AMOR: Semana 1, día 6. Viendo la imagen divina.

AMOR: Semana 1, día 6. Viendo la imagen divina.

No puedes ganarte a Dios. No puedes probar que lo mereces. Conocer la presencia de Dios es simplemente una cuestión de consciencia, de disfrutar el ahora, de profundizar en nuestra propia presencia. Hay momentos cuando ocurre. Entonces la vida tiene sentido. Una vez que logras ver el misterio aquí, y confías en el misterio incluso a pesar de este vaso de barro que eres, entonces también puedes verlo en los demás. Eres capaz de ver la imagen divina en ti, en mí, y eventualmente en todas las cosas. Al final, la visión se hace uniforme. Verás cualquier cosa de la misma manera que a todo lo demás.

Jesús nos empuja a ver los márgenes sociales. ¿Puedes ver la imagen de Cristo en el más pequeño de tus hermanos y hermanas? Él usa eso como su única descripción del juicio final (Mateo 25). Nada de mandamientos, nada sobre la asistencia a la iglesia, simplemente una cuestión de nuestra habilidad para ver. ¿Podemos ver a Cristo en los “nadies”, quienes no pueden jugar nuestro juego de éxito? ¿En esos quienes no pueden recompensarnos? Cuando podemos ver la imagen de Dios donde no estamos acostumbrados a ver la imagen de Dios, entonces no vemos con nuestros propios ojos.

Finalmente, Jesús dice que tenemos que amar y reconocer la imagen divina incluso en nuestros enemigos. El enseña lo que muchos pensaban que un líder nunca podría exigir de sus seguidores: amar al enemigo. Lógicamente esto no tiene sentido. Pero almáticamente tiene absoluto sentido, porque en términos del alma, realmente es todo o nada. O vemos la imagen divina en todas las cosas creadas o no la vemos en lo absoluto. Una vez que vemos, el circulo se agranda, ampliando su abrazo.

La visión cristiana plantea que el mundo es un templo. Si esto es verdad, entonces nuestros enemigos también son sagrados. ¿Quién más los creo sino Dios? La habilidad de respetar al extraño probablemente sea la prueba de la verdadera visión. Y no sólo para los seres humanos, los enemigos y el último de nuestros hermanos y hermanas. Se extiende a las ranas, a los insectos y a la hierba. Todo se vuelve encantador con la verdadera visión. Un Dios, un mundo, una verdad, un dolor y un amor. Todo lo que podemos hacer es participar. ¡Espero que recibas el nuevo año con esta consciencia y la intención de participar en ella con todo tu corazón, mente y cuerpo!

Fuente original:
https://cac.org/seeing-the-divine-image-2016-01-01/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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