Más allá

Aquí está la Pregunta:

Una de las alegrías de viajar con otros creyentes que no comparten nuestros propios puntos de vista es ser desafiado por ellos. Muchos de mis amigos no te tendrían en muy alta estima como un líder cristiano, pero sin tus libros, tus pensamientos y sermones (cuando eras pastor) probablemente ya no sería cristiano.

Algo con lo que me he topado constantemente ha sido el reto de responder a otros cuando hablan de la salvación, la vida eterna o el Reino de Dios como un estado eterno. Estoy empezando a ver realmente cómo los Evangelios y el Nuevo Testamento en realidad se centran en la vida eterna como vivir la vida al máximo, aquí y ahora, en el presente, una suerte de experiencia mundana. Por otro lado, no se puede negar que el más allá tiene su lugar en el cristianismo. Después de todo, todos morimos. Ya sea que veamos el cielo como viniendo a la tierra o nosotros yendo hacia él, la vida después de la muerte está ahí, nos mira fijamente a la cara. Y aquí está el factor decisivo para muchos de mis amigos: es mucho más que nuestro tiempo en la tierra.

Así que cuando he dicho que el Reino de Dios se trata (en parte) sobre reconciliación entre enemigos violentos, restaurar la justicia y la paz en el mundo, o incluso hacer el bien alimentando a los hambrientos, la respuesta ha sido: “Sí, pero eso sólo es bueno para los próximos 40 años más o menos”.

Mi única respuesta es que se encuentran muy pocos (¡si los hay!) ejemplos de evangelismo en las Escrituras que demuestren al más allá como la razón para difundir la buena noticia. Lucas no registra en Hechos de los apóstoles la predica del evangelio como un esfuerzo centrado en el más allá. El libro de Romanos ni siquiera aborda el “infierno” (en el sentido tradicional), ¡y se trata completamente acerca de la salvación!

Sin embargo… de alguna manera, “la eternidad es mucho más que esta vida” pareciera ser una fortaleza, incluso para mí a veces.

Si tienes la oportunidad de responder, estoy seguro de que otros apreciarían tus pensamientos. ¡Sigue con el buen trabajo y predicando a Jesucristo!

 

Aquí está la Respuesta:

Como he dejado claro en todos mis escritos, no creo que estemos lidiando con una opción de blanco o negro o entre esta vida y el más allá. Sino que creo que hemos puesto las cosas al revés… haciendo que esta vida cuente poco porque la otra vida cuenta mucho. Comúnmente vemos gente religiosa minimizando, minimizando, minimizando… la vida de Jesús no importó; sólo su muerte importó. Salvar las ballenas no importa; sólo salvar almas importa. El cómo vivas no importa; sólo lo que creas importa. La forma de tratar a los pobres no importa; solo como trates a Jesús importa, etc., etc.

Pero creo que una adecuada comprensión de esta vida y del más allá ―como una integrada “vida de las edades” o “vida en abundancia”― funciona de manera opuesta: Todo es importante. No, no importa de igual manera, pero todo importa, porque todo contribuye al “quién” en el que nos convertimos. La manera en que tratamos al planeta demuestra si somos descuidados o cuidadosos, considerados o presuntuosos, egoístas o prudentes, despilfarros o sabios. Del mismo modo, la forma en que tratamos a los pobres demuestra si somos tacaños o generosos, y la forma en que tratamos a nuestros enemigos demuestra si seguimos a César o a Cristo. Si practicamos un lado de la ecuación, ese es el tipo de persona en que nos convertiremos, y ese es el “nosotros” que traeremos al más allá. Así que… en todo caso, la creencia en el más allá hace a todas estas opciones más significativas.

Sospecho que el problema no es si creemos o no en el más allá; sospecho que el problema de fondo es la narrativa o marco en el que colocamos esta vida y la de más allá. He escrito sobre “la narrativa de seis líneas” en Un Nueva Clase de Cristianismo. Esa es la narrativa que creo que ha marginado esta vida en vista de la otra vida. Y he tratado de describir una narrativa alternativa en mi libro La Historia en la que nos Encontramos. Ese será el tema de mi próximo libro también.

Creer sabiamente en un más allá puede hacer que no temamos a ningún sacrificio ―incluyendo el martirio― en busca del reino y la justicia de Dios. Puede hacernos dispuestos a dar y a sufrir, no sólo por nuestras familias, amigos y naciones, sino incluso por nuestros enemigos… e incluso por las aves del cielo y los peces del mar, porque creemos que más allá de esta vida, somos bienvenidos en el amor del Creador que ama a toda la creación. Se nos da el poder de ver a través de las superficiales e insostenibles economías que actualmente gobiernan nuestro mundo, para vivir en otra economía a través de la cual “acumular tesoros en el cielo” a través de la bondad, la amabilidad, la generosidad, la misericordia y el amor. Es parte de la buena noticia que lo cambia todo.

 

Fuente original:

http://brianmclaren.net/archives/2013/03/

La realidad de Satanás
Matrimonio interreligioso
Brian McLaren

Acerca de Brian McLaren

Pastor, Autor, Activista y Conferencista.

Ver todas las entradas de Brian McLaren →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *