “la fe no es un monólogo”, ha quedado claro, aunque, cierto, aún queda muchísimo trabajo por hacer.

Es por eso por lo que no necesitamos dar explicaciones por compartir, por ejemplo, las traducciones de autores como Brian Zahnd, quien se define a sí mismo como “profundamente conservador” y expresa que la tarea de repensar el cristianismo debe hacerse con “un profundo respeto por la Gran Tradición que ha sustentado a la fe y la práctica cristiana durante dos mil años”;

o,

alguien como David Hayward, para quien “aquello que llamamos ‘Dios’, es lenguaje, y diferentes personas desde diferentes perspectivas usan diferentes expresiones lingüísticas para describir la misma realidad. Hay solo una, pero muchas aprehensiones de esta, e incluso más articulaciones”.

Es por eso por lo que podemos quitarnos de encima toda esa presión de tener que constantemente estar “chequeando” que lo que leemos, escribimos, pensamos o decimos “encaje” dentro de la “sana doctrina”, la supuestamente correcta.

Es por eso por lo que podemos disfrutar de la fe, porque reconocemos que somos humanos intentando descifrar un misterio infinito al que hemos llamado Dios; y creer que nuestro minúsculo grupo es el único que posee la clave para lograrlo es, como mínimo, bastante arrogante.

Disfrutar la fe nos libera del Dios-argumento y nos acerca al Dios-experiencia.

Disfrutar la fe es tener la libertad de no tener que repetir infinitamente la tradición, sino poder honrarla tomando lo mejor de ella y marchando hacia el futuro en su nombre (parafraseando a Gabriel Vahanian).

Y esa es simplemente nuestra intención con esta nueva temporada de LCC. Y para ello, hemos preparado varias nuevas secciones.

Además, inauguramos un nuevo formato para el contenido de LCC, sí, se viene el LCC Podcast, ¡un podcast hecho enteramente con los audios de WhatsApp de sus participantes! En él, Dani Aramayo, Fernanda Rojas, Ramiro Morales, Carlos Morel y Julio César Bedoya Moreno (síganlos en sus redes sociales para no perderse nada) estarán compartiendo, a través de diferentes secciones, comentarios acerca del contenido de la semana en las redes de LCC, sobre actualidad, recomendaciones de libros, películas, música, y hasta habrá espacio para una pequeña mesa de debate.

La idea principal fue poder compartir con ustedes el espíritu de las ricas charlas existentes entre las distintas personas de diferentes partes del mundo que forman la comunidad en línea de LCC. Así que… estamos incursionando en esto, ¡ustedes nos dirán que tal va saliendo! Aceptamos críticas, sean sinceros, pero también misericordiosos jajaja.

Sumado a todo este nuevo contenido, iremos alternando con nuevas traducciones de Meditaciones Diarias de Richard Rohr (¿cuántos dicen “¡Siiiii!”?), el estreno de varios vídeos cortos subtitulados y algún que otro articulo de un nuevo autor que tal vez nunca hayamos publicado, además de los clásicos. Traducciones de entrevistas, y, por supuesto, más cartoons de NakedPastor.

Este será un año de publicaciones más corto del habitual debido a que a muchos de nosotros el tiempo nos ha resultado muy ajustado respecto a nuestras demás actividades (¡recuerden que no vivimos de esto!), sin embargo, le pondremos todas las ganas que nos caracterizan.

Esperamos sus comentarios, y, sobre todo, si les gusta el material, ¡no olviden compartirlo en sus redes!, puede llegar a muchos que lo necesitan.

En 2015, cuando comenzamos, me llegaban mensajes de varias personas agradeciendo por el blog, contando sobre cuanto los había ayudado, pero sincerándose y confesando que, al menos por el momento, no eran capaces de compartirlo en sus redes o de ni siquiera darle me gusta al sitio debido a las represalias de sus pastores, líderes, amigos o familiares… afortunadamente eso ya no sucede con tanta frecuencia, y muchas de esas mismas personas ya no solo comparten contenido sino que hasta realizan sus propias e interesantes reflexiones teológicas.

El miedo se ha ido perdiendo.

La fe no es un monólogo, el mensaje ha sido captado.

Ya es hora de dejar de dar explicaciones ante cada malinterpretación absurda de aquellos que no pueden aceptar que hay otras maneras de vivir la fe.

Las hay.

Y esa diversidad de fe es una de las cosas más hermosas que nos podría pasar como seres humanos, porque nos lleva a ver otras manifestaciones de Dios que de otro modo no veríamos encerrados en nuestra pequeña caja de cristal.

Este espacio es para ustedes, para quienes no temen abrirse al misterio o reconocer, con la humildad teológica necesaria, que no tienen todo resuelto, sino que siguen buscando.

Me encuentro en Maldonado, donde LCC comenzó hace unos cuatro años, pero ya nada es igual…

Ya no soy el mismo, he aprendido mucho en este tiempo, he crecido y madurado en mi fe, pero lo mejor y más importante es que no lo he hecho solo, ha sido a la par de muchos de ustedes que he ido conociendo en el camino, otros que al igual que yo, se han dado cuenta que, antes que tener razón mientras que todos los demás están equivocados, es mejor abrirse a la incertidumbre para disfrutar la fe en conjunto.

Bienvenidos a La Conversación en Curso, ¡disfrutemos la fe!

*¿A qué me refiero con Corea del Centro?, ¡pregúntenle a Charly en Twitter! Él les explicará mucho mejor.

RSV

RSV

Editor General de LCC, Autor.

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