Besos en la frente: Reseña de la nueva producción musical de Jesús Adrián Romero

Besos en la frente: Reseña de la nueva producción musical de Jesús Adrián Romero

Nunca fui fan de JAR. Mi conocimiento de su trabajo musical no pasaba más allá de “Sumérgeme” y “Que sería de mí”, pero desde hace un tiempo, empecé a interesarme un poco más en su repertorio.

A diferencia de la mayoría, mi interés por sus canciones no fue alimentado por las buenas reseñas pasadas, los vídeos promocionales o algún tipo de publicidad. Fue debido a la crítica. Lo que para algunos era una transgresión, para mí era una apertura, una señal de sinceridad pocas veces vista en los músicos y líderes de la Iglesia Latinoamericana. Mientras que para varios algunas de sus declaraciones sirvieron de razón suficiente para rechazarlo, para mi fueron las puertas que me introdujeron a una riqueza artística que hasta ese momento había ignorado.

Mi amigo Daniel Aramayo suele decir: “La duda es a la fe lo que el silencio es a la música”. Y creo que JAR ha descubierto esto desde hace un tiempo también: crea interrupciones que son absolutamente necesarias para la melodía de la fe.

Esta semana tuve el privilegio de poder escuchar de forma adelantada el nuevo trabajo de Jesús Adrián Romero (JAR), para poder realizar una reseña; pero como LCC no es un espacio netamente musical, le pedí a JAR si podía contestar algunas preguntas referentes a “Besos en la frente”, su nuevo trabajo, y de esa manera armar la nota mezclando una reseña, una entrevista (la cual puedes leer aquí), y mi opinión personal acerca de la faceta pastoral de JAR. Veremos que sale.

Después de escuchar el álbum de principio a fin varias veces, creo que la palabra más adecuada para describirlo sería: viaje. Pero no un viaje con un inicio y un final, sabemos que su travesía espiritual no ha comenzado ahora, y sin duda está lejos de terminar, esto es sólo una parte del recorrido. Es como si JAR nos estuviera mostrando algunas fotos personales de sus últimas vacaciones, como si nos abriera el corazón y nos contara adonde se encuentra ahora en su viaje de fe. Se nota una madurez a nivel teológico en sus letras, no habla como quien lo tiene todo resuelto sino como alguien que lucha con las mismas cuestiones que todos nosotros.

Si buscas canciones que “declaren victoria” o hablen de “conquista espiritual”, el nuevo disco de JAR no es el lugar indicado, aquí no encontrarás melodías dulzonas o pegajosas para hacerte sentir bien y sólo pasar un buen rato alejado mentalmente de los problemas, ¡y es por eso que me gusta tanto! Estas canciones comienzan por el lugar indicado: hablan directamente a mi humanidad y me conectan con lo Divino. No ignoran mis problemas, mis dudas ni mi suciedad, atraviesan todo eso y se meten en las grietas de la incredulidad de mi corazón como gotas de agua fresca. Me hacen sentir que es perfectamente normal sentirme así y que no estoy solo, pero que Dios quiere ayudarme a mejorar.

Los delicados y cuidados sonidos de las voces e instrumentos, no parecieran apuntar a provocar emociones baratas o excitación, por el contrario, logran crean un ambiente de tranquilidad e intimidad que invita a la meditación.

El álbum, que contiene 13 canciones, comienza con una frase que en sí misma es toda una declaración teológica, de una fe comprometida con la tierra, aquí, ahora, no desvalorizando este mundo sino pidiendo

Que baje el cielo”,

para que la presencia Divina haga

Que huyan los fantasmas

y llene de luz y paz toda mi humanidad,

para poder así poder decir verdaderamente:

“Te veo… otra vez”,

en mis luchas y en mis miedos

yo me acuerdo de ese primer día,

recuerdo que vi la luz,

dicen que la gente no se acuerda del día que nació

Pero yo me acuerdo.

Luego de reconocer sus dudas, luchas y soledad,

JAR nos lleva hacia un paisaje escatológico que es un cuadro de esperanza, en donde

La niña y el lobo

pueden morar juntos, no en un mundo utópico

sino en una realidad en la que se mezclen los milagros y las tragedias, en donde el susurro Divino sea como una “Canción de cuna

que nos haga olvidar los monstruos y fantasmas del pasado.

A continuación, se llama a sí mismo a

Silencio interno

sólo para reflexionar, con una honestidad brutal, sobre esa relación de amor/odio que tenemos muchos de nosotros con la iglesia, esa dama caprichosa que es a su vez

Sencilla y arrogante”,

y con quien, a pesar del dolor en lo profundo, estaremos con ella hasta el final;

es una reflexión que a veces sólo puede hacerse internamente debido a que

Duermen las palabras

y no alcanzan para explicar la verdad, necesitan sanidad,

sobre todo, para quienes caminamos alejados de las formas y a veces nos sentimos

Nadando contra corriente

y le pedimos a Dios no me dejes olvidar esa paz que me brindaste, porque si me olvido de ti

“Se acaba todo”.

Finalmente, después de todas las luchas, confesiones, contradicciones, anhelos y deseos expresados a lo largo de todo el disco, JAR termina con una expresión de humildad y agradecimiento (al final de cuentas, y a pesar de todo, ¿no hacemos todos lo mismo al final del día?) ante Jesús al decirle:

Caigo rendido

ante ti y

Respiro el polvo

que dejaron tus pisadas mientras sigo el eco que escuché.

 

En otras palabras, Jesús (Adrián Romero) nos guía a Jesús (de Nazaret),

quien fue la perfecta fusión de lo humano y lo Divino,

y para hacerlo, su última producción musical prácticamente emula la misma vida de Jesucristo:

comienza pidiendo que venga el reino (que baje el cielo)

y termina ubicándonos en un sinuoso y polvoriento camino mientras seguimos las pisadas del maestro.

Es un viaje que, lejos de terminar, recién está empezando.

RSV

RSV

Editor General de LCC, Autor.

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