Ananías y Safira

Ananías y Safira

Hoy, Ananías y Safira. ¿Has escuchado esta historia? Muchos de ustedes me han contactado con preguntas acerca de esta historia más que sobre cualquier otra cosa en la Biblia, por lo que vamos a hablar de esto.

La historia comienza en el Nuevo Testamento, hacia el final del capítulo 4 del libro de Hechos. Es el principio de la vida de la iglesia, y el escritor nos dice que:

Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar

y

Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían

Él continuaría escribiendo que:

Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.

Ahora entra un hombre llamado Ananías que,

junto con su esposa Safira, vendió una propiedad.

Con el conocimiento de ella guarda parte del dinero de la venta para sí mismo, pero entonces trae el resto del dinero a los líderes de la iglesia, fingiendo que era todo el dinero que obtuvo de la venta.

Pedro, uno de los líderes de la iglesia, se despacha sobre él, preguntando:

Ananías, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno?

Pedro entonces continúa haciéndole más preguntas, todo ello llegando a alcanzar un crescendo con la declaración:

¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

En el texto entonces se lee:

Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto.

Así nomás.

Las personas que atestiguan esto están comprensiblemente un poco asustadas (presas del miedo es como Lucas lo expresa), algunos jóvenes vienen, toman el cuerpo, se lo llevan, lo entierran, y luego tres horas más tarde Safira aparece. Pedro le pregunta si el dinero que Ananías había dado era todo el precio de la venta de la propiedad, ella dice sí, Pedro le pregunta cómo podría poner a prueba al Espíritu Santo, y entonces él le dice que los chicos que acaban de llevarse el cuerpo de su marido están afuera y están listos para llevarla a ella también.

Y entonces Safira cae muerta. En ese mismo momento.

Los muchachos que se llevaron el cuerpo de su marido entonces se llevan su cuerpo, y lo entierran junto a su marido, y todo el mundo está asustado de nuevo.

Y esa es la historia.

Hagamos una pausa aquí por un momento y pensemos en todas las personas que hemos escuchado en los últimos años que nos dicen que están empezando una nueva iglesia que es fresca, real y relevante, ya sabes, al igual que la iglesia del Nuevo Testamento.

¿En serio? ¿Cómo esa? ¿Como la de Hechos 4 y 5? Porque los cuerpos caían a diestra y siniestra en esa…

(Por favor, dime que piensas que fue gracioso). Ahora, algunas observaciones acerca de la historia.

En primer lugar, un poco sobre economía y generosidad.

Recuerda que aquí el escritor de este libro de Hechos tiene un montón de material a exponer. Un montón de historias, un montón de registros, un montón de recuerdos, tiene que tomar decisiones al escribir su relato acerca de qué incluir y qué dejar afuera. En otras palabras, el orden de estas historias no es aleatorio. Lucas tiene una agenda, un mensaje, una historia distinta que contar. Y una de las cosas que él quiere que sepamos al final del capítulo cuatro es que

La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad.

Según Lucas, uno de los resultados más directos del trabajo de la gracia de Dios es la gente cuidándose uno al otro en las necesidades materiales.

Alimentos, agua, ropa, vivienda, atención de salud, ese tipo de cosas. La gracia para Lucas no es un concepto teológico abstracto, sino una realidad que lleva a la gente a tomar acción en favor de la otra.

La gracia tiene implicaciones. La gracia te conduce a alguna parte. La gracia crea una conexión humana y una comunidad, una basada en necesidades reales siendo encontradas por personas reales en formas reales.

A veces, cuando la gente habla de economía, política y sus convicciones acerca de cómo deben funcionar las cosas, lo que sutil (y no tan sutilmente) rescatas en su creencia es que estamos cada uno por nuestra cuenta.

Depende de nosotros averiguarlo, hacer nuestro camino en el mundo y trabajar duro para conseguir lo que necesitamos. Es interesante notar que de todas las cosas que Lucas nos podría contar acerca de la iglesia  primitiva, una de las cosas más importantes que quiere que nosotros sepamos es que en la iglesia primitiva no estabas por tu cuenta. Había otras personas que velaban por ti, otros te apoyaban, otros intervendrían y se asegurarían de que tuvieses lo que necesitabas.

En segundo lugar, vamos a hablar de Pedro.

Es un poco duro, ¿no? ¿Por qué se despacha sobre Ananías y Safira como lo hace? ¿La iglesia no se trataba de la gracia? Ellos estaban dando algo de dinero, ¿verdad? ¿Por qué no se emocionó al respecto?

Buenas preguntas. Vamos a empezar con el trasfondo. Porque Pedro tiene un pasado. Él es el que negó a Jesús, ¿no es así? Este es el tipo que cuando las cosas se pusieron feas en repetidas ocasiones les dijo a las personas que no conocía a Jesús, a pesar de que conocía a Jesús.

Se trata de ese tipo.

Y ahora está a cargo de la iglesia. ¿Puedes ver porqué la autenticidad es tan importante para él?

Para Pedro, no se trata de dinero. En ninguna parte de este pasaje vemos la más mínima pizca de codicia por parte de los líderes de la iglesia. Lo que aflige a Pedro constantemente es la falta de honradez. Fingir es lo que hace que arda.

Si vendes tu tierra y te guardas el dinero, está bien. Si vendes tu tierra y das el dinero a la iglesia para distribuirlo entre los que lo necesitan, eso está bien. Pero hagas lo que hagas, de acuerdo con Pedro, no vengas por aquí haciendo gala de tu generosidad, dándonos la impresión de que este es todo el dinero, cuando no lo es.

Pocas cosas mataran la vida de una comunidad más rápido que fingir. (Estoy usando la palabra matar intencionalmente. Ingenioso ¿eh?).

Nunca se trató de dinero, ¿verdad? Se trata de participación. Se trata de un nuevo tipo de mundo. Se trata de cada uno de nosotros haciendo nuestra parte, cada vez que seamos capaces, de contribuir al bien común. A veces no tienes nada que dar. A veces no tienes nada de dinero, ningún recurso, ninguna esperanza. Y en esos momentos, necesitas de otros. Necesitas saber que no estás solo.

Lo que nos lleva a la parte de las personas que mueren.

Es por eso que muchos de ustedes tienen preguntas sobre este pasaje,

¿verdad? Están tratando de comprender por qué las personas murieron. Así que vamos a aclarar algunas cosas.

En primer lugar, este es el Nuevo Testamento y alguien muere. Sí. Así es como va la historia. A veces podrás escuchar a la gente hablar de la Biblia como que tiene dos partes: La parte sangrienta y violenta del Antiguo Testamento en la que Dios toma gente al azar por todo tipo de razones, y luego la parte del Nuevo Testamento en la que Dios de repente se vuelve más agradable debido a Jesús y nadie muere.

La verdad es que hay un poco de muerte en el Nuevo Testamento. ¿Has leído el último libro de la Biblia, Apocalipsis? Montones de muertes en ese. Y hay un montón de amor, gracia y generosidad en el Antiguo Testamento. Así  que vamos a pasar más allá de esas categorías simplistas. La Biblia es mucho más compleja, porque la vida es mucho más compleja.

En segundo lugar, entonces, si lees estas historias cuidadosamente, te  darás cuenta de que Dios nunca es culpable de la muerte. Ananías y Safira caen muertos, pero no se dice nada acerca de que Dios los mató. Muchas personas han preguntado por qué Dios puso fin a sus vidas, pero eso no está en la historia. Los detalles, como siempre, son importantes. (En realidad la lectura de lo que sea que estemos discutiendo es a menudo muy útil. Jajá).

Y luego, en tercer lugar, lo que nos lleva de regreso a mis razones para iniciar esta serie en primer lugar, cuando leemos esta historia, estamos leyendo una historia escrita por seres humanos reales, que refleja la forma en que veían al mundo.

No es una idea nueva, pero una revolucionaria cuando se lee la Biblia. Recuerda, esta historia fue escrita en el siglo primero. La gente tenía una visión mucho más mágica/mítica del mundo. (Los volcanes erupciónan porque los dioses están enojados, las tormentas vienen a causa de un conflicto entre diosas, los cultivos no crecen a causa del desagrado divino). Esta historia fue escrita aproximadamente 1400 años antes de la revolución científica. Los datos, evidencias y pruebas no eran el lente principal a través del cual la gente veía el mundo.

Permíteme decirlo de otra manera: Digamos que tú estás de pie en una joyería a punto de comprarle un precioso collar a tu amada, cuando entra un tipo vistiendo un pasamontaña, agitando una pistola, gritando que

¡nadie se mueva! Tú estás ahí congelado mientras el vacía las vitrinas en una bolsa, maldiciendo a los vendedores por no ayudar lo suficientemente rápido, amenazando con disparar a cualquiera que mueva un músculo. Se mantiene gritando ¡yo estoy a cargo aquí! ¡Estás en mi mundo ahora! ¡Haz lo que digo! Luego termina y sale corriendo por la puerta principal hacia la calle… donde es golpeado por un camión de basura que pasa….

Ahora. Detente. Haz una pausa. Reflexiona. ¿Qué piensas en ese segundo exacto mientras lo ves recibir el golpe? Probablemente algo como:

Lo tiene merecido

o

Bueno, vaya eso es justo

o

Se veía venir…

o

La justicia es poética, ¿no?

Si tuvieras alguno de esos pensamientos, ¿qué estaría sucediendo en tu mente?

Estarías conectando los dos eventos.

Un tipo roba una tienda, es atropellado por un coche. Un evento dio lugar a otro. Por supuesto. Justicia. El universo se puso de nuevo en equilibrio. Se lo merecía. Cosechas lo que siembras, etc., etc.

Ahora, recuerda que tu mente, naturalmente, quiere hacer estas conexiones a pesar de que has estado viviendo en un mundo moderno que ha estado bajo la influencia de la revolución científica desde hace aproximadamente trescientos años. Hemos taladrado en nuestras cabezas que necesitamos pruebas reales y datos concretos para apoyar cualquier tipo de retorcida idea acerca de que los dos eventos están conectados.

Y, sin embargo, no puedes evitarlo.

Ahora, vuelve dos mil años atrás. ¿Puedes ver cómo las personas viviendo en una época mucho más temprana en la historia humana conectarían los eventos? ¿Puedes ver cómo Lucas contaría una historia implicando que las mentiras de Ananías y Safira le condujeron a su muerte?

En el primer siglo, era muy normal y natural suponer que los acontecimientos, especialmente los acontecimientos inusuales o poco comunes, tenían causas sobrenaturales. La historia que Lucas cuenta aquí es un excelente ejemplo de cómo la gente veía al mundo.

Nosotros los modernos, naturalmente queremos explicaciones para qué es exactamente lo que sucedió. Y ante la ausencia de pruebas, datos y explicaciones, las creamos: tal vez había condiciones cardiacas preexistentes, tal vez las presiones psicosociales de traicionar a su comunidad fueron demasiadas para que lo soportaran, tal vez murieron después de intoxicación alimentaria, pero fue tan cerca del incidente con Pedro que Lucas no pudo evitar escribirlo hasta más dramáticamente de lo que realmente sucedió…

A la gente moderna nos encanta hacer esto, es como un reflejo rotuliano, que por defecto tomamos una historia como esta y buscamos causas racionales.

Todo eso pierde el punto de la historia. Cuanto más bajamos por ese agujero de conejo, más nos alejamos del poder de la historia para transformarnos y despertamos.

Lucas quiere que sepamos que la resurrección llevó a la formación de una comunidad de gente generosa y honesta, que se entregaron para el bienestar de los demás, haciendo lo que tenían que hacer para asegurarse de que todo el mundo tuviese lo que necesitaba. Eran muy conscientes de la presencia divina en medio de ellos, guiándolos, dándoles la convicción y la esperanza de que un mundo mejor es realmente posible, aquí mismo y ahora, cuando todos hacemos nuestra parte.

¿Hay un Dios que los abatió?

¿Pedro en realidad sabía que estaban a punto de morir?

¿Es este un ejemplo de juicio sobrenatural?

No tengo ni idea. Nadie la tiene.

Que la historia sea lo que es. Deja que la Biblia sea lo que es.

Y entonces ve a cuidar de alguien que lo necesite. Y no finjas que eres más justo de lo que eres.

Eso te matará.

Rob Bell

Rob Bell

Autor, Conferencista.

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