Contemplación, encontrándonos a nosotros mismos, encontrando a Dios

Contemplación, encontrándonos a nosotros mismos, encontrando a Dios

Cuando la “felicidad” se nos escapa ―como eventualmente sucederá― tenemos la invitación a examinar nuestras respuestas programadas y ejercer nuestro poder de elegir de nuevo. A través de la exageración, la confusión y la distorsión, hemos permitido que nuestra política, nuestra iglesia y nuestra familia, caigan fuera del equilibrio emocional. Podemos aprender a sanar nuestras respuestas reactivas mediante la búsqueda de “la sobriedad emocional”, lo cual en realidad es la tarea que llamamos contemplación.

Bill Wilson, uno de los fundadores del programa de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, dijo que la recuperación no era completa hasta que los adictos lograran “sobriedad emocional”. En muchos sentidos, él estaba diciendo la misma cosa que la religión mística afirmaba: La auténtica espiritualidad debería conducir a un “recableado” total de nuestras vidas conscientes y de nuestra programación inconsciente. No simplemente cambiar el comportamiento externo, sino las emociones y las respuestas internas, todo nuestro patrón de pensamiento.

La contemplación no es ante todo acerca de ser religioso, introvertido o piadoso, ¡se trata de ser emocional y mentalmente honesto! La contemplación es una conciencia alternativa que se niega a identificarse con o alimentar lo que sólo se encuentra de moda. Es todo lo contrario de la adicción, el consumismo o cualquier conciencia egocéntrica.

La conciencia egocéntrica es con la que todos normalmente operamos, ¡hasta que se nos dice que hay algo más! Cada cultura enseña conciencia egocéntrica de diferentes maneras. En ese nivel, es todo acerca de mí, mis preferencias, mis elecciones, mis necesidades, mis deseos, yo y mi grupo como punto de referencia central. La tarea de la religión fue hablarnos de un tipo diferente de software, y la palabra original para ello fue simplemente oración. Pero incluso el concepto y la práctica de la oración se convirtieron en rehenes de las voraces necesidades del ego. Incluso la oración se convirtió en una manera de conseguir que Dios hiciera lo que queríamos.

Así que usamos la palabra contemplación para que la gente pudiese conocer que estamos hablando de un sistema operativo totalmente diferente, diferente software donde el yo privado no es el centro de atención y la interpretación. Este es el “grano de trigo” que Jesús dice que debe morir “o seguir siendo sólo un grano de trigo”. Pero si muere “da mucho fruto” (Juan 12:24). La madura y contemplativa religión siempre ha sabido que necesitamos un sistema operativo completamente nuevo, lo que Pablo llama “la mente de Cristo” (1 Corintios 02:16) o una “revolución espiritual de la mente” (Efesios 4:23).

Sólo con esta nueva mente podemos también desarrollar un nuevo corazón y una nueva respuesta emocional al momento. Cuando no todo se trata de mí, puedo ver desde un profundo y mucho más amplio punto de vista. Con el tiempo nuestras respuestas son mucho menos “reflejo-rotulianas”, predecibles y egocéntricas. Sólo la oración contemplativa toca el inconsciente profundo, donde todos nuestros verdaderos dolores, motivaciones y profundas visiones se encuentran. Sin ella, tenemos lo que es aún peor: conciencia egocéntrica religiosa, ¡la cual es aún más defensiva y ofensiva de lo habitual! Ahora tiene a Dios de su lado, y es sin duda lo que Jesús quiere decir por el imperdonable “pecado contra el Espíritu Santo”. No puede ser perdonado porque este pequeño yo nunca imaginaría que necesita perdón. Es engreído y satisfecho de sí mismo.

Debemos aprender y practicar esta nueva mentalidad o no habrá un cambio real, ni un auténtico encuentro con nosotros mismos, ni con Dios ni con nadie. Encuentra tu propia práctica y aprende una nueva mentalidad. La Contemplación es realmente el cambio que lo cambia todo.

 

Fuente original:

http://www.huffingtonpost.com/fr-richard-rohr/contemplation-finding-ourselves-finding-god_b_1035271.html

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

Deja un comentario