AMOR: Semana 2, día 5. Amor es lo que eres.

AMOR: Semana 2, día 5. Amor es lo que eres.

Tu Ser Verdadero es quien eres y lo que siempre has sido en Dios; y en su centro, es amor. Amor es lo que eres así como aquello en lo que te estás convirtiendo, como una semilla de girasol que se convierte en su propio girasol. La mayor parte de la historia humana se ha referido al Ser Verdadero como tú “alma” o “tú participación en la vida eterna de Dios”. La gran sorpresa e ironía es que “tú”, o quien tú crees que eres, no tiene nada que ver con el diseño original de tu Verdadero Ser o su continua existencia. Esto es desanimante y empoderador al mismo tiempo. No hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más; y no hay nada que puedas hacer para que Dios te ame menos. Todo lo que puedes hacer es nutrir tu Verdadero Ser, lo cual ya es mucho decir. Es el amor convirtiéndose en amor en esta singular forma llamada “yo”.

De acuerdo con San Pablo (Romanos 8:28), convertirme en mi Verdadero Ser pareciera ser un esfuerzo completamente cooperativo, afirmado en mi limitada existencia. Dios nunca se fuerza a sí mismo/misma en nosotros o nos coacciona a una vida o amor mediante amenazas de ningún tipo. Dios nos seduce, sí; nos coacciona, no (Jeremías 20:7; Mateo 11:28-30). Quien sea que sea este Dios, él o ella es totalmente libre y respeta completamente nuestra propia libertad humana. El amor no puede ocurrir de otra manera. El amor florece dentro de la libertad y luego hace crecer esa libertad aún más. “¡La libertad con la que Cristo nos ha hecho libres!”, exclama San Pablo en su crítica a toda la religión legalista (Gálatas 5:1).

Tenemos el permiso para cabalgar en este maravilloso misterio que es el amor y la vida por tan sólo unos pocos años, hasta que la vida y el amor se revelen a sí mismos como una sola cosa, lo cual es el mensaje final y completo del Cristo Resucitado: la vida transformándose en un amor que va más allá del espacio y el tiempo. Él literalmente “exhala” shalom y perdón en el aire universal (Juan 20:22-23). Conseguimos añadir nuestros propios toques finales al amor, nuestro propio aliento se fusiona con el Gran Aliento, y entonces retornamos el paquete completo a su creador de una forma nueva pero también igual. De hecho, es el mismo “yo”, pero ahora se encuentra en una unión voluntaria con el gran “Yo Soy” (Éxodo 3:14). No es más uno sólo, pero tampoco dos.


Fuente original:
https://cac.org/love-is-who-you-are-2016-01-07/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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