La pobreza es malvada

Me llevó mucho tiempo en mi vida religiosa llegar a un punto en el que me di cuenta de que el Evangelio es mucho más que la vida con Dios después de la muerte.

El Evangelio (o “Buenas Noticias”) siempre fue para mí un mensaje sobre cómo Jesús puede salvarme de mis pecados y asegurarme de que cuando muera reciba la felicidad del cielo en lugar del ardor del infierno.

He recorrido un largo camino desde esos días, y tengo que agradecer al trabajo de la Teología de la Liberación por eso. Sobra decir que las “Buenas Nuevas” son mucho mejores de lo que jamás imaginé.

El mes pasado en Sojourn, estuve hablando de lo que he aprendido de la Teología de la Liberación, incluyendo algunos domingos atrás, cuando compartí lo que los teólogos de la liberación latinoamericanos nos han enseñado acerca de las Buenas Nuevas.

Es decir, que la situación de los pobres es de importancia central para el corazón de Dios.

Puedes llamar a esta Divina Parcialidad: Dios es parcial hacia aquellos que sufren.

Hay un tipo de sufrimiento que sucede cuando aquellos SIN poder experimentan condiciones en su vida que les llevan al hambre, la sed, la enfermedad, el desempleo y el subempleo, como resultado de sistemas puestos en marcha por aquellos CON poder.

Este tipo de sufrimiento no está bien.

Si Dios es un ser amoroso y benevolente que tiene la esperanza de que los seres humanos experimenten una vida plena y llena de gozo, entonces este tipo de sufrimiento funciona en oposición directa a esa esperanza.

Dios quiere que la humanidad se mueva hacia la paz, la integridad y la bondad.

El sufrimiento -como resultado de la fuerza de la pobreza- se opone a ese movimiento.

Por lo tanto, en palabras del preeminente Teólogo de la Liberación, Gustavo Gutiérrez:

“La pobreza nunca es buena, sino un mal a ser enfrentado”.

La pobreza es malvada

La Biblia tiene varios versos que casi glorifican el sufrimiento. A menudo es retratado como una experiencia que pone al que sufre más cerca de Jesús, o en el camino hacia el crecimiento o la santidad.

Hay, en otras palabras, un tipo de sufrimiento que (al menos, según la Biblia) coloca a alguien en el camino hacia una mayor paz, integridad y bondad.

Pero ese tipo de sufrimiento es diferente del primer tipo de sufrimiento que mencioné anteriormente.

Jon Sobrino, en su libro Cristo el Libertador, explica que hay un mundo de diferencia entre el sufrimiento impuesto a los demás y el sufrimiento asumido voluntariamente para ayudar a otros a liberarse de su esclavitud.

Hay un tipo de sufrimiento que viene como resultado de que otros impongan algo sobre ti, y entonces hay un tipo de sufrimiento que viene como resultado de que vivas de cierta manera, o haciendo elecciones particulares.

Algunas personas sufren porque otras personas (específicamente otras personas que tienen más poder) les imponen condiciones o expectativas que les conducen a un tipo de sufrimiento.

Y luego otras personas sufren porque orientan sus vidas de tal manera que liberan de las garras a los demás.

Hay un tipo de sufrimiento que sucede porque la gente es explotada, oprimida, marginada, ignorada… y ESE tipo de sufrimiento no está bien. Ese tipo de sufrimiento está destinado a ser enfrentado, eliminado.

Y entonces hay un tipo de sufrimiento que sucede porque la gente se coloca esencialmente en la trayectoria del sufrimiento como resultado de vivir de acuerdo a sus convicciones. En su búsqueda de la justicia y la paz encuentran persecución y violencia, y ese tipo de sufrimiento es algo, según los autores bíblicos al menos, que tiene el potencial de producir efectos positivos en nuestras vidas.

 

Decir que “la pobreza es malvada” no es, digamos, decir que los que están en la pobreza son malos. Dios, no.

Es decir que las fuerzas que ponen a la mitad de todos los seres humanos en la tierra (más de 3 mil MILLONES de personas) en un contexto de pobreza (menos de u$s 2.50 al día) son fuerzas malignas.

Pero eso no quiere decir que 3 mil millones de personas en el mundo que viven en la pobreza, por lo tanto, no experimenten una vida feliz, plena, buena. Cualquiera que haya pasado tiempo en lugares de extrema pobreza ha sido testigo de la alegría milagrosa que todavía puede existir en tales condiciones. Pero cualquier alegría dentro de la pobreza sucede a pesar de ella, no por causa de ella.

La mayoría de los sistemas en nuestro mundo están diseñados para hacer que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Ese tipo de desigualdad es anti-Reino.

Ese tipo de mundo es tan anticristiano como puede ser.

 

La Buena Nueva debe ser una noticia real que sea buena para aquellos que sufren. Para los marginados. Para los oprimidos, los impotentes y los pobres. Desde la perspectiva de la Biblia, las Nuevas son consideradas “buenas”, en parte, porque Dios tiene un oído especial atento a la frecuencia de los gritos de los oprimidos. Si estás sufriendo porque alguien más te está usando, abusando o explotando, entonces tal vez encuentres algo de consuelo al saber que tus gritos llegan a los oídos del Creador de una manera especial. Consigues llamar la atención, si quieres.

Jesús se trató/se trata de una manifestación tangible de esa Divina Parcialidad. Pero no basta con la parcialidad de Dios hacia los pobres, porque Dios necesita cuerpos para implementar lo que hay en su corazón. Así que el Evangelio, la Buena Nueva, es “buena” porque Jesús anunció que en y por medio de su obra el Espíritu de Dios se estaba moviendo a “proclamar liberación a los cautivos, recuperación de la vista a los ciegos y liberación a los oprimidos” (Lucas 4:18).

Para los marginados, hay una buena noticia: Dios está de vuestro lado, Jesús inició un movimiento para empoderarlos y liberarlos, y el Espíritu está trabajando duro para llevar a cabo esa justicia.

¿Y la Iglesia?

Somos llamados/invitados/mandados a ser partícipes en la obra de liberación.

De lo contrario, la Buena Nueva no es realmente tan buena.

 

Fuente original:

https://www.colbymartinonline.com/blog/2016/05/10/poverty-is-evil?rq=poverty

 

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Colby Martin

Acerca de Colby Martin

Autor, Pastor de Sojourn Grace Collective.

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