Contemplación

Contemplación

Seguimos girando…

Una pregunta de un lector:

Estoy tan feliz de que estés de vuelta en tu blog. Tengo un par de preguntas acerca de la “contemplación”. ¿Hay algo en el texto bíblico que apoye la contemplación espiritual? ¿Cómo sugerirías “contemplarnos” a nosotros los seres humanos? ¿Qué es un ciclo de contemplación saludable? ¿Qué opinas sobre el yoga o la meditación trascendental en contraste con la oración y la meditación de la Escritura? ¿O son la misma cosa?

Muy buena pregunta.

En primer lugar, un poco de definición: Contemplar es examinar, ver, inspeccionar, observar, reflexionar, pensar, meditar y tener en cuenta.

¿Cómo podría una persona ser capaz de administrarse para vivir bien sin hacer estas cosas?

¿Cómo se puede crecer, evolucionar, madurar, adaptarse y aprender sin rutinas, prácticas de reflexión, escucha y contemplación?

Así que la pregunta es: ¿qué es lo que mejor te ayuda a conectarte con la divina fuente de la vida de la que fluye todo lo bueno?

¿Qué te ayuda mejor a estar centrado, abierto, a crecer y a expandirte?

Para algunos es el silencio. Para otros es el yoga, la mediación guiada, el estudio, la lectura, el excursionismo… para mí, es el surf. Ahí es donde me vuelvo a conectar conmigo mismo, la tierra, el mundo, la vida, etc…. (te darás cuenta de que cuando la gente habla acerca de sus prácticas y hábitos a menudo derivan en lugares donde el lenguaje simplemente no es capaz de capturar el poder de lo que sucede en esos momentos sagrados).

Ahora, un poco acerca de la Biblia. Sí, la escritura puede ser un lugar de gran alcance para centrar tu contemplación y meditación. A menudo encuentro que una línea, frase o verso queda resonando alrededor de mi cabeza y corazón por días.

La Biblia también puede ser increíblemente frustrante. La abres para un recordatorio o pensamiento inspirador y lees:

“Y entonces Dios les dijo que sacrificaran todas las mujeres y niños por lo que hicieron…”

o

a los heveos, a los araceos, a los sineos, a los arvadeos, a los zemareos y a los hamateos”

o

“Y entonces el Señor me dijo: Ve y cómprate un taparrabos de lino y póntelo sobre tus lomos”.

¿Qué haces con versos como este? ¿Qué reflexionas, piensas, consideras o meditas sobre esos pasajes?

Me alegra que lo preguntes.

Un pensamiento acerca de la palabra palabra. En hebreo, la palabra para palabra es también la palabra para cosa. La palabra de Dios es dadora de vida, fuerza explosiva y una fuerza funcionando en el mundo, creando nuevas posibilidades aquí en medio de la suciedad y el fango. Es esperanza, la grieta de la luz solar, el aire en tus pulmones, ese momento en que encuentras tu centro y las cosas son como deberían ser. Así que cuando lees en las Escrituras acerca de la palabra de Dios, a veces se están refiriendo a la Torá, los profetas y los Escritos de Sabiduría, pero a menudo se está hablando de tu vida, inspiradora experiencia de la activa creatividad de Dios en el mundo. (Piensa en el poema con el que comienza la Biblia en el que Dios habla… y todo tipo de cosas nuevas suceden).

Ahora, unas palabras sobre la eucaristía, también llamada la comunión o misa. En la eucaristía el pan y el vino son considerados santos, porque todo el pan y el vino son santos. Te acercas a la mesa y tomas el pan y el vino como un acto de contemplación para recordar que toda la vida es sagrada. No se trata de entrar en el mundo de la experiencia de Dios, se trata de recordar en este antiguo ritual que lo divino que está presente en toda la vida. Es por eso que la Eucaristía me mueve como lo hace, una y otra vez, año tras año, nunca deja de hablarme del Cristo que reconcilia todas las cosas, del misterio escondido en toda la creación, de la potencia creadora de Dios trabajando en el mundo aquí y ahora.

La pregunta entonces es ¿que funciona para ti? ¿Qué te enraíza al amor de Dios y la obra reconciliadora de Cristo? (Sea lo que sea, puede que use ese tipo de lenguaje y simbología o puede que no, pero toda verdad es la verdad de Dios, ¿no?). ¿Qué es lo que más poderosamente te conecta con tu verdadero yo y la fuente de toda la vida? ¿Qué te llena con la mayor esperanza? ¿Qué te recuerda que la vida es un regalo y que cómo respondas a este regalo importa?

Haz eso.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

Deja un comentario