Cortando las ramas sin fruto (parte 1)

Quitar y cortar

Hay un pasaje en la Biblia que hace mucho tiempo me deja inquieto. Bueno, hay muchos de esos en realidad, pero hoy quiero hablar de uno de ellos.

Aparece en Juan 15. La NVI lo traduce así:

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía”.

La parte que nunca me sentó bien es el versículo 2, «Toda rama que en mí no da fruto, la corta». Si Dios, en esta metáfora, funciona como el jardinero, el viñador, el que cuida la vid para asegurar la máxima cosecha, entonces, según Jesús, cuando las ramas no dan fruto, Dios las corta. En otras traducciones se lee “las quita”.

¿Las que tienen fruto? Oh, ellas se podan para que “sean aún más fructíferas”.


Los ricos se hacen más ricos

Esto debe sonar familiar para nosotros de muchas maneras. Observar cómo la disparidad en Estados Unidos aumenta constantemente, por ejemplo, entre los ricos y los pobres, refuerza la frustrante realidad de que los ricos se hacen más ricos mientras los pobres se hacen más pobres. Así es simplemente el mundo en el que vivimos. En este momento, el 1% más rico de las personas en EE. UU. poseen el 40% de la riqueza.

Guácala.

Mientras que los pobres siguen quedando más y más atrás. Y, como muestra tan elocuentemente Richard Wilkinson, lo peor para las sociedades es cuando la desigualdad económica se expande.

Digamos eso de nuevo, pero de manera ligeramente diferente, la mejor manera de asegurar una sociedad menos saludable, con sobrepeso y problemas de salud mental… la mejor manera de asegurar que los índices de delincuencia y la violencia suban… la mejor manera de disminuir los resultados educativos… la mejor manera de destruir la confianza en la sociedad y minimizar la felicidad… es tener desigualdad económica.

Cuando los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres, la sociedad en general empeora.

 

Buenas noticias

Para algunos, eso es solo parte de la “Buena Nueva” del Evangelio, ¿no?

Trabajar duro, obtener una buena educación, seguir trabajando duro, ser promovido, ganar más dinero, comprar cosas más grandes, ver crecer tu cartera, y sonreír porque acabas de ser bendecido por el Señor.

Bajo esta línea de pensamiento los que llevan fruto (es decir, los exitosos) están recibiendo alguna Ayuda Divina para poder llevar aún más fruto. Lo que me dice que aquellos con privilegios socioeconómicos, aquellos que se benefician materialmente del mundo en el que vivimos, probablemente no tengan mucho problema con estos dos primeros versículos en Juan 15.

En otras palabras, si has tenido un mínimo de éxito en la vida, entonces estos versos probablemente no te causen disonancia cognitiva. Parecieran resonar con tus experiencias de vida.

¿No cargas tu propio peso? ¿No produces? ¿No trabajas duro?

Bueno, entonces tiene sentido que te corten.

Te quiten.

Te remuevan.

¡La pereza no es recompensada!

Pero, ¿empezar a trabajar duro, y cargar tu peso?

¿Comenzar a llevar fruto?

¡Bravo!

¡El sistema (nivelado por Dios, por supuesto) te recompensará!

No es por ser deprimente, pero tengo la sensación de que cada vez que encontramos los valores del capitalismo occidental americano en pasajes donde Jesús describe el Reino de Dios, haya una oportunidad bastante aceptable de que estemos malentendiendo a Jesús.

Para decirlo de otra manera, los valores del Reino son diametralmente opuestos a los valores del Imperio.

Así que, si leemos algo como Juan 15 y sentimos una afirmación de los caminos del Imperio, entonces probablemente no lo estamos leyendo correctamente.

Si la “Buena Nueva” es sólo otra manera de decir “Sueño Americano”, entonces nos hemos desviado en algún lado.

En la próxima publicación ofreceré una interpretación alternativa de estos dos versos. Una que creo que hace mejor justicia tanto al texto en sí como a los valores del Reino.

 

Fuente original:

https://www.colbymartinonline.com/blog/2015/05/12/cutting-off-the-fruitless-branch-part-1

 

Las invertidas gafas 3D del Privilegio, por Colby Martin
Cortando las ramas sin fruto (parte 2)
Colby Martin

Acerca de Colby Martin

Autor, Pastor de Sojourn Grace Collective.

Ver todas las entradas de Colby Martin →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *