AMOR: Semana 1, día 1. Nuestro fundamento es el amor.

AMOR: Semana 1, día 1. Nuestro fundamento es el amor.

Este año de Meditaciones Diarias, estaré explorando un tema muy cercano a nosotros, el amor. La enseñanza más poderosa, necesaria y esencial siempre es acerca del amor. El amor es nuestro fundamento y nuestro destino. Es de dónde venimos y hacia dónde vamos. Como la célebre frase de San Pablo: “Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13).

Mi esperanza, donde sea que hable o escriba, es ayudar a quitar lo que impide recibir, permitir, confiar y participar en un amor fundacional. El amor de Dios está plantado dentro de cada uno de nosotros en la forma del Espíritu Santo, quien, según Jesús, “os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). El amor es quien eres.

Todo lo que puedo hacer es recordarte lo que ya sabes en lo más profundo de tu verdadero interior, e invitarte a vivir conectado con esta fuente. Juan el evangelista escribió: “Dios es amor, y cualquiera que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él (y ella)” (1 Juan 4:16). La historia judeo-cristiana dice que fuimos creados a la mismísima “imagen y semejanza” de Dios, quien es amor (Génesis 1:26; ver también Génesis 9:6). La creación adopta su forma de la relación generativa y amorosa dentro de la Trinidad, y refleja así a su creador.

Hemos escuchado esta frase tan a menudo que no sentimos el impacto existencial de lo que dice sobre nosotros el haber sido “creados a imagen y semejanza de Dios”. ¡Si lo creyéramos, nos ahorraríamos miles de dólares en terapia! Si esto es verdad –y creo que lo es– nuestra familia original es divina. Es decir, que fuimos creados por un Dios amoroso para ser el amor en el mundo. Nuestra esencia es la bendición original, no el pecado original, nuestro punto de partida es positivo y, como está escrito en el primer capítulo de la Biblia, es “muy bueno” (Génesis 1:31). Tenemos un buen lugar esperándonos en casa. Si comienza bien, el resto es considerablemente más fácil, debido a que conocemos y confiamos en la clara dirección de la tangente de nuestra vida.

La gran ilusión que todos debemos superar es la ilusión de la separación. La tarea primaria de la religión es comunicar unión en vez de mérito, para reconectar a las personar con su identidad original “escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3). La Biblia llama a este estado de separación “pecado”. La descripción del trabajo de Dios es devolvernos a esta primitiva e íntima relación. “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él” (1 Juan 3:2).

Fuente original:
https://cac.org/our-foundation-is-love-2015-12-27/

Richard Rohr

Richard Rohr

Autor, Monje Franciscano.

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