Aquí está el mundo

Aquí está el mundo

Bienvenidos al Día 2 de la semana Buechner, la cual preparé para presentarles los escritos de Frederick Buechner. Antes de llegar a nuestra cita de Buechner para el día de hoy, quiero hacer mi mejor esfuerzo para describir una conversación que he tenido innumerables veces a lo largo de los años. He tenido la misma conversación con cientos, si no miles, de diferentes personas en diferentes lugares en diferentes momentos, y hay una cosa que las une a todas. Por lo general, la persona empieza la conversación con una pregunta acerca de Dios/Jesús/la Biblia/la fe/etc. Lo cual es genial. Eso a menudo es cómo aprendemos, cómo crecemos, cómo nos convertimos en mejores personas. Empezamos a hacer preguntas y nos llevan a todo tipo de lugares interesantes. Pero a menudo hay algo más en juego justo debajo de la superficie. Ansiedad. Miedo. Preocupación. Estrés.

Siempre que siento que esto está acechando en una pregunta, empiezo a hacerles preguntas. Y una y otra vez lo que la persona revela es una visión particular de Dios, a saber, que tienen que hacer las cosas bien y si no las hacen están en un profundo y duradero problema con Dios. Entonces, al principio parece ser una pregunta acerca de un tema y una persona simplemente buscando información, pero de pronto con lo que realmente estamos tratando es con la comprensión de esta persona acerca de Dios. Y a menudo el estrés, la preocupación, el miedo, la ansiedad y el terror se originan en la forma en que se le enseñó a la persona la Biblia.

Lo mejor que puedo describir la enseñanza es así:

En primer lugar, hay algo que tienes que decir hacer o lograr, o si no Dios te castigará.

En segundo lugar, la Biblia es en donde encuentras esa cosa que tienes que hacer decir o lograr.

Lo que nos lleva a una tercera realidad:

La Biblia puede ser muy confusa a veces.

Y así, en lugar de llenar a las personas de esperanza, vida y alegría, la Biblia se convierte en parte del problema.

Yo no lo veo de esa manera. (Como si lo tuviera que decir…).

Leo la Biblia como una invitación a aceptar la gracia. Es tocante, liberadora, provocativa, desconcertante, sorprendente, inspiradora, impactante, repulsiva y todas las otras cosas que la vida es, pero ante todo, es acerca del Dios que es amor y que insiste en que vamos a estar bien (o para citar a Matthew McConaughey: Bien, Bien, Bien…). Entonces, antes de hacer preguntas, actuar, pararte frente a la injusticia, investigar, debatir o lo que sea que encuentres para hacer, antes de cualquier cosa que recibas. Respira profundamente y recibe la gracia, el amor y la paz de Dios. Jesús habló de esto una y otra vez, porque ahí es donde todo comienza.

Buechner, por supuesto, lo dice mucho mejor…

La gracia de Dios significa algo así como: Aquí está tu vida. Podría nunca haber sido, pero existes debido a que la fiesta no hubiera sido completa sin ti. Aquí está el mundo. Cosas hermosas y terribles sucederán. No tengas miedo. Yo estoy contigo. Nada nos puede separar. Para ti he creado el universo. Te amo. Sólo hay un inconveniente. Al igual que cualquier otro don, el don de la gracia puede ser tuyo sólo si extiendes la mano y lo tomas. Tal vez ser capaz de estirarte y tomarlo sea un regalo también. (Del libro Ilusiones).

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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