Dame ese pato: Sobre la ley y la idolatría

Dame ese pato: Sobre la ley y la idolatría

Mi amigo Casey recientemente me envió la historia de un juez rico que se fue de vacaciones a Irlanda y terminó cazando patos. Durante el día, a mitad del camino, le disparó a un pájaro que estaba en el aire y este cayó en el campo de unos granjeros a cientos de metros de distancia.

Mientras que el juez comenzaba a trepar la cerca, lo vio un viejo granjero llamado Seamus que iba conduciendo su tractor.

¿Qué está haciendo allí?, preguntó Seamus.

―Le disparé a un pato y cayo acá, voy a buscarlo.

―Bueno, esta es mi propiedad, y la estaría invadiendo.

“Tenga cuidado”, gritó el juez: “Soy un hombre poderoso y voy a hacer su vida un infierno si no me deja el pato”.

Seamus meditó en lo que el juez le dijo y respondió:

“Al parecer, usted no sabe cómo hacemos las cosas por estos lugares. Aquí arreglamos nuestros desacuerdos con la regla de las tres patadas”.

“¿Cuál es la regla de las tres patadas?”, preguntó el juez.

“Bueno, primero yo lo pateo tres veces y luego usted me patea tres veces, y así sucesivamente, hasta que alguien se dé por vencido”.

El juez miró a Seamus y decidió que podría tumbar fácilmente al anciano.

“Está bien”, dijo él, “hagámoslo”.

Así que Seamus se bajó lentamente del tractor, se acercó al juez e hizo algunos ejercicios de estiramiento.

En su primer golpe, pateo al juez en la ingle, derribándolo al suelo.

La segunda patada fue al borde de la cabeza y casi lo noqueó.

El juez se encontraba sobre su espalda, agonizando, cuando el granjero le dio la tercera patada en el abdomen y casi lo hizo vomitar. Pero se mantuvo fuerte, sabiendo que próximamente llegaría su turno.

El juez trato de reunir fuerzas y se levantó.

“Bueno, ahora me toca a mí”.

Pero el viejo granjero le sonrío y dijo:

“Nah, me doy por vencido. ¡Puedes quedarte con el pato!”.

Lo que vemos aquí es la manera en que la prohibición (la ley) funciona para hacer que el juez esté cada vez más pegado al pato. La prohibición crea efectivamente una excesiva atadura hacia el pato, hasta transformarlo en un objeto de gran valor (ídolo).

Para el juez el pato se convierte en una especie de objeto sagrado que debe poseer. En él se ha formado un excesivo apego, lo que significa que estará dispuesto a pasar por diferentes pruebas ridículas para ganarlo.

Es solo cuando se elimina esa prohibición que él es confrontado con la naturaleza irracional de su obstinado apego.

Esta eliminación de la ley, y la correspondiente destrucción del ídolo, es lo que considero fundamental para el acontecimiento de Cristo, y por lo tanto para la misión de las comunidades que intentan ser fieles a ese acontecimiento.

De este tema hablo en mi más reciente trabajo, llamado Insurrección, en La idolatría de Dios y en mi próximo libro: El mago divino.

 

Fuente original:

http://peterrollins.net/2013/06/give-me-that-duck-on-the-law-and-idolatry/

Peter Rollins

Peter Rollins

Filósofo, Teólogo, Autor, Conferencista.

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