Consejos para lidiar con las criticas (de un escritor con montones de ellas)

Consejos para lidiar con las criticas (de un escritor con montones de ellas)

Una mano se disparó en la sala de conferencias unas seis filas atrás.

“Jonathan, como escritor de opinión que cubre religión y política, generas polémica”, dijo el hombre serio. “¿Cómo lidias con los críticos?”.

Hice una pausa. “Buena pregunta. ¿Cómo lidias tú con ellos como escritor de opinión?”.

“No soy un escritor de opinión”, respondió mi interrogador con una mirada desconcertada.

“Ahí es donde te equivocas”, le dije. “Todos lo somos ahora”.

En la era de Internet, todo el mundo es escritor de opinión. Puede que expreses tus perspectivas a través de correos electrónicos o artículos, publicaciones de blog o libros, textos o tuits, publicaciones de Instagram o páginas de Facebook. Pero todos opinan regularmente estos días.

Si tienes el coraje suficiente para hablar en este dividido y a menudo incívilizado momento de la historia, pronto te encontrarás frente a una ola de críticas y resistencia.

Cuando hables, te pedirán que te calles.

Cuando te levantes, te pedirán que te sientes.

Cuando te inclines, te pedirán que retrocedas.

Los peores críticos pasarán por alto tus ideas y argumentos. En cambio, te llamarán de formas desagradables, lanzarán ataques personales y te subestimarán. Se burlarán de tu apariencia o inteligencia o de los miembros de tu familia. Y si eres una persona de fe como yo, dirán que no eres un verdadero converso. Dirán que eres un lobo disfrazado de oveja o un falso maestro. Como mínimo, eso es lo que dirán.

Al igual que yo, alguien que se gana la vida escribiendo sobre religión y política, tú también tendrás que enfrentar a tus propios críticos. Tal vez tú, como el joven que me hizo una pregunta en esa conferencia, quieras saber cuál es la mejor manera de responder a los críticos o si deberías hacerlo. No estoy seguro de tener la respuesta completa, pero me complace compartir algunos consejos que he desarrollado durante los últimos 10 años:

Crea una política y apégate a ella. La mayoría de las personas responden con críticas cuando les apetece. Es decir, su decisión de participar es impulsada por la emoción. Esta es una receta para el desastre. Al principio de mi carrera, ingresaba regularmente a las redes sociales. Pero un día, me di cuenta de que la mayoría de estos argumentos en internet surgían cuando estaba gruñón o cansado o había leído algo que realmente me había ofendido.

Lo mejor que puedes hacer es crear un criterio objetivo para determinar cuándo contestar a los críticos y cuándo evitarlos. Esto llevará la toma de decisiones fuera del reino de las emociones y creará consistencia para tus lectores. Elabora una política y luego haz lo posible por no desviarte.

Saca tu plataforma del mercado. Muchos críticos te perseguirán con la intención de incitarte a participar. No siempre buscan comprensión o esperan que sus inquietudes sean abordadas. Por el contrario, quieren cooptar tu plataforma para ampliar su propia voz. Esto no beneficia a nadie, y solo molestará a aquellos que se ven obligados a ver el debate desarrollarse en sus redes sociales.

Entonces, antes de emprender este viaje, determina que tu plataforma no se encuentra a la venta, particularmente al mejor postor. Haz un esfuerzo para evaluar las intenciones del crítico antes de participar, no después.

Investiga antes de responder. No hay una forma infalible de determinar las intenciones de alguien en internet, pero un poco de investigación te ayudará. Cuando un crítico te ataca a ti o a tu trabajo, no respondas hasta después de haber investigado un poco.

Comienzo viendo si la persona tiene un perfil legítimo y comprobando cuántos seguidores tiene. Esto suena mezquino, pero es útil. Si la persona tiene un perfil en blanco y 3 seguidores, puede significar que han configurado una cuenta anónima con el único fin de atacar a otros. Después de esto, reviso su hilo para ver si hay un patrón de ira o ataques personales u hostilidad. Si la persona parece ser un troll anónimo o enojado, no te involucres.

Silenciar, no bloquear. Muchos escritores prominentes se han ganado la reputación de bloquear a cualquiera que se atreva a desafiar sus puntos de vista en internet. Creen que esto los aísla de los trolls, y en cierta medida lo hace porque ya no los verás en tu feed [el listado donde aparecen todas las publicaciones (fotos y vídeos) de las personas a las que sigues]. Pero no es efectivo porque si tus perfiles son públicos, cualquiera puede ver tu feed al verlo a través de un navegador web.

La razón más importante para no bloquear es que a menudo empeora las cosas al agregar combustible al fuego. Le da al crítico un motivo para seguir atacándote. Le dirá a todos los que le escuchen que tu simplemente no puedes soportar las críticas, y que te pareces a un niño caprichoso que se tapa los oídos. Y lo usarán para perpetuar su propia narrativa de victimización.

Si tu investigación revela que la persona que te está atacando no está interesada en el diálogo, sino que es un troll anónimo o enojado, siléncialos. Ya no aparecerán más en tu red, por lo que estarás aislado. Pero nunca sabrán que han sido silenciados. No tienes que perder para ganar.

Ofrece luz en lugar de un rayo. Algunas veces sentirás que necesitas responder, pero entonces debes determinar cómo. Al crecer, mi madre solía recordarme que se atrapan más abejas con miel que con vinagre. La frase resultó ser cierta. Muchas veces, he enviado una respuesta alegre a un crítico en internet, y me ha sorprendido ver cómo la ira se evapora.

Cuando se trata de críticos -del tipo serio, no trolls- el impulso es actuar como Zeus, Dios del trueno. Nos sentamos sobre nuestras montañas y lanzamos disparos condescendientes sobre los mortales que se atreven a desafiarnos. Soy tan culpable de esto como cualquiera. Pero a menudo es mejor actuar como Gelos, el Dios de la risa. No te burles de la persona ni minimices sus críticas con una broma, sino simplemente reemplaza los rayos con un poco de luz. Apuesto a que notarás una diferencia.

Conéctate con una comunidad de carne y hueso. Lo más importante que puedes hacer cuando se trata de responder a las críticas no tiene nada que ver con los críticos. Tiene que ver con tu vida fuera de Twitter, blogs e Instagram. Tu vida profesional solo será saludable si tu vida personal es saludable, y eso es tan cierto cuando se trata de este tema como cualquiera.

Si eres como yo, recibir críticas en línea puede hacer naufragar tu confianza y sentido de valor vocacional. Arrastrarte a ti mismo hacia una comunidad real con personas que te aman y no les importa cuántos “me gusta” hayas recibido ese día suavizarán esos golpes. Además, esa comunidad puede servir como una caja de resonancia. Puedes comunicarse con ellos y preguntarles si una crítica en particular es válida o no, confiando en que ellos te dirán la verdad.

No es necesario ser un escritor profesional como yo para soportar las críticas. Y con tantas opiniones bombardeándonos a diario, a menudo las perspectivas más ridículas, incendiarias y polémicas alcanzan su pico. Tómate ahora el tiempo para crear un plan reflexivo para responder a quienes no están de acuerdo contigo y evitarás mucho dolor más adelante.

 

Fuente original:

Advice for dealing with critics — from a religion writer with plenty of them

Jonathan Merritt

Jonathan Merritt

Autor y entrevistador.

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