Acerca de por qué Jesús no ha vuelto todavía (y la respuesta puede escandalizarte) – Parte 1

Acerca de por qué Jesús no ha vuelto todavía (y la respuesta puede escandalizarte) – Parte 1

Sí, esa última parte fue una carnada para que hicieras clic, o tal vez no.

Depende de cual sea tu pensamiento acerca de un tema que fastidia a muchos cristianos, incluyéndome:

¿Qué diablos retiene a Jesús de hacer lo que dijo que haría: volver pronto?

La publicación de hoy inaugura una serie de tres partes sobre ese tema y se basa en un nuevo libro: “Cuando el Hijo del Hombre no vino: Una propuesta constructiva sobre el retraso de la parusía”, del Dr. Christopher M. Hays en colaboración con varios autores, incluyendo a su co-autor para esta serie, el Dr. C. A. (Casey) Strine.

Creo que podrás apreciar la honestidad con la que exponen el problema y la frescura de su propuesta para el retraso de la parusía (en griego significa “venida” o “llegada” y es utilizada en los estudios teológicos para referirse a la Segunda Venida).

Y sí, para algunos la respuesta puede que sea más impactante que el problema, pero así es la vida, entonces movámonos a toda máquina y veamos lo que pasa.

Hays es co-editor de “La fe evangélica y el desafío de la crítica histórica” y autor de “La ética de la riqueza en Lucas” y “Renunciando a todo: Dinero y Discipulado en Lucas”. Posee títulos de Wheaton College y de la Universidad de Oxford (Doctorado de filosofía y estudios del Nuevo Testamento). En la actualidad es profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Bíblico de Colombia, donde se desempeña como misionero de United World Mission. Anteriormente, fue investigador asistente en la Universidad Rheinische Friedrich-Wilhelms de Bonn, y en la Academia Británica de becas postdoctorales en la Facultad Teológica de la Universidad de Oxford.

Strine es profesor de historia y literatura de Oriente Próximo en la Universidad de Sheffield. Su doctorado es de Oxford y su libro “Enemigos jurados: El juramento divino, el Libro de Ezequiel y la polémica del exilio” ganó el Premio Manfred Lautenschläger 2015 en la categoría de promesa teológica. Su investigación actual se centra en cómo el estudio de la migración involuntaria puede ayudar a la interpretación de la narración ancestral de Génesis 12-50.

Publicación 1: ¿Jesús estaba equivocado acerca del fin? (Por Christopher M. Hays)

Era una tarde soleada en la Universidad de Bonn, cuando las nubes de duda oscurecieron mi esperanza en la segunda venida de Jesús. Culpo a los alemanes.

Durante el espacio de preguntas y respuestas que siguió a un estimulante seminario sobre escatología, comenté que las iglesias de Estados Unidos hoy en día continúan apelando a la inminencia del retorno de Cristo para motivar el arrepentimiento y la conversión. Estaba pensando en los llamados al altar en los campamentos de verano: “¡El rapto puede suceder en cualquier momento, así que arrepiéntete mientras todavía tienes la oportunidad! Jesús podría regresar ahora. O ahora. ¡O ahora!” * Fragmento de un video musical de DC Talk cantando “Ojalá todos hubiéramos estado listos” *. <Nota de Peter Enns: algunos de nosotros, gente mayor, recuerda esto como una canción Larry Norman, pero continuemos>.

Sobre esto, un destacado académico arqueó una ceja y deliberadamente respondió: “Ja, creo que esto demuestra una preocupante falta de atención al progreso teológico”. El trasfondo de este reproche era este: Jesús no ha regresado, así que es hora que la teología siga adelante sin la parusía.

Impávido (gracias a la exuberante confianza que proviene de una robusta catequesis fundamentalista), asumí que este escepticismo era simplemente el resultado de una imprudente exégesis del Nuevo Testamento. Así que me apresuré al texto bíblico y encontré… problemas. Problemas a los que yo no tenía respuestas.

Así que planteé la pregunta a amigos de diferentes disciplinas teológicas y tradiciones cristianas y escribimos un libro sobre ello: un anglicano erudito en el Antiguo Testamento, Casey Strine; un fraile dominico experto en el Nuevo Testamento, Richard Ounsworth OP; una griega ortodoxa especializada en Patrística, Julia Konstantínovsky; y un ruso ortodoxo abocado a la teología sistemática, Brandon Gallaher.

Afortunadamente, mis amigos llevaron a cabo lo que yo no pude: una nueva propuesta sobre el retraso de la parusía, que creemos que es, en parte, tal vez no tan nueva del todo.

En esta primera publicación, haré de villano y describiré el problema de la demora del regreso de Jesús. En nuestra próxima publicación, mi amigo Casey será el héroe y comenzará a explicar la solución que hemos propuesto.

La razón básica por la que hay un debate acerca sobre la demora del regreso de Cristo es que Jesús le dijo a su primera generación de discípulos que él regresaría antes de que el último de esa tripulación estirara la pata: “En verdad os digo que hay algunos aquí que no probarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios llegando con poder” (Marcos 9:1).

Él les aseguró: “En verdad os digo, esta generación no pasará hasta que todas estas cosas hayan tenido lugar” (13:30), “todas estas cosas”, al parecer, incluyendo al “Hijo del Hombre viniendo en las nubes con gran poder y la gloria”.

A la luz de esa promesa les ordenó una y otra vez: “estén alerta… manténganse despiertos… manténgase despiertos” (Marcos 13:33-37), porque “de cierto so digo, no acabarán de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre” (Mateo 10:23).

Es cierto, él dijo que nadie conocería la “el día o la hora” de su regreso, pero en términos generales, Jesús definitivamente profetizó que estaría de vuelta antes del final del primer siglo.

Y dado que todavía estamos aquí, ¡pareciera que estaba bastante equivocado!

Obviamente, los académicos han sugerido otras soluciones, pero ninguna me ha resultado satisfactoria.

N.T. Wright, por ejemplo (ver Jesús y la victoria de Dios pag. 348-368), ha propuesto el muy atractivo argumento de que el lenguaje “venida del Hijo del Hombre” usado en Marcos 13:26-27 se refiere a la entronización de Jesús en el cielo después de su muerte, en lugar de su último descenso a la tierra en el juicio.

Es una posibilidad intrigante, ya que Marcos sin duda alude a Daniel 7:13, en el cual aquel “que venía como hijo de hombre” se encuentra, de hecho, entronizado en el cielo. Sin embargo, Marcos 8:35-38 indica que la venida del Hijo del Hombre es una venida para juzgar, en lugar de un ascenso para gobernar en el cielo después de su muerte. La misma idea parece bastante clara en Lucas 12:40 y en Mateo 24:44. Y tanto Marcos 8:34-9:1 como 13:24-31 dicen que la venida para juzgar debe ocurrir dentro de una generación.

Por lo tanto, en la medida en que no creo que el juicio haya tenido lugar durante el primer siglo, es difícil refugiarse en la tesis de Wright. Aun parece como si Jesús hubiera calculado mal cuando predijo que volvería antes de que la primera generación de apóstoles muriera.

A riesgo de afirmar lo obvio, el principal problema de decir que Jesús estaba equivocado sobre su inminente expectativa acerca de la consumación del escatón es que la inminencia del Reino de Dios era central en el mensaje de Jesús. Esa efectivamente es la tesis de Marcos, el Evangelio canónico más antiguo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva” (Marcos 1:15).

Y si el mensaje central de Jesús estaba equivocado, entonces ¿cómo alguien puede presumir de encontrar la “salvación” a través de la fe en él?

Más específicamente, ¿por qué las personas viven y mueren con la esperanza de ser recibidas en el reino de los cielos cuando los términos de dicha oferta (su cercanía) parecieran haber expirado hace diecinueve siglos?

Si la profecía de Jesús acerca del momento de la venida del Reino no se cumplió, ¿entonces en realidad simplemente todo este asunto del cristianismo no está mal?

Bueno… en realidad, no.

Ya ves, a pesar de que Jesús profetizó que volvería antes de que la primera generación de discípulos expirara, lo importante es recordar que Jesús estaba haciendo una profecía. Y como Casey habrá de explicar en nuestra próxima publicación, contrariamente a la creencia popular, las profecías no pretenden predecir eventos futuros fijos.

Las profecías son, por naturaleza, condicionales.

Un desenlace profetizado puede o no ocurrir; todo depende de cómo el público responda al mensaje del profeta.

Y, de hecho, cuando miras cuidadosamente los textos del Nuevo Testamento, puedes ver que varios autores en realidad entendían el momento del regreso de Jesús y la consumación escatológica, no como algo fijo, sino dependiente de la acción humana.

Si ese es el caso, tal vez el problema no sea el mensaje de Jesús en lo absoluto.

Tal vez el problema del retraso de la parusía… seamos nosotros.

(Parte 2)

 

Fuente Original:

http://www.peteenns.com/on-why-jesus-hasnt-come-back-yet-and-the-answer-may-shock-you

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

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