Las invertidas gafas 3D del Privilegio, por Colby Martin

La semana pasada llevamos a nuestros hijos al Museo del Aire y el Espacio en Balboa Park aquí en San Diego. En el museo tienen un teatro 4D. ¿Los has visto?, dónde la película es en 3D, pero el medio ambiente también participa en la experiencia cinematográfica. Ventiladores gigantes que soplan en ti, sillas que oscilan arriba/abajo/adelante/atrás, niños que se arrastran a tu regazo porque se asustan (oh, ¿tu cine no tenía nada de eso? Lástima).

Todas las dimensiones son accesibles.

El punto de las gafas, por supuesto, es que cuando te las pones tienes las herramientas apropiadas para ver lo que de otra manera no podrías ver. Profundidad, matiz y capas, de repente todas son accesibles para ti, enriqueciendo la experiencia cinematográfica.

Creo que, de manera similar (pero también totalmente opuesta), ser receptor del Privilegio es como tener varias gafas puestas. El agotador pero necesario trabajo de entender qué privilegios tienes te llevará a darte cuenta de cuántos conjuntos diferentes de gafas llevas puesto. Cada juego de gafas inherentemente impacta y colorea lo que ves y cómo lo ves.

Lo que el tomar consciencia hace, entonces, es darnos la capacidad de eliminar esas gafas en particular (no totalmente, pero esperemos que bastante).

Por ejemplo, cuando la consciencia me autoriza a quitarme las gafas del privilegio masculino, veo la experiencia femenina de una manera totalmente nueva. Comienzo a ver cuántos aspectos de nuestra vida cotidiana están inclinados hacia nosotros como hombres, y cuántas cosas las mujeres tienen que experimentar que nosotros nunca lo haremos. Pero más allá de eso, reconozco que ciertas puertas y oportunidades están abiertas a nosotros simplemente por ser hombres. El mundo responde de manera diferente a nosotros. Tienen diferentes expectativas de nosotros. Y así…

Cuando me quito las gafas del privilegio blanco puedo ver cómo el mundo es un lugar diferente para la gente de color. En palabras de Peggy Macintosh (la famosa autora feminista de Privilegio Blanco y Privilegio Masculino, una de las obras originales alrededor de las ideas de Privilegio), como persona blanca estoy impresionada de cómo:

Nunca se me pide que hable por todas las personas de mi grupo racial.

En realidad, ni siquiera me veo dentro de un grupo racial, me veo como “normal”.

Puedo regresar a casa de la mayoría de las reuniones u organizaciones a las que pertenezco, sintiéndome con un sentido de pertenencia en lugar de aislado, fuera de lugar, desencajado, ignorado, discriminado o temido.

Puedo estar seguro de que si necesito ayuda legal o médica, mi raza no será una contra.

Si mi día, semana o año va mal, no necesito indagar en cada episodio o situación negativa para ver si tiene matices raciales.

Cuando me quito las gafas de privilegio heterosexual, veo una imagen más completa del mundo que me rodea, y veo cómo se niega a las personas LGBT los derechos que yo disfruto simplemente porque me atraen las mujeres.

Nunca tuve que preguntarme, al crecer, como sería tener una cita con alguien, sostener su mano, tener una desilusión. Nunca tuve que considerar ocultar mis sentimientos, ni pretender que me atraía cierta gente. Nunca tuve que negar a mi pareja en mi lugar de trabajo porque no estaba muy seguro de cómo respondería la gente. Nunca tuve que cuestionarme si mi vocación era o no una opción.

Cuando me quito las gafas de mi privilegio de clase media, el mundo que me rodea se torna con más detalles y matices. Vastas dimensiones de la experiencia humana se hacen visibles. Puedo ver cómo, debido a haber crecido en una familia de clase media, básicamente he asumido que podía lograr cosas en la vida si me esforzaba mucho. La universidad parecía la norma, la expectativa, no un sueño lejano para el cual necesitaba incalculables cantidades de suerte para lograr. Cuando conseguía empleos con salario mínimo, siempre asumía que era el punto de partida y que mi vida sería un lento ascenso, una suerte de escalera. Mientras que muchas personas en el mundo asumen que embolsar comestibles o trabajar en la construcción es donde termina el tren para ellos.

Cuanto más me percato de estas gafas que uso -gafas que no me gané, sino que me fueron dadas simplemente por haber nacido- más consciente me hago de las decisiones que debo tomar para sacármelas.

Y cuanto más me las saco, más dimensiones veo.

Y lo grande que es el mundo.

Y cuanto más expansivo se vuelve mi corazón.

Y más empoderado me encuentro para construir un mundo en donde todas las personas tengan igual acceso a los derechos y una justa oportunidad.

A diferencia de las gafas 3D, las gafas del Privilegio hacen del mundo un lugar más plano, más frío, menos interesante.

 

Fuente original:

https://www.colbymartinonline.com/blog/2016/04/08/the-reverse-3d-glasses-of-privilege?rq=3D

 

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Colby Martin

Acerca de Colby Martin

Autor, Pastor de Sojourn Grace Collective.

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