Cortando las ramas sin fruto (parte 2)

En la publicación anterior sugerí una clásica lectura errónea de Juan 15:1-2. Comencé compartiendo mi incomodidad con que Jesús aparentemente sugiriera que si tienes una vida fructífera entonces Dios (como el Labrador) te podará para que lleves aún más fruto, sin embargo, si no estás dando fruto entonces el Labrador te cortará. Te quitará.

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía”.

Juan 15: 1-2 (NVI)

Propuse que este tipo de lectura refuerza algunos de los problemas inherentes al Sueño Americano. Es decir, ¡simplemente trabaja duro y haz lo correcto y el sistema (es decir, Dios) te recompensará! Pero si no lo haces, no lo hará.

Lo que crea más de la dinámica de los ricos haciéndose cada vez más ricos y los pobres más pobres. Y ese tipo de movimiento hacia la desigualdad económica no es sólo lo peor para una sociedad en general, sino que también huele a valores anti-Reino.

Entonces, ¿dónde nos deja eso?


Viticultura del siglo primero

Plinio el Viejo, filosofo y naturalista romano

Para comprender mejor cómo los seguidores de Jesús habrían entendido lo que él dijo, ayudaría a volver a la cultura del primer siglo y escuchar cómo los viñadores trabajaban sus viñas.

Pliny the Elder [Plinio el Viejo] (además de ser una cerveza increíble) fue un naturalista y filósofo romano, y en su libro Historia Natural documenta las técnicas utilizadas en los viñedos.

Primero, el viñador construye un enrejado para que la vid crezca hacia arriba. Pronto, algunas ramas comienzan a crecer hacia afuera en vez de hacia arriba, y se arrastran por el suelo. Esto es malo para la vid porque no recibirá la adecuada aireación o luz solar.

Y así, en la primavera (que es cuando Jesús dio esta particular ilustración) el viñador recurre cuidadosamente a su viña y busca las ramas más pequeñas, las más nuevas que estuvieron creciendo en la dirección equivocada. Identificando aquellas que se arrastran por el suelo (que no producen fruto, debido al tema de la aireación y la luz solar).

Entonces las levanta cuidadosamente del suelo y las une de nuevo al enrejado y a la vid principal.

Dándoles la mejor oportunidad de convertirse en una rama fructífera en temporadas posteriores.

Si el viñador no lo hace esto, lo que sucederá es que las ramas arrastrándose en el suelo comenzarán a echar pequeñas raíces que las unirán al suelo, y en ese momento sus posibilidades de convertirse en una rama fructífera serán nulas.

Pertinente a nuestra discusión, el viñador nunca simplemente cortaría estas ramas y las quitaría antes de darles una oportunidad de desarrollarse correctamente.

 

Elevar

Todo muy lindo, Plinio, y te agradezco por la lección de historia, podrías decir en respuesta. ¡Pero las palabras de Jesús siempre triunfan ante las de un naturalista romano!

Tienes un punto aceptable, así que pasemos de la viticultura a la traducción.

Porque resulta, como una investigación del griego revela, que quizás Jesús estuviese agudamente consciente de las técnicas de los viñadores y su ilustración encajase en consecuencia.

En griego, la palabra traducida en Juan 2 como “cortar” es la palabra airo. Y, como ya habrás adivinado, airo no sólo significa “cortar”. En realidad, el uso más común para airo es “elevar” o “levantar”. Juan lo usó en otro lugar como este: “Jesús le dijo: ‘Levántate airo, toma tu lecho y anda’”. (Al sanar al hombre cojo en Juan 5)

“Así que ellos airo piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo” (Cuando Jesús dijo que era mayor que Abraham en el capítulo 8)

Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, airo los ojos a lo alto, dijo: ‘Padre, gracias te doy por haberme oído‘” (orando a Dios, antes de resucitar a Lázaro en el capítulo 11)

Sin duda, airo puede significar “quitar” o “cortar”, dependiendo del contexto.

Pero aquí está mi propuesta: a la luz de lo que sabemos acerca de la viticultura del primer siglo, y a la luz de cómo Juan usó airo en otros casos, la mejor manera de entender las palabras de Jesús en Juan 15 es que él dijo:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él levanta cualquiera de mis ramas que no produce fruto, y corta cualquier rama que produce fruto para que produzca más fruto”.

 

Todo se trata del fruto

Esta lectura de las palabras de Jesús no sólo coincide con el griego y se ajusta a las prácticas vitivinícolas del primer siglo, sino que también se alinea maravillosamente con el corazón de Dios.

Fundamentalmente, creo que la postura de Dios es por nosotros, no contra nosotros.

Creo que Dios realmente está interesado en que tú y yo lleguemos a experimentar la abundante vida que Jesús vino a ofrecer.

Creo que el Viñador vigila atentamente los campos para mover Sus ramas hacia el lugar donde puedan ser las más fructíferas.

¿Y qué aspecto tiene una vida que lleva fruto?

Bueno, ciertamente no se trata de una vida llena de bendiciones materiales. Cualquiera sea nuestro pensamiento acerca de Dios, debemos genuinamente imaginar que las maneras de Dios de bendecir a la gente tienen que ser más creativas, más duraderas, más impactantes que una visión capitalista del siglo XXI y del Sueño Americano.

El Apóstol Pablo lo imaginó así:

El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y templanza.

—Gálatas 5

Ahora, eso es vida verdadera.

Ese es un tipo de vida hacia la que el Viñador quiere llevarnos a ti y a mí.

En la próxima publicación voy a cerrar esta serie ofreciendo algunas reflexiones sobre estos dos movimientos del Viñador: el levantamiento y la poda.

 

Fuente original:

https://www.colbymartinonline.com/blog/2015/05/13/cutting-off-the-fruitless-branch-part-2

 

Cortando las ramas sin fruto (parte 1)
Cortando las ramas sin fruto (parte 3)
Colby Martin

Acerca de Colby Martin

Autor, Pastor de Sojourn Grace Collective.

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