¿Dios es un Dios de guerra o un Dios de paz?

¿Dios es un Dios de guerra o un Dios de paz?

En Las Preguntas que Acechan al Cristianismo de esta semana continuamos con un tema reciente de la serie, sobre la naturaleza misma de Dios. Es de Shira, quien pregunta:

Mi pregunta es esta: ¿Cómo lidian los teólogos cristianos con el hecho de que Dios a veces es retratado como un “hombre de guerra” que aprueba el genocidio y la toma de mujeres como trofeos de guerra, entre otras atrocidades, y a veces como el “juez justo” que defiende a las viudas, los huérfanos y a los extranjeros entre nosotros? ¡Considero esta una cuestión vital, porque me parece que muchas personas gravitan en torno a una u otra de estas ideas sobre Dios, y las acciones en el mundo de estos diferentes grupos son muy distintas! No sé si requieres un trasfondo, pero soy una budista de origen judío.

Shira, la tuya es una excelente pregunta que ha provocado un intenso debate, y estoy profundamente agradecido por tu participación en esa conversación. Estuve especialmente motivado para darte la mejor respuesta posible debido a tu participación en los comentarios, es por eso que mi respuesta se ha retrasado unos días. Mis disculpas.

Creo que hay tres cuestiones que deben abordarse. Iré por partes, desde lo que creo menos importante a lo que creo más importante.

En primer lugar, tú estás interesada en el comportamiento de los teístas. Particularmente, supongo, estás interesada en el comportamiento de los cristianos, puesto que has planteado esta pregunta a un teólogo cristiano. Basándonos en el comportamiento de los cristianos, ¿Dios es un Dios de paz o un Dios de guerra?

Honestamente, no creo que esto sea un ángulo muy importante para responder a tu pregunta. Como budista, sin duda eres consciente de algo que la mayoría de los cristianos no: existen numerosos ejemplos de violencia que los budistas han perpetrado contra personas de otras religiones, y todo en nombre del budismo.

A principios de este año visité Sri Lanka, un país en el que recientemente el gobierno budista anuló una rebelión de larga data de los Tigres Tamiles. Esos budistas ―adherentes de lo que muchas personas desinformadas consideran que es la religión más pacífica del mundo― usaron violencia extrema para derrotar a los Tigres. Y ahora ese mismo gobierno está empeñado en acusar al jefe de justicia de la Suprema Corte de Sri Lanka con el fin de impulsar aún más su poder y reprimir a la disidencia. Cuando estaba en Sri Lanka, mis anfitriones (cristianos) me pidieron que no blogueara o hablara en público sobre el gobierno (budista) por temor a represalias.

Digo esto no para criticar tu religión, sino para afirmar que nunca es justo juzgar una religión basándonos en el a menudo odioso comportamiento de los adherentes de esa religión. No estoy orgulloso de muchos aspectos de la historia del cristianismo, del mismo modo que seguramente tú repudias a algunos de tus compañeros budistas. Mientras que a veces los seguidores de una religión ejemplifican la extraña raíz de una religión (es decir, Tom Cruise), las historias de tu religión y la mía son profundamente ambivalentes, llenas de santos y pecadores.

Segundo, y más importante, es qué hacer con el texto sagrado del cristianismo, la Biblia. En él, parece que encontramos tanto a un Dios de guerra como a un Dios de Paz.

Hace poco estuve hablando por teléfono con un amigo mío, otro líder/autor/pastor cristiano. Él me dijo: “No se lo digas a nadie, pero básicamente soy un supersesionista”. El supersesionismo es el nombre teológico para los cristianos que, a todos los efectos, hacen caso omiso de las Escrituras Hebreas (también conocido como “Antiguo” Testamento”). El razonamiento es que Jesús ―quien dijo: “No he venido a abolir la Ley, sino a cumplirla”― básicamente abolió la Ley. Es una visión común entre los Anabaptistas y algunos Luteranos.

Yo no soy un supersesionista, y aquí está el por qué: la Escritura Hebrea fue muy significativa para Jesús y para Pablo, cada uno de los cuales la citó mucho, y para la iglesia primitiva. Si ellos consideraron unánimemente que era importante, ¿quién soy yo para desecharla?

Dicho esto, puedo relativizar los textos de la Escritura Hebrea, al igual que lo hago con la Escritura Cristiana. Jesús encontró a un hombre que estaba encadenado en el cementerio echando espuma por la boca y gritando obscenidades. Jesús miró a ese hombre y vio demonios. Yo veo esquizofrenia. Algunos tornillos sueltos. Jesús entendió y habló con los modismos de su tiempo, y yo lo hago en el mío. Creo que es bastante parecido a que en otro milenio nuestros descendientes crean que la esquizofrenia era una comprensión muy ingenua y arcaica de esa condición.

Los israelitas que primero contaron y posteriormente escribieron las historias, genealogías y leyes que conocemos como las Escrituras Hebreas, vivieron hace mucho tiempo. Hace miles de años. Eran personas primitivas, tribales y combatientes, y no me es ninguna sorpresa que su descripción de Dios refleje características primitivas, tribales y bélicas. En otras palabras, no tengo problemas relativizando sus afirmaciones escritas acerca de quién es Yahvé y como Yahvé actúa.

Los antiguas representaciones israelitas de Dios no son más (o menos) normativas para mí que la conversación de Jesús con los 10000 (!) demonios que atormentaban al hombre en el cementerio.

Sin embargo, eso no me exonera de tomar esos relatos bíblicos en serio, de hecho, creo que estoy obligado a tomarlos aún más en serio: dado que no puedo tomarlos por su valor aparente, debo hacer un difícil trabajo hermenéutico para descubrir su valor para mí en la actualidad. La normatividad de estos textos sobre un Dios guerrero se encuentra en un nivel más profundo que la superficie.

También diré que mi rabino Joseph Edelheit y otros judíos que conozco que aman las Escrituras Hebreas más que nadie que conozca, parecieran no tener problemas con el Dios guerrero. Todavía estoy tratando de averiguar cómo llegaron a eso.

Por último, tercero y más importante, es el corazón de tu pregunta: ¿La naturaleza misma de Dios es belicosa o pacífica?

Interrogadores le preguntaban a Jesús preguntas como esta todo el tiempo, preguntas de opción múltiple con sólo dos opciones bipolares como respuestas. Por ejemplo, los fariseos y los herodianos se unieron para preguntarle a Jesús si los judíos debían o no pagar impuestos. Jesús no respondió contestando “Sí, deberíamos,” o “No, no deberíamos”. En cambio, el deconstruyó su pregunta pidiendo una moneda, señalándola y preguntando: “¿De quién es la imagen (icono) en esta moneda?”. (Es de suponer que preguntó en arameo, no en griego, pero entiendes el punto). Sus interrogadores respondieron: “De César”, pero sabían que estaban en un aprieto, porque cada judío creyente de la Torá sabía que todo ser humano es creado a imagen (icono) de Dios.

Supongo que la respuesta de Jesús era básicamente esta: “Están haciendo la pregunta equivocada”.

Ahora, parecería sumamente arrogante de mi parte responder a tu seria y sincera pregunta así. Pero será bastante similar al menos: como teólogo cristiano, si hay un principio con el que estoy comprometido es este: Dios nunca es una cosa o la otra. Hace un tiempo hice una serie de publicaciones sobre lo que Dios no es. Llegué a la conclusión poco ortodoxa de que Dios no está del lado de los pobres, por ejemplo. Porque cuando escucho a mis colegas decir que Dios tiene una preferencia por los pobres, o que Dios se evidencia más trabajando en la vida de los marginados, yo no lo compro.

A falta de ello, continúo manteniendo una visión semi-platónica de que Dios es todo. No en un sentido panteísta, sino en un sentido panenteísta, Dios abarca toda la creación y todas las dicotomías bajo el peso de ese abrazo.

Por lo tanto, Dios no es un Dios de guerra ni un Dios de paz.

Dios es guerra, y Dios es paz.

O Dios no es ni guerra ni paz.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2012/11/19/god-is-neither-warlike-nor-peaceful-questions-that-haunt/#sthash.I4VznBJd.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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