Era una tramposa leyendo la Biblia

Yo era el “vagón de cola” en mi familia, el último de siete hijos, nacida 20 años después de mi hermana mayor. Mis cinco hermanas ya eran adolescentes cuando yo era niña.

Cuando fueron a la universidad, dejaron atrás pilas de libros de crucigramas a medio hacer. Como estudiante de tercer grado, pasaba las páginas tratando de encontrar los desafíos a mi nivel. Los crucigramas fáciles por lo general ya habían sido completados. Únicamente los difíciles se habían quedado, y yo miraba con asombro a esa especie de acertijo, el crucigrama “diagramless”. Todo lo que tenías era una cuadrícula vacía. Sin cuadrados negros, sin números, sólo definiciones. ¿Cómo podrías siquiera comenzar?

La única manera que pude encontrar para “hacer” muchos de estos acertijos fue poner un dedo en las respuestas y llenar las letras al revés. Mi forma de “disfrutar” el libro de crucigramas era haciendo trampa todo el tiempo.

¿Sabes qué? Así es como me enseñaron a leer la Biblia. Aprendí a calzar a Jesús en cada escena del Antiguo Testamento, sin importar si se ajustaba o no. Si leyeras una novela de misterio de esta manera, comenzarías garabateando “mayordomo” en la parte superior de cada página.

Los detalles no significaban mucho a menos que revelaran detalles codificados acerca de Jesús. Cuando leía sobre el tabernáculo, no me importaba el tabernáculo en sí. La única cosa que importaba era cómo se relacionaba con Jesús. Las cubiertas de pelo de cabra, el pan, la fuente, el pan de la proposición, todo era un “presagio” de Cristo.

Las vidas de los personajes bíblicos en realidad sólo importaban si eran “tipos” de Cristo. De lo contrario, las Escrituras que Jesús leyó y amó eran sólo un críptico y aburrido viejo libro de historia. ¿Por qué más debíamos leerlas?

Tal vez sea demasiado crítica. Mucha gente ha encontrado a este tipo de lectura significativa, al igual que yo me divertía “haciendo crucigramas” rellenando las respuestas al revés. Los desafíos que trataba de resolver me superaron, y ese fue mi enfoque.

Tienes que admitir que la Biblia es un difícil desafío también. Si recién comienzas, el método “al revés” podría enseñarte algunos buenos fundamentos. Teniendo en cuenta nuestros cada vez más cortos intervalos de tiempo al leer la Biblia, tal vez esto sea todo lo que algunos de nosotros podemos hacer.

Buenas noticias para los tramposos

Sin embargo, tengo buenas noticias. Cuando finalmente maduré del enfoque del “dedo en la respuesta” en la lectura artificial de Jesús en su Biblia, aun así, llegué al evangelio al final. ¡Y fue mucho mejor!

Sí, se requiere paciencia. En lugar de tomar el helicóptero de ida y vuelta a los Evangelios, me uní al épico viaje de Dios al lado de su pueblo. Necesite piernas fuertes, buenos mapas y equipo de senderismo para esta sinuosa y salvaje caminata. Atrás quedó la emoción artificial de los códigos secretos y los significados ocultos. En cambio, tuve la emoción de escalar las colinas y descender a los valles de los pasos del pueblo de Dios.

Tuve que desaprender otro truco favorito, recortar versos de promesas favoritas para aplicarlas a mí misma, como Jeremías 29:11:

“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles esperanza y un futuro.”

En vez de arrastrar este versículo como un amuleto personal, me imaginaba lo que debió haber sido para los israelitas que lo escucharon de los labios de Jeremías durante el exilio babilónico. La muerte y el horror habían consumido a la nación y, finalmente, el pueblo había sido arrancado de su hermosa tierra. Todas las promesas de Dios parecían completamente deshechas. Después de ver su mundo colapsar, las palabras de Jeremías acerca de tener “una esperanza y un futuro” ¡deben haber sido absolutamente impresionantes!

El amor de Dios se reveló en una escala mucho más grande cuando lo aprecié en su contexto, en lugar de arrancar líneas para aplicarlas a mi misma. Pero el hacerlo me requiere empatizar con la antigua gente que Dios amó, en lugar de ignorarlos y leer las promesas de Dios como si sólo se aplicaran a mí.

Lo creas o no, este viaje más largo y lento a través de las Escrituras todavía conduce a Cristo, y en muchas más grandes maneras. Hacer el Cruci-Biblia de esta manera, es infinitamente más satisfactorio, porque se descubre que Cristo realmente está ahí todo el tiempo, en el carácter de su Padre amoroso. En realidad, al final tu no necesitas hacer trampa para ganar.

 

Fuente original: http://ourrabbijesus.com/articles/i-was-a-cheater-at-bible-reading/

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Hablar es pintar (por qué ninguna traducción puede ser perfecta)
Lois Tverberg

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