3 Razones de por qué Pablo es el tío loco del que nadie quiere hablar (y 2 razones de por qué necesitamos superarlo)

3 Razones de por qué Pablo es el tío loco del que nadie quiere hablar (y 2 razones de por qué necesitamos superarlo)

El apóstol Pablo escribió gran parte del Nuevo Testamento y trazó un curso que los cristianos han estado siguiendo (y luchando con) desde entonces. Para muchos cristianos -especialmente para los evangélicos conservadores- los escritos de Pablo forman las enseñanzas fundamentales de sus iglesias, desde la solución de disputas en la iglesia a la centralidad de la muerte y resurrección de Cristo.

Así que aquí está la ironía: las cartas de Pablo han formado durante mucho tiempo el núcleo de la teología cristiana, pero el manejo de Pablo de su Biblia lo hace ver como el tío loco al que tratas de evitar por completo.

He aquí por qué.

1. Pablo lee la Biblia fuera de contexto.

A los lectores cristianos modernos se les ha enseñado a leer la Biblia “en contexto”. Eso significa “respetar” lo que los autores bíblicos tenían la intención de comunicar, prestando mucha atención a las palabras que usan y recordando de colocarlas en su momento histórico específico en el tiempo.

Leer “en contexto” proporciona un límite necesario alrededor de la Biblia que la protege de fantasías subjetivas, y de lectores incompetentes o perturbadores que hacen que la Biblia diga lo que quieren que diga.

Estoy de acuerdo con leer “en contexto”, ¿pero sabes quién no leía en contexto? Pablo no leía la Biblia de esa manera. El contexto no lo ataba como a los lectores modernos.

Por ejemplo, en Romanos, Pablo argumenta que la muerte y la resurrección de Jesús ha hecho compañeros plenamente iguales a gentiles y judíos ante los ojos del Dios de Israel.

Pero ese no es el problema. El problema es cómo Pablo respalda esa afirmación con su interpretación de la Biblia.

En Romanos 9: 25-26, Pablo cita dos pasajes del libro del profeta Oseas (1:10 y 2:23), donde Dios dice que aquellos que son “pueblo ajeno” serán llamados “mi pueblo” y serán “hijos del Dios viviente”.

Pablo lee “pueblo ajeno” como refiriéndose a los gentiles quienes luego son llamados por Dios para convertirse en “mi pueblo”, ¡haciendo a los gentiles compañeros iguales con Israel, el cual ha estado en la mente de Dios todo el tiempo!

Sólo, Oseas no habla de Dios teniendo misericordia de los gentiles. “Pueblo ajeno” se refiere al rechazado y obstinado Israel, a quien Dios restaurará como su amado pueblo después de un período de castigo.

La forma en que Pablo interpreta estos textos no es lo que Oseas quiso decir. De ningún modo.

2. Pablo no se limitó a leer las escrituras en forma extraña; también aceptó las lecturas extrañas de otros que le precedieron.

En 1 Corintios 10: 1-22, Pablo habla de los israelitas y su período de vagancia en el desierto como una advertencia a sus lectores de ser fiel a Dios hoy. Según el Antiguo Testamento, Dios proveyó a los israelitas agua de una roca, a principios de los cuarenta años de comenzar a vagar (Éxodo 17) y al final (Números 20).

Hay algunos intérpretes judíos que manejan esta escritura de una manera creativa al afirmar que las dos rocas que les abastecieron de agua eran en realidad una y la misma. También creían que la roca acompañaba a los israelitas por el desierto como una fuente de agua móvil.

Aparece Pablo. En el versículo 4 él conecta no sólo este episodio del Antiguo Testamento con Cristo (como siempre), sino con la idea de la roca móvil también. Y así, en la interpretación de Pablo, Jesús es la “roca espiritual que siguió” a los israelitas en el desierto.

También, en Gálatas 3:19, Pablo dice que la Ley en el monte Sinaí dada por medio de Moisés fue “ordenada por medio de ángeles”. (Hechos 7: 52-53 y Hebreos 2: 2-3 dicen algo similar).

Puedes leer el Antiguo Testamento al revés, hacia atrás, o en Klingon, y no vas a encontrar ninguna mención de una roca siguiendo a los israelitas en el desierto o de ángeles involucrados en la entrega de la Ley.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que Pablo no sólo está usando su imaginación en su propio estilo interpretativo; una presencia angelical en el monte Sinaí cuando Dios le dio la Ley a Moisés era parte de la herencia judía de Pablo. Aquí es donde tener en cuenta el lugar y el momento durante la interpretación bíblica es clave.

Y así, Pablo acepta interpretaciones de fuentes externas al Antiguo Testamento que no están en el Antiguo Testamento, un acto que despeina a muchos lectores cristianos conservadores que creen que Pablo no debería aprobar este tipo de tonterías. En cambio, se supone que Pablo debería corregir la “mala interpretación” e interpretar correctamente la Biblia.

3. Pablo puso un versículo de la Biblia en contra de otro.

A los cristianos conservadores, en particular, se les enseña que las diversas partes de la Biblia son cohesivas. Teológicamente hablando, toda la Biblia está “en la misma página”, y los fieles lectores tienen que asumir eso desde el primer momento.

Pablo aparentemente no recibió el memo. En Romanos 10: 5-8, Pablo cita 2 pasajes de la ley de Moisés y los enfrenta uno contra otro para hacer un punto sobre Jesús.

En primer lugar, Pablo cita Levítico 18: 5, donde el Señor le dice a Moisés que los israelitas “Observen mis estatutos y mis preceptos, pues todo el que los practique vivirá por ellos”. Esencialmente dice, guardar la ley es posible y una buena cosa.

En el siguiente versículo, Pablo cita Deuteronomio 30: 13-14. Aquí, también, los mandamientos de Dios a los israelitas son realizables. No están en los cielos o en algún otro lado del océano, no están fuera de su alcance, sino que están justo aquí, “en tu boca y en tu corazón, para que los cumplas”.

Tal y como están, estos dos textos de la Ley están en completa armonía. Pero Pablo encuentra una manera de contrastarlos, enfrentar uno contra el otro. Pablo vence a Levítico 18: 5 con Deuteronomio 30: 13-14.

Levítico 18: 5 presenta un problema para Pablo. El ha estado discutiendo durante todo Romanos que “la vida” no viene de la obediencia a la ley, sino por la fe en Cristo.

Para vencer a Levítico, Pablo llama a Deuteronomio. Pero, ¿cómo puede hacer eso, ya que ambos dicen lo mismo?

A pesar de que Deuteronomio dice claramente que la Ley de Dios está aquí -lista y en espera de ser obedecida-, Pablo afirma que Deuteronomio no se trata de la Ley de Dios en lo absoluto. En su lugar, se trata de tener fe en Cristo, libre de la ley de Moisés.

Es difícil pasar por alto la idea de que Pablo lee Deuteronomio contra la corriente, completamente fuera de contexto, y sólo ver lo que quiere en estos textos.

¿Por qué Pablo hace estas cosas? Dos razones.

(1) Pablo era judío. Mucho antes de que Pablo apareciera en escena, el judaísmo tenía una historia de compromiso creativo con su escritura. “Apegarse al contexto” no era su grito de guerra. “Encontrar maneras para que nuestra antigua escritura nos hable a nosotros hoy”, lo era.

Pablo era judío y manejaba su Biblia con similar flama no contextual para permitir que las escrituras hablasen “en la actualidad”. Lo que nos lleva a la segunda razón.

(2) Pablo era un seguidor de Jesús. Paul leía su Biblia en formas creativas e innovadoras debido a su herencia judía. La extensión de su creatividad se explica por su fe en Cristo.

Pablo no era impulsado por convicción a leer la Biblia “en contexto”. Era impulsado por su creencia de que Jesús era el Mesías y que resucitó de entre los muertos por el Dios de Israel.

Para Pablo, la escritura era en última instancia acerca de Jesús, e interpretar “correctamente” la Biblia significaba inclinarla hacia Jesús.

Aquí es donde algunos cristianos podrían tener un problema, y simpatizo 100% con él. También practico el arte de la interpretación bíblica prestando mucha atención a lo que significan los textos bíblicos en su contexto.

Pero Pablo no lo hacía. Y eso es un problema.

Comencé este artículo con algo irónico y creo que sería apto acabarlo con ironía.

Tal vez el problema no sea cómo Pablo leía la Biblia, sino cómo los lectores cristianos, quienes dicen que leen la Biblia en su contexto, en realidad no lo hacen.

Porque si lo hicieran, este antiguo judío llamado Pablo con sus antiguas formas judías de leer la Biblia, no sería llamado loco, sino que sería entendido en el contexto de su tiempo.

Pablo tendría un asiento a la cabeza de la mesa de Acción de Gracias y nos dirigiría al resto de nosotros en una conversación permanente sobre la vida de Jesús el Mesías.

 

Fuente original:

http://www.huffingtonpost.com/pete-enns/3-reasons-why-apostle-pau_b_5942792.html

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

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