Arrepentimiento al tomar el pan y el vino

Arrepentimiento al tomar el pan y el vino

El domingo pasado, mientras compartía la Cena del Señor con otros fieles, fui desafiado a arrepentirme de mis pecados.

Antes de comer el pan que simbolizaba el cuerpo roto de Cristo o beber el vino que servía como recordatorio de su sangre derramada por mis pecados, me arrepentí mucho. Lo hice, no tanto para escapar de la condenación de Dios en el Día del Juicio, sino con profundo remordimiento por todas las heridas que mis pecados habían infligido a los demás. Recordé a aquellos que pudieron haberse llevado una mala impresión de Cristo por cosas que había dicho o hecho.

Ahora soy anciano, pero cuando reflexiono sobre mi pasado, me doy cuenta de que en mis actitudes y comportamientos ha habido expresiones del sexismo que ahora condeno. Sé que ha habido momentos en los cuales, ante el racismo y la homofobia, permanecí en silencio y no hice nada, y ese silencio era pecado. Y ha habido ocasiones en que he sido falso y comprometido mi testimonio de Cristo. Sería fácil para mí entrar en detalles, pero no sé qué bien haría. Lo hecho, hecho está.

En este servicio de comunión del domingo pasado, mientras comía el pan y bebía el vino, recordé sobre todo cómo mis pecados han causado a Jesús un dolor agonizante. Al reflexionar, me di cuenta de que ninguno de los clavos que los soldados romanos perforaron a través de sus manos y pies le dolieron más que mis feos pecados personales… y, en este servicio de comunión, me arrepentí —fue gran momento— y lloré interiormente.

Todo lo que puedo esperar es que el día en que cada uno de nosotros tengamos que dar cuenta de nuestros pecados, aquellos a quienes he ofendido hayan tomado algo de la gracia y el perdón de Cristo, para que ellos puedan mirarme a mí como yo sé que Él lo hará.

 

Fuente original
https://www.redletterchristians.org/repentance-when-taking-bread-wine/

 

Tony Campolo

Tony Campolo

Sociólogo, Pastor, Autor.

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