¿Cuál es el género de Dios?

¿Cuál es el género de Dios?

Esta pregunta proviene de Mark, y provocó algunos diálogos reflexivos esta semana:

Hola Tony, hace poco que te descubrí, y estoy agradecido de haberlo hecho. ¡Aprecio tu forma de pensar! Como acotación al margen, en una de tus respuestas rozaste el género de Dios. (Que el Espíritu Santo era femenino). Creo que sería de gran valor discutir toda la cuestión del “género/s intrínseco de la Divinidad”. ¿Algunos pensamientos o comentarios?

Gracias Mark. Y gracias por tu participación en los comentarios, lo cual siempre lo hace más agradable, incluyendo ese en el que aclaraste:

Creo que la mayoría de los cristianos estarían de acuerdo en que Dios no tiene alguna forma biológica actual. (Aunque el Cristo encarnado la tuvo). Dios actualmente no está en una hembra o en un macho. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de que, como una “persona”, Dios tenga una “personalidad” (como los humanos, con suerte). ¿No puede una “personalidad” ser tanto femenina como masculina, como carácter o aspecto de su “personalidad”? Este punto de vista hace a la forma de ser, o a la forma de la sustancia casi irrelevante, o no muy importante.

Es realmente una gran pregunta, y una que tiene muchas capas. Yo, inmediatamente pensé en mis hijos. A su edad, conocen el mundo en dos categorías: masculina y femenina. Dave tuvo la misma experiencia:

Hace casi 10 años que estoy en una disciplina personal de tratar de cambiar mi forma de pensar sobre esto, y he tenido cientos de conversaciones con la gente sobre ello. Estoy sorprendido por lo difícil que ha sido alterar mi intuitivo nivel de pensamiento sobre esto, lo cual me hace pensar que está arraigado culturalmente desde una edad muy joven.

 

Estoy criando una hija con la explícita intención de culturizarla de manera diferente. En una explícita e intelectual conversación ella describirá a Dios en formas que trascienden el género o que incorporan ambos sexos, y expresará libremente su desacuerdo con la gente que habla de Dios de maneras que son reservadas para los hombres o varones. Y, sin embargo, cuando ella misma habla de Dios, dice “él” casi todas las veces, a pesar de haber sido corregida cada vez que ha hecho esto a lo largo de toda su vida.

 

Mi hija tiene 6, y aunque su experiencia es anecdótica, me hace pensar en que una fuerza muy profunda y sutil está trabajando.

 

Para que conste, creo que esta fuerza, sea lo que sea, es en su mayor parte perjudicial. Creo que es, a fin de cuentas, una cosa negativa que Dios sea encasillado en un género en las mentes de la mayoría de la gente.

He hecho lo mismo, trabajando duro para desengañar a mis hijos (13, 11, 8) de utilizar el pronombre masculino para Dios. Ellos escuchan eso un montón, así que utilizan el pronombre femenino en casa, o la incómoda construcción “Dios mismo”. Creo que he logrado una impresión cuando se capturan a sí mismos refiriéndose a Dios con el pronombre masculino y me miran de reojo, con una sonrisa.

Una de las más grandes tentaciones de cualquier ser humano es antropomorfizar a Dios. Honestamente, creo que es inevitable, gran parte de nuestro lenguaje es referencial a nuestras propias vidas humanas. Queremos hablar con sensatez acerca de Dios, y lo hacemos naturalmente en un lenguaje que describe a Dios relativamente como a nosotros. Eso es un problema particularmente agudo cuando uno piensa -como yo, y como Mark señaló en su comentario- que Dios es un ser personal.

De hecho, en este momento de mi viaje, creo que Dios no sólo es personal, sino de alguna manera un ser encerrado en sí mismo. Esto es lo que me impide abrazar la Teología del Proceso, en la cual la personalización de Dios pareciera sangrar por toda la creación. Si Dios es todo, ¿cómo puede Dios también ser personal? ¿Cómo puede Dios tener una personalidad?

Lo mismo podría decirse de mi versión de la relación Dios-creación, llamada panenteísmo. Pero en el panenteísmo -al menos en la versión de Moltmann, que yo defiendo- Dios es un ser distinto que, en amor trinitario, abarca a toda la creación. De este modo, la unidad que se da entre Dios y la creación sucede en el querer de Dios.

Bueno, esto puede parecer muy lejos del género de Dios, pero sirve para demostrar la relación entre Dios y nuestras concepciones de nosotros mismos. Más señalando que los genitales que Dios tiene son las características que Dios exhibe. Honestamente, soy reacio a asignar rasgos particulares de un sexo contra el otro. Decir que las mujeres son “sensibles” o que los hombres son “desapasionados” no sólo es falso, sino insultante. En ciertos contextos, los machos y las hembras pueden ser socializados comportándose de cierta manera, pero no creo que haya determinados rasgos de carácter, basados en el género, cosiéndose en nuestros genes.

Entonces, ¿qué significa cuando la Biblia dice que Dios gobierna con un “poderoso brazo”, o que Dios es como una “mamá gallina”? Esto significa que en días pasados los seres humanos se basaron en metáforas antropomórficas (y zoológicas) para expresar su comprensión de Dios. Y no puedo culparlos. Pero yo no necesito copiarlos.

O, podría decir esto: Dios subsume todas las características. Todas las características de los seres humanos -incluyendo las tradicionalmente consideradas “masculino” y “femenino”-, son una parte de Dios. Todas ellas viven en Dios, y emanan de Dios.

Al final, probablemente lo mejor sea evitar los pronombres basados en el género para referirse a Dios tanto como sea posible. Dado que no siempre es posible, recordemos siempre que Dios encarna todas las características que conocemos como humanas, más seguramente muchas que no comprendemos.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/05/24/god-is-male-and-female-and-more-than-both-questions-that-haunt/#sthash.RAA7ej6B.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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