¿Dios es realmente omnisciente?

¿Dios es realmente omnisciente?

Esta semana, Sam nos hizo una pregunta acerca de la omnisciencia de Dios (puedes encontrar a Sam en su blog y en Twitter). Ella pregunta:

Reconozco que esto suena descarado para los cristianos ahora que ya no soy cristiana, pero nunca he tenido una buena respuesta para ello, e incluso cuando me pongo el viejo sombrero fundamentalista no puedo llegar a una respuesta. Dios pareció sorprenderse al enterarse que la humanidad se volvió tan malvada en el tiempo de Noé, así que decidió empezar de nuevo. ESTE Dios no parece omnisciente.

 

Para el momento en que llegamos a Jesús, la teología cristiana se desarrolla lo suficiente para que ahora afirmemos que Dios ES omnisciente, ENTONCES, después de que Dios arrasara a la humanidad del primer tiempo, ¿sabía que tendría que enviar a su hijo para redimirnos? (Ya que él no podía acabar con nosotros, después de haber prometido no hacerlo de nuevo). En caso afirmativo, ¿Jesús estaba con Dios durante el tiempo de Noé? ¿Por qué Dios no envió (ya que era/es omnisciente, y sabiendo que esto no iba a funcionar la primera vez) a Jesús para sacrificar su vida por nosotros entonces?

Gracias de nuevo, Sam, tanto por tu pregunta como por tus comentarios.

Dos cosas que trato de evitar cuando se teologiza activamente son 1) antropomorfización de Dios, y 2) analogízar a Dios con el comportamiento humano. Los lectores pueden considerar esto reglas arbitrarias que me pongo a mí mismo, pero están bien fundadas en la historia del discurso teológico.

Dios no es un ser humano. De hecho, en mi teología, la falta de humanidad de Dios es lo que hace a la encarnación de Dios en la persona de Jesús de Nazaret tan absolutamente asombrosa. Aunque no puedo decir que nunca lo hago, soy muy escéptico de imputar características humanas a Dios.

Ahora, la parte difícil es que casi todo lo que conocemos son características humanas. Realmente no ayuda a nadie que yo diga: “El amor de Dios no es como nuestro amor”, cuando todo lo que conocemos es nuestro amor.

En cuanto a la número dos, estoy muy en contra de las analogías, especialmente las malas. La Trinidad no es como el lanzador, el receptor o el manager de un equipo de béisbol. Y la oración no es como cuando hablas con tu cónyuge.

Así que por eso me quedo en una especie de enigma en cuanto a la pregunta de Sam sobre la omnisciencia de Dios. Preguntar acerca de lo mucho que Dios sabe parece similar a preguntar cuánto puede almacenar Dios en su cerebro. Sólo entiendo al conocimiento como un envase humano. No tengo forma siquiera de concebir lo que sería el conocimiento si no estuviera atrapado en el tiempo. Y Dios no tiene un cerebro, por lo menos no en el sentido de la materia gris y la sinapsis como yo.

Así que echemos un vistazo a esto en un de par de maneras: Bíblica y filosóficamente.

Sam está preocupada por la narración bíblica, sobre por todo las interacciones de Dios con la humanidad que conducen a la encarnación de Jesús. La opción obvia es la siguiente: Si Dios sabía que la encarnación seria en última instancia necesaria, entonces toda actividad anterior a eso (la expulsión del Edén, la Torre de Babel, el Diluvio, Éxodo) fue sólo un juego. Dios estaba haciendo que todo eso sucediese para enseñarnos una lección, o bien, porque es sádico.

La otra opción es que Dios no sabía cómo todo esto progresaría, y aquí es donde acampo. Parte del patrón de la humildad y autolimitación de Dios es que Dios se entregó a la atemporalidad. Es decir, Dios se permitió a si mismo ser presa del tiempo, supongo que porque sería imposible tener una verdadera relación con criaturas temporales si Dios estuviese fuera del tiempo.

Hay, por supuesto, una tercera opción, y es descartar los relatos de la Biblia hebrea como primitivos, míticos, y por lo tanto irrelevantes. Por más problemáticos que los textos bíblicos sean, no elegiré esta opción, porque es una salida fácil. Todo lo que tenemos son los relatos bíblicos, así que tenemos que tratar con ellos. Descartarlos como irrelevantes destripa al cristianismo de su complejidad.

Pero las opciones número dos y tres en realidad pueden reconciliarse un poco. Los relatos bíblicos deben ser contextualizados y relativizados. Los episodios a los que se refiere a Sam -el Jardín del Edén, el Diluvio- son considerados por los estudiosos de la Biblia como pre-históricos, similares a otras mitologías de los pueblos antiguos. La verdadera historia de Israel comienza con Saraí y Abram, y los relatos anteriores a eso están demasiado perdidos en las brumas del tiempo como para ser entendidos como historias basadas en hechos reales. Sin embargo, tanto los relatos pre-históricos y los post-abrahámicos, cuentan una historia acerca de quién es Dios y cómo Dios se relaciona con nosotros.

A pesar del verso ocasional que dice que un día es como mil años y mil años como un día para el Señor, la clara historia de la Biblia es que Dios está íntimamente involucrado con nosotros en el tiempo. Dios se frustra con los hijos de Israel, por ejemplo, que es algo que no podría esperarse de un Ser que es omnisciente.

Ahora, echemos un vistazo filosóficamente. Agustín escribió probablemente la más famosa meditación sobre el tiempo en los últimos cuatro libros de Confesiones, que se resume aquí:

El tiempo, argumenta, no existe realmente, se trata más de una ilusión que generamos para nosotros mismos por razones poco claras (fundamentalmente, caemos en el tiempo a causa de nuestra distancia de la perfección de Dios). El pasado y el futuro sólo existen en nuestras construcciones actuales de ellos. Desde el punto de vista de Dios, todo el tiempo existe a la vez, nada viene “antes” o “después” de cualquier otra cosa temporal. Dios no creó el universo “en” un momento determinado, sino que lo crea constantemente y siempre, en un acto eterno.

Por supuesto, el razonamiento de Agustín se queda corto a la luz de la ciencia moderna. El tiempo no es una ilusión, sino una dimensión en la que estamos presos. La plétora de las novelas de “viajes en el tiempo” y las historias resaltan el hecho de que estamos fascinados e inherentemente limitados por el tiempo.

Para mí, no parece razonable pensar que estamos tan completamente subsumidos por el tiempo -es un aspecto ineludible de nuestra existencia- y, sin embargo, Dios está completamente desatado del tiempo.

Por lo tanto, Sam, mi respuesta es la siguiente: Si hay un Dios, entonces Dios experimenta el tiempo de alguna manera. No me siento cómodo diciendo que Dios está “preso” por el tiempo o “limitado” por el tiempo, ya que eso significa que Dios experimenta el tiempo como nosotros, como una marcha hacia la mortalidad. La experiencia del tiempo de Dios es única, pero sin embargo real. Por lo tanto, la omnisciencia de Dios es relativa a la experiencia del tiempo de Dios.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/04/28/god-doesnt-know-what-you-think-god-knows-questions-that-haunt/#sthash.rklohQLg.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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