3 maneras en que Jesús leía la Biblia que a los evangélicos se les enseña que no la lean

3 maneras en que Jesús leía la Biblia que a los evangélicos se les enseña que no la lean

Para los evangélicos -y yo me cuento entre ellos- Jesús y la Biblia son importantes en la lista de prioridades. No sólo los evangélicos, sino todos los cristianos creen que Jesús es el Salvador, y que la Biblia nos habla acerca de él.

Pero ver cómo estas dos prioridades se juntan -ver cómo Jesús leía su Biblia (Antiguo Testamento cristiano)- puede crear algunos momentos incómodos, porque Jesús leía su Biblia de formas que a los evangélicos se les enseña una y otra vez que no lo la lean.

1. Jesús no se adhería a lo que “dice la Biblia”, sino que la leía con un toque creativo que tenía poca o ninguna conexión con lo que el escritor bíblico realmente quería decir.

A los evangélicos se les dice que respeten la Biblia “apegándose al texto” y no yendo más allá de ella. Jesús hizo lo contrario.

Por ejemplo, en el libro del Exodo (capítulo 3), Dios habla a Moisés desde una zarza ardiente. Siendo este el primer encuentro, Dios se presenta a sí mismo (versículo 6): “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. En otras palabras, “el que habla contigo, Moisés, no es otro que el Dios de tus antepasados, y tengo un gran trabajo para ti: ir a Egipto y sacar a mi pueblo de la esclavitud”.

Aparece Jesús. Lo encontramos en el Evangelio de Lucas (capítulo 20) debatiendo con un partido religioso conocido como los saduceos. Una de sus creencias era que después de tu muerte, eres alimento de gusanos. Otros judíos, incluyendo a Jesús, eran del partido fariseo. Ellos creían que Dios un día resucitaría a los muertos.

Así que para probar su punto – que los saduceos estaban equivocados y que Dios de hecho resucitaría a los muertos- Jesús recita el versículo anterior de Exodo, en el que Dios se presenta a Moisés.

No hay un “sentido profundo” para Exodo 3: 6. Dios simplemente está presentándose a Moisés. No es un código para “Voy a resucitar a los muertos”.

Lo que Jesús hace aquí no sentaría bien con la mayoría de los cristianos si, por ejemplo, su pastor se levantara y predicara así. Le pedirían a él o a ella que tratara de apegarse mejor al texto y si no que empezara a buscar otra línea de trabajo.

Pero lo que Jesús hace aquí en el Evangelio de Lucas, por extraño que nos parezca, era normal en el judaísmo primitivo. ¡Lucas nos dice que algunos de los escribas estaban muy impresionados con la habilidad de Jesús para manejar la Biblia tan bien!

Para Jesús, como para sus compañeros Judíos, la Biblia estaba lista y dispuesta para ser manejada de forma creativa a fin de producir  nuevos e inesperados significados que fueran mucho más allá de lo que esas palabras significaban cuando fueron escritas.

2. Jesús sentía que podía “elegir” qué partes del Antiguo Testamento eran válidas y cuáles no.

A los evangélicos se les enseña en términos inequívocos que la Biblia es un paquete. Creer lo que dice la Biblia no es como estar en una línea de buffet donde “escoges y eliges” lo que te gusta. Sin embargo, eso es lo que hizo Jesús.

Por ejemplo, tenemos el famoso Sermón de la Montaña en el Evangelio de Mateo. Jesús en una montaña hablando a los reunidos a su alrededor. Varias veces cita algo de la Ley de Moisés y luego contrasta lo que dice la Ley (“ustedes han oído decir”) con una enseñanza propia (“pero yo os digo”).

No debemos perder de vista el gran punto aquí: Jesús está actuando como Moisés. El está en unamontaña declarándole a la gente lo que Dios demanda de ellos. El “Sermón de la Montaña” en realidad no es un sermón en lo absoluto. En primer lugar nadie se aburría escuchándolo. Las palabras de Jesús eran una declaración pública de que, ahora que estaba aquí, iban a haber algunos cambios.

En algunos puntos en el Sermón de la Montaña, Jesús simplemente expande lo que dice su Biblia, como el asesinato siendo no sólo físico sino también emocional (ira) y verbal (insultos). Pero Jesús también afirma que algunas partes de la Biblia están terminadas y es hora de ir en una nueva dirección.

Moisés pudo haber permitido el divorcio por todo tipo de razones, pero Jesús dijo que el divorcio sólo se permitía en caso de infidelidad.

Dios le dijo a Moisés que los israelitas debían hacer juramentos solemnes entre sí (una especie de contrato obligatorio), pero Jesús dijo que el verdadero pueblo de Dios no debe hacer ningún juramento. “Deja que tu palabra sea ‘Sí, sí o No, no’; porque lo que es más que esto, procede del maligno”.

Dios le dijo a Moisés que los crímenes serian castigados “ojo por ojo” (para asegurar el castigo al crimen), pero Jesús dijo que había que poner la otra mejilla en vez de buscar la restitución. Al hacerlo, estarían verdaderamente siguiendo la voluntad de Dios.

Jesús enseñó que algunas de las cosas que Dios dijo en el Antiguo Testamento eran insuficientes, y que la verdadera obediencia a Dios significaba que era hora de seguir adelante. Si pastores o profesores evangélicos dijeran algo así, serian despedidos antes de terminar la semana.

3. Jesús leyó su Biblia como un Judío, no como un evangélico (o incluso un cristiano).

Aunque que esto no sea necesario decirse, lo es. Cuando vemos a Jesús leyendo su Biblia, vemos a un hombre judío leyendo su Biblia. Su toque creativo e incluso su “debate” con su propia Biblia y el ir en una dirección diferente eran parte de lo que significaba leer la Biblia en el mundo judío de Jesús.

Eso no significa que Jesús no reverenciaba a la Biblia. Lo hacía. Pero la veneraba en formas judías, no en formas evangélicas.

Y esa puede ser la lección más difícil de aprender para los evangélicos, que Jesús no estaba de acuerdo con cosas de la Biblia que los evangélicos dan por sentado y consideran no negociables, como “apegarse al texto” y “la palabra de Dios es eterna y nunca cambia”.

Si los evangélicos (y me cuento entre ellos) prestan atención a Jesús, aprenderán una lección vital: Nuestra propia Biblia nos muestra que interpretar correctamente a la Biblia no es el centro de la fe cristiana. Interpretar correctamente a Jesús lo es.

 

Fuente original:

http://www.huffingtonpost.com/pete-enns/3-ways-jesus-read-the-bib_b_5902534.html

Peter Enns

Peter Enns

Teólogo, Autor.

Un comentario en «3 maneras en que Jesús leía la Biblia que a los evangélicos se les enseña que no la lean»

  1. A nosotros los evangélicos nunca nos prohíben leer la biblia al contrario como dice la palabra de Dios escudriña mis escrituras a ustedes se les prohíbe por qué al sacerdote no le conviene que la sepan por qué se les va a ir su minita de oro además para eso está el Espíritu Santo para todos los que están faltó de entendimiento que lo pida de lo alto que se nos dará en abundancia

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