¡Dale un respiro a Sidón!

¡Dale un respiro a Sidón!

Un poco sobre Sidón, para tu disfrute.

En Génesis 9, un hombre llamado Noé planta una viña (después del paseo en barco), se emborracha y luego se desnuda. Su hijo Cam lo ve, les dice a sus hermanos, ellos lo cubren, y desde allí las cosas se ponen feas. Noé se despierta, se da cuenta de lo que ha sucedido y maldice a la familia de Cam, comenzando con el hijo de Cam, Canaán.

En el mundo antiguo, la maldición era gran cosa. Especialmente de tu padre. Maldecir era mucho más que palabras, se trataba del favor de tu padre, la bendición de tu padre, la validación de tu padre. Ser maldecido era devastador, se quedaba contigo, te atormentaba, se cernía sobre tu vida como una nube.

Así que el hijo de Cam, Canaán, fue maldecido, lo que significa que los hijos de Canaán fueron maldecidos, empezando por su hijo mayor, Sidón.

Sidón, resulta que tuvo varios hijos, tantos que Sidón se convirtió en el padre de una nación. Una nación que se menciona una y otra vez en la Biblia.

En Jueces 10 los sidonios conquistan y oprimen a los israelitas.

(Es interesante notar como empieza con un padre maldiciendo a su hijo, pero la herida supura a tal grado que algunas generaciones más tarde la nación del hijo oprime a la nación del padre. Las heridas siempre permanecen y se propagan, ¿no?).

(También es interesante observar cómo si la herida hecha por un padre no es tratada y eventualmente sanada, inevitablemente afecta a algo más que a la persona que fue herida originalmente. ¿Por qué están estas dos naciones en guerra? Respuesta: Porque un padre maldijo a un hijo).

(Y ya que estamos en ello, es por eso que la Biblia sigue teniendo tanta resonancia: ¿Has visto alguna nueva película en la que los personajes tienen asuntos sin resolver con sus padres? Por supuesto que la has visto. Todavía estamos contando las mismas historias, aun trabajando a través del mismo dolor… en miles de años cosas han cambiado, y estas no lo han hecho).

Más acerca de los de Sidón:

El rey Salomón se casa con numerosas mujeres sidonias, que lo llevan a adorar a su diosa Astarté.

Varias generaciones después de Salomón, el rey israelita Acab se casa con la princesa sidonia Jezabel, que resulta ser un problema. (1 y 2 Reyes).

El profeta Isaías predice cosas terribles para los sidonios, diciéndoles que estén en silencio y avergonzados, y que no encontrarán reposo a causa de todo el mal que han hecho. (Isaías 23).

El profeta Jeremías habló sobre los días venideros cuando no habría ayuda para Sidón. (Jeremías 25, 47).

Y Ezequiel ― ninguno se pierda la oportunidad de amontonar juicio sobre los vecinos―, habló de los sidonios cayendo en desgracia… embusteros incircuncisos, arrastrando su vergüenza. (Ezequiel 27, 28, 32).

Los sidonios, como asumo que estás viendo aquí, son los malos de la historia. Son los proverbiales malos vecinos, el imperio del mal, los opresores de al lado.

Lo que nos lleva a Jesús.

En los evangelios, Jesús va a Sidón. (Marcos 7).

Jesús tiene conversaciones con sidonios en las cuales él se sorprende por su fe. (Mateo 15). (Por cierto, en el pasaje de Mateo 15 creo que habla con la mujer como lo hace porque está siendo divertido y sarcástico, como si la palabra perros debiera estar entre comillas porque él piensa que es tan ridícula como suena. Y lo que le encanta es como esta mujer se la devuelve…).

Jesús sana a la gente de Sidón que viene y lo busca. (Lucas 6:17).

Y luego, cuando va por los pueblos de Israel y se niega a responder cuando  hace milagros en medio de ellos, dice que Sidón estará mejor en el día del juicio que ellos. (Mateo 11).

¿Por qué es interesante?

Debido a que en la época de Jesús, había una narrativa común sobre los sidonios. Eran considerados los paganos, los gentiles, los hijos de maldición que seguían a otros dioses. Inmundos, perdidos, malvados.

Todo esto en contraste a la historia dominante que el pueblo de Jesús contaba acerca de sí mismos, de que eran los fieles, el pueblo elegido de Dios, los únicos que seguían la Torá y hacían lo correcto.

Nosotros estamos adentro, ellos están afuera,

nosotros estamos del lado de Dios, ellos no.

Jesús pone esto patas para arriba, insistiendo en que los sidonios se encuentran en mejor posición con Dios.

Es mejor ser un sidonio que una devota persona religiosa que cree que los sidonios están malditos.

Jesús no se preocupa por la historia de su pueblo con Sidón. Él viene a sanar esa herida, literalmente a sanar a la gente real de Sidón.

¿Qué tiene esto que ver con la lectura de la Biblia?

Cuando lees la Biblia, especialmente las primeras partes, pregúntate cómo trató Jesús con cualquiera que fuese el tema o asunto.

¿Hay que matar a nuestros enemigos?

No, Jesús dijo que los amemos.

¿Hay que juzgar quién está adentro y quién afuera?

Sea cual fuere el sistema, categorías, etiqueta que diseñes, hay una buena probabilidad de Jesús lo ponga patas para arriba.

Entonces, ¿qué aprendemos de los sidonios?

Hay una cosa interesante que dice Jesús después de la parte sobre el día del juicio, él dice que Dios ha

escondido estas cosas de los sabios e instruidos, y se las ha revelado a los que son como niños

En una cultura altamente religiosa como en la que Jesús vivió, las personas se aferraban a sus puntos de vista, convicciones y lealtades con los puños cerrados. (Ehhhh… tipo como ahora). Historias acerca de quién tenía el favor de Dios y quien no, quien era maldito y quien no, tenían un tremendo poder.

Pero de acuerdo con Jesús, Dios está interesado en algo más. ¿Qué tan abierto eres para lo que el Espíritu está haciendo en este momento? ¿Cuán receptivo es tu corazón a una fresca palabra acerca de la gracia? ¿Tienes hambre de aprender, de crecer, de ser transformado? ¿Quieres ver las cosas de una manera nueva?

Porque si ese es el deseo de tu corazón, no importa de dónde seas…

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

Deja un comentario