19 Redemption Song (Reino y redención) Parte 1

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Temas de alto vuelo… Metáforas contaminadas por siglos de tradición. Tanto helenismo, romanismo y yankeenismo han reducido al extremo el proyecto nazareno: “El reino de Dios”.

A veces reducido sólo a la iglesia, otras veces reducido al más allá -al que algunos pocos irán-…

Tema que ha sido interpretado como una novedad de Jesús, como si antes no hubiera existido o como si el Reino de Dios fuera inaugurado únicamente por Jesús. Rebusques y necesidades políticas del cristianismo post siglo II…

¿Y qué mejor que comenzar esta miniserie de dos o tres capítulos con buena música de fondo?

¿Hay algún tema más sugerente para hablar del dogma de la Redención que Redemption song de Bob Marley?

Quizás sí, pero últimamente cada vez que pienso en la metáfora de la redención suena por todo mi cuerpo este tremendo tema de Marley.

Y tiene sentido ¿no? ¿Acaso la canción no retrata la cruel historia de la esclavitud negra, de la opresión, de la cautividad, de los sueños de libertad?

SIMILITUDES

El pueblo hebreo, eternamente diaspórico… en los tiempos de Jesús se encontraba bajo la dominación del Imperio Romano. No era algo nuevo. Venían de siglos de ser colonizados y oprimidos por otros imperios.  Siendo extranjeros en sus propias tierras y repartidos por otras tantas más.

Algunos investigadores, consideran que las nociones escatológicas (puedes ver sobre este término en el siguiente link…) del Reino de Dios, surgen justamente en contextos de dominación. Al parecer en medio de la dispersión algunos profetas cantaron poemas de esperanza y redención.

Pero el subtítulo de esta serie nos dice Reino y Redención, porque claro, es imposible hablar de Redención sin referencia al Reino.

A pesar de los reduccionismos que padece el término Redención en la mayoría de las iglesias –sobre todo en las iglesias evangélicas-, el concepto de redención refiere casi exclusivamente al pago de una deuda. O sea, “Jesús murió por vos”. O como se me ocurre proponer a mí: “Jesús NO murió por vos” (puedes chequear esto aquí…. sí, sí… estoy muy autorreferencial hoy, jajá).

Dogmas de la iglesia, de la iglesia católica y de la evangélica (obvio, tienen muchos dogmas en común…), pero a partir de Lutero, Calvino y del fundamentalismo evangelical (EE.UU.), se hizo más popular esta idea casi incuestionable entre los evangélicos.

Una pregunta “disparatada” podría ser si entre la “deuda” clave funcional del sistema monetario (y capitalista) y la “deuda” eterna de la humanidad con Dios hay algún tipo de relación “accidental” o simplemente producto del “azar”…

Sin embargo, antes de las construcciones dogmáticas (muros que terminan separando a los de afuera de los de adentro) ya en el judaísmo había reflexiones sobre la redención. ¿Dónde? En el interior del Maljalut Adonay, término hebreo para referirse al Reino de Dios.

ANARQUÍA JUDÍA

 OK., lo asumimos de entrada: El tema que decimos ser cuestión central en el anuncio de Jesús, es un tema complejo. No la tendremos fácil. Es oscuro, pero también abierto…

Entonces, intentaremos abordarlo de manera muy general, haciendo algunas “advertencias”. De hecho, de acuerdo a las investigaciones de Mario Sabán, ni siquiera los judíos tienen una definición final sobre “El reino de Dios” sino que existen tantas interpretaciones posibles como rabinos…[1]

Perooo ¿por qué si no hay una única definición exacta dentro del judaísmo, el cristianismo imperial se fue apropiando cada vez más de este término?

Más allá de los distintos enfoques que pudo tener Majalut Adonay podemos decir -cómo indicábamos al comienzo- que las interpretaciones que prevalecen por lo general son: el Reino de Dios como ese cielo en el más allá reservado para unos pocos… O, mucho peor, interpretar que el Reino de Dios es propiedad exclusiva de una institución, o sea de la iglesia y del cristianismo en general…

Por eso, proponemos, al menos por ahora, rescatar este gran “eje temático” y verlo desde una perspectiva poética y metafórica… O sea, semejanzas, aproximaciones y multiplicidad de sentidos. Nada de dogmatismos o tecnicismos académicos. Porque en última instancia, quizás… el tema del Reino sea posibilidad pura…

LAS MOLESTIAS

El primer problema (por el cuál Jesús terminó en la cruz) es la comprensión político-nacional del Reino Judío. Que un rabí predicara sobre el Reino, se podía interpretar fácilmente, por parte de los saduceos del templo y por parte de las autoridades de ocupación romanas, como un intento para obtener la independencia judía a través de una posible rebelión.

Jesús muere con el título de “Rey de los judíos”, crucificado por el Imperio Romano con apoyo de la elite saducea de Jerusalén.[2] Obviamente, ese cartel era una burla, pero también refleja el temor del imperio.

El segundo problema que tenemos para comprender el concepto del Reino, es el grado de anarquía reinante entre todos los rabinos del judaísmo para lograr una definición unánime. Cada rabino interpreta el reino a su manera[3] (lo que advertíamos al inicio).

LA “ENCRUCIJADA

Jesús mismo no puede, pues, definir el Reino en forma precisa, o por el potencial problema político o por la confusión reinante dentro del judaísmo. Incluso pienso que Jesús utilizaba parábolas para que las autoridades romanas no comprendieran que, en el fondo, lo que estaba llevando a cabo era una verdadera revolución espiritual dentro del judaísmo.[4]

 Entonces, ¿en qué momento dijo Jesús “vengo a morir por los pecados de la humanidad”?

CONSTANTES Y MATICES

A pesar de las diversas perspectivas, matices e interpretaciones que tienen los judíos sobre el Reino de Dios, dentro de esa variedad[5] se encuentran dos constantes o conceptos diferentes pero complementarios. Veamos…

Maljalut en hebreo significa “el Reino”; Maljalut Adonay es la idea del Reino de Dios o del Reino de los Cielos; ese reino que llegará cuando aparezca la Era Mesiánica.

El Reino de los cielos es una de las más grandes utopías que el judaísmo ha elaborado, gracias a la cual perdura históricamente. El judaísmo ha sobrevivido porque ha creado un concepto de esperanza indefinida.[6]

Estoy lleno de preguntas errantes y desubicadas, ¿será que la constante diáspora en el judaísmo, el estar continuamente sin un lugar físico es justamente para que veamos que el reino de Dios no se podía limitar solamente a una etnia o a un territorio?

MISMOS DESEOS, DISTINTOS MÉTODOS

Saduceos, Herodianos, Fariseos, Esenios y Zelotes. Todos ellos querían lo mismo: La renovación y la restauración del reino de Israel, aunque claro, diferían en interpretaciones y propuestas. A grosso modo resumimos…

Los Saduceos y los herodianos en complicidad, mientras vivían vidas muy cómodas, negociando y esperando el favor de los romanos. Los fariseos interpretando y aplicando cada vez mejor los principios de la ley evitando que la ruina moral castrase la restauración de Israel, los Zelotes, mediante una revolución violenta. Y los Esenios, mediante el aislamiento social; confiando en que su comportamiento ascético posibilitaría algún evento supernatural mediante el cual el Reino de Dios se instaurase repentinamente…

Entonces, ¿cómo y cuándo se dará esa manifestación del reino? Y aquí aparecen las dos constantes o conceptos que se encuentran dentro de las expectativas judías. Ya que al hablar del Reino de los cielos o Reino de Dios estamos hablando de Redención y de sus dos sentidos internos.

¡Interrogante con el que continuamos en la próxima entrega!

 

Yoe De Simone

 

[1] Sabán, Mario. El judaísmo de Jesús. Editorial Sabán, Buenos Aires, 2008. Pág. 453-460

[2] Ibídem, Pág. 475

[3] Ibídem

[4] Ibídem, Pág.475-476

[5] Recomendamos el trabajo de Sabán en el cual enumera las características del reino para el judaísmo actual. El judaísmo de Jesús, Pág. 454.

[6] Ibídem, Pág. 445

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