AMOR: Semana 1, día 7. Resumen.

AMOR: Semana 1, día 7. Resumen.

La historia judeo-cristiana dice que fuimos creados a la mismísima “imagen y semejanza” de Dios, quien es amor. (Día 1)

La realidad de Jesús, su cruz, es decir un “sí” libre a lo que diariamente le demanda su humanidad. (Día 2)

Lo contemplativo no es sólo la consciencia de la amorosa Presencia Divina, sino también confiar, permitirla y deleitarse en ella. (Día 3)

No necesitas empujar el rio, porque ya estás en el rio. (Día 4)

No puedes no vivir en la presencia de Dios. (Día 5)

Jesús dice que tenemos que amar y reconocer la imagen divina incluso en nuestros enemigos. (Día 6)

Practica: La Oración Centrante.

Esto es lo que tienes que hacer. Eleva tu corazón al Señor con una apacible agitación de amor, deseándolo a él y no a lo que pueda darte.

—Anónimo, La nube del no saber, capítulo 3.

En 1970, a partir de La nube del no saber y otros escritos místicos cristianos, tres monjes trapenses, William Meninger, Basil Pennington, y Thomas Keating, desarrollaron un método simple de oración silenciosa. Este método llegó a conocerse como la Oración Centrante, referenciando la definición de la contemplación como oración “centrada completamente en la presencia de Dios”, de Thomas Merton.

La Oración Centrante es simplemente sentarte en silencio, abrirte al amor de Dios y a tu amor por Dios. Esta oración va más allá de pensamientos, emociones o sensaciones. Es como estar con un amigo cercano o un ser amado, donde no se requieren palabras, La Oración Centrante lleva tu relación con Dios a un nivel más profundo que la conversación, a una comunión pura.

Debido a que nuestras mentes están tan ligadas al pensamiento, el Padre Thomas Keating a veces sugiere escoger una palabra sagrada, con una o dos silabas, “como símbolo de tu intención de consentir la presencia de Dios y actuar dentro de ella. [Y entonces] sentarte cómodamente y con los ojos cerrados, serenarte brevemente y en silencio introducir tu palabra sagrada… Cuando te vuelvas consciente de tus pensamientos, vuelve —siempre con delicadeza— a tu palabra sagrada. Al final del tiempo de oración, permanece en silencio con los ojos cerrados por un par de minutos”.

Se recomiendan dos sesiones de 20 a 30 minutos de Oración Centrante cada día, pero si es mucho para ti, comienza con 5 o 10 minutos. Despréndete de todas las expectativas o metas durante este tiempo. No se trata de alcanzar algo, el vaciar tu mente, encontrar paz o lograr una experiencia espiritual. No hay manera de tener éxito en la Oración Centrante, excepto volviendo una y otra vez al amor. Permite que los pensamientos vayan y vengan sin aferrarte a ellos, sin juzgar. “Siempre con delicadeza” vuelve a tu palabra sagrada, el símbolo de tu intención, de nuevo a la mente y a descansar en la Presencia.

Fuente original:
https://cac.org/love-week-1-summary-2016-01-02/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

Deja un comentario