Con todo este dolor, ¿cómo puede ser Dios todopoderoso e inquebrantablemente amoroso?

Con todo este dolor, ¿cómo puede ser Dios todopoderoso e inquebrantablemente amoroso?

Nuestra pregunta de esta semana provino de Stan:

Hola Tony, aquí está la pregunta que me acecha a tal punto de posiblemente dejar la fe. En una existencia llena de tanto dolor y maldad, ¿cómo podemos afirmar todavía que Dios es todopoderoso e inquebrantablemente amoroso? Cuando me dan la respuesta estándar de que las pruebas existen porque “Él tiene un plan que no sabemos”, que “tiene un propósito para el bien mayor”, lo único que puedo pensar es que un dios todopoderoso debería tener métodos que causaran menos dolor para aquellos que ama. Puedo aceptar un dios todopoderoso que no ame a su creación por completo, o un dios absolutamente amoroso que no pueda controlar todo, pero no ambos. ¿Qué piensas?

Hubo muchas grandes respuestas y discusiones, y siguen llegando. Ahora es mi turno.

Stan, mi respuesta normal sería en la línea de Jürgen Moltmann, que ha influido mucho en mi teología. Dice así:

  • Dios es, por definición (aristotélica), ese Ser del cual ningún otro Ser más alto puede ser pensado. Dios es todo en todo, alfa y omega.

 

  • Antes de la creación, Dios era todo lo que había. Con el fin de que Dios tuviera una relación con una creación que es distinta a sí mismo, Dios apartó lo suficiente de sí mismo para dar lugar a la creación (zimzum). Este fue el primer acto de autolimitación de Dios.

 

  • Las Escrituras hebreas registraron generaciones de interacciones de Dios con los seres humanos, casi todos los cuales son episodios de Dios dignándose a interactuar con los seres humanos en un nivel relativamente humano. Estos también son momentos de autolimitación.

 

  • Al fallar todos los demás medios de relacionarse positivamente con los seres humanos, Dios realizó el último acto de autolimitación al convertirse en humano en la persona de Jesús de Nazaret. Dios incluso fue tan lejos como para experimentar la muerte y, como Jesús clama desde la cruz, la ausencia de Dios. Dios experimentó el abandono de Dios.

 

  • Después de haber experimentado realmente todo lo que la humanidad experimenta, Dios encontró la reunificación con toda la creación a través de Jesús el Cristo. Pero en la medida en que se encuentra todavía en su estado pre-escatológico, la autolimitación de Dios está en su lugar. Dios ha abandonado voluntariamente la omnipotencia con el fin de tener una verdadera, mutualmente voluntaria y abierta relación con la creación. Por lo tanto, el mal, el dolor, el sufrimiento, los bombardeos, los tiroteos y los terremotos son un aspecto necesario de la existencia humana y divina.

Esto, creo que es una hermosa e intelectualmente honesta respuesta a la pregunta de la teodicea. Pero una cita que leí recientemente de John D. Caputo me desafió profundamente.

En su obra magna, The Weakness of God: A Theology of the Event, Caputo tiene la siguiente nota final, destinada a destruir lo que acabo de proponer. Se refiere a un plan como el mío (y de Moltmann) como “una versión más ilustrada y progresista de la ortodoxia”, y continúa:

Con el fin de mostrar su solidaridad con los débiles, Dios voluntariamente se vacía a si mismo de poder, libremente decide no ejercer este poder, y esta kénosis divina no contradice la omnipotencia, sino que la manifiesta. Yo no viajo por ese camino porque me huele a un ardid, una especie de docetismo, en el que la debilidad es una demostración aún más profunda del poder, y porque re-implica a Dios en el mal. La omnipotencia no puede sólo lavarse las manos del mal simplemente a causa de que ha optado no intervenir.

Creo que es un cargo condenatorio, y me lo tomo en serio. Kénosis -el acto de autovaciamiento de Dios, una celebración en el himno de Filipenses 2- es una idea que trae mucha comodidad a muchos cristianos que han dejado atrás la idea de un Dios que de alguna manera tiene que equilibrar el “amor” y la “justicia” (como si estas fueran ideas opuestas). Pero que Caputo rechace la kénosis, ¡en una nota final, nada menos! Es muy serio.

En primer lugar, creo que la acusación de docetismo de Caputo está fuera de lugar. Los que abrazan la idea de la autolimitación de Dios no entienden que sea nada menos que completamente real. La morada de Dios en el plenamente humano Jesús de Nazaret no fue ni un fantasma ni un truco de magia. No fue una artimaña, con el fin de dejar a Dios fuera del gancho del dolor del mundo. Fue, en cambio, el abrazo activo de Dios hacia la humanidad. Fue una experiencia de aprendizaje para Dios.

Así que, ¿qué acerca de la acusación de Caputo sobre que la kénosis es un intento de dejar a Dios fuera del libro, para que la omnipotencia pueda “simplemente lavarse las manos del mal alegando que ha optado por no intervenir”? No creo que pegue, a no ser que llegues a la conclusión de que Dios está implicado en el mal.

Veras, Stan, la mayoría de las personas plantean la cuestión como tú: Dios es bueno/amoroso, y Dios es omnipotente. Sin embargo, aún hay maldad, así que la provee. Muchos dicen que la omnipotencia de Dios no existe, eso es lo que Harold Kushner famosamente escribió, y es, básicamente, cómo algunas personas leen a Moltmann. Pero Moltmann y yo en realidad no decimos que Dios no sea omnipotente, decimos que Dios ha abdicado de manera voluntaria y temporal a las características de la omnipotencia con el fin de tener una relación más equitativa con la humanidad.

Pero Caputo tiene razón, esto aún significa que Dios es en última instancia responsable del mal en el mundo. En mi teoría, Dios podría reclamar la omnipotencia en cualquier momento, intervenir y detener los males y horrores. El hecho de que Dios no lo haga, implica a Dios.

¿Esto hace a Dios menos que perfectamente benevolente? Puede Ser. Tal vez Dios también abdicó a la “benevolencia” en la creación, o al menos a la benevolencia perfecta. O tal vez Dios es todo en todo significa que nuestra concepción de la “bondad” y la “benevolencia” se consume en la plenitud de Dios.

Sé esto: Nadie -ni los judíos, ni los romanos– fue responsable de la crucifixión de Jesús. Dios fue el máximo responsable. Esa sangre está en última instancia en las manos de Dios. Dios podría haberla detenido; pero no lo hizo. Así que todos somos abandonados a preguntarnos sobre la responsabilidad de Dios para ese acto de maldad, y para todos los actos de maldad.

 

Fuente original:

http://tonyj.net/blog/2013/04/19/god-is-implicated-in-evil-questions-that-haunt/#sthash.qkVSTSDB.dpbs

Tony Jones

Tony Jones

Teólogo, Autor.

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