16 Vencedores vencidos (Gnosticismo) Parte 1

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Los Gnósticos, un cristianismo más entre los derrotados…

La historia la cuentan los que ganan, obvio. Ni dudarlo, ¿no? Ese es el caso de los Gnósticos.

Dentro de los primeros cristianismos… Sí, dije cristianismos. Nada que no esté en los textos bíblicos. Los de Pablo, los de Pedro, comunidades judeocristianas y diversas agrupaciones más…

¿Por qué tantos? ¿Por qué varios? Porque aún no había una interpretación final y oficial. La diversidad era natural, como también lo eran los debates y las luchas por la verdad. Es natural en los humanos querer ser más papistas que el Papa. Pasa en todos los ámbitos, y también en aquella época.

Claramente los gnósticos, entran en el grupo de los vencedores vencidos, fundamentalmente cuando se los consideró herejes. Claro, cuando la palabra herejía pasó a tener el sentido más cercano al de nuestros días. (Puedes ampliar sobre el término herejía en aquí).

O sea, que para hablar de Gnosticismo (¿y por qué no de las demás “herejías”?), hay que hablar de los cristianismos vencidos y tener una noción de la atmosfera religiosa de la época (esto último es clave).

Y si hay un movimiento que se destaca de entre los cristianismos derrotados[1], de aquellos que venían venciendo y creciendo pero que luego fueron vencidos, son los gnósticos. Destacados por tener la posta de todo, la gnosis… y para comprender muy, muy, muy por encima a la misma… Obvio, hay que ir al pasado.

EN EL PRINCIPIO…

Estamos ahora en los siglos I y II de la era cristiana. Tenemos muchas comunidades de judíos conviviendo con otros pueblos no judíos.

Estos hebreos, conocidos como judíos helenos y de la diáspora, están en contacto con multiplicidad de culturas y experiencias religiosas distintas, pero en un mismo suelo. Este suelo unificado años atrás por Alejandro Magno, es ahora posesión del imperio romano. En un mismo suelo, a fuerza de conquistas, muchas culturas y creencias lograron convivir.

Personas de distintas naciones, de distintos credos, de distintas ideologías, que habían experimentado el caos, el desarraigo y la descomposición de sus familias se encontraban en un mismo lugar. Compartiendo dolores, incertidumbres y muchos deseos de ser salvos de nuevas desgracias, de tanto mal en el mundo.

Quizás lo único favorable de este imperio romano es que les permitía cierta libertad de creencias y de prácticas. Siempre y cuando el Cesar siga siendo venerado e incluso reconocido como hijo de Dios. (Sí, en los tiempos de Jesús y antes de él, era común que a los emperadores y reyes se les conceda el atributo de hijo de Dios… tema para otro post, ¿no?)

Había tres grandes corrientes de expresión religiosa y de pensamiento, las filosóficas, la religión del estado y las religiones de misterio. De hecho, éstas últimas son las que se convierten en el éxito del momento.

Naturalmente, preguntas como ¿Quién soy? O de ¿Dónde vengo? ¿Cómo me relaciono con la divinidad? ¿Cómo volveré a mí lugar de procedencia? ¿Cómo ser salvo de esto?,[2] eran habituales y compartidas por todos, había una suerte de intercambio de experiencias y creencias a la hora de calmar estas angustias existenciales.

MIENTRAS TANTO EN EL HOY…

Investigaciones recientes[3], encuentran que este fenómeno tiene inicios entre los judíos marginales, aquellos que mencionábamos más arriba. Judíos de la dispersión. Judíos helenos, que en diálogo con la cultura griega leían de otra manera los textos de sus tradiciones. Hebreos exiliados que buscaban comprender el mal del desarraigo.

De hecho, en esos tiempos, nace una nueva manera de hacer interpretación; el método alegórico. Desarrollado nada más y nada menos que por un judío, Filón de Alejandría.

ATMÓSFERA RELIGIOSA, EL ESPÍRTU DE UNA ÉPOCA: INSEGURIDAD COLECTIVA

Este tiempo es conocido también como Antigüedad tardía, un periodo sincrético en el que se fusionan Oriente y Occidente dando como resultado una época cultural derivada del helenismo instaurado por Alejandro Magno, en la que se mezclan elementos heterogéneos (razón griega y religiosidad judía, persa, y astrología y magia babilónicas) dando como consecuencia, más allá de un mosaico de creencias policromo, la sensación de una situación de inseguridad colectiva hasta el momento inédita.[4]

Es muy posible que la gnosis occidental se haya podido generar en suelo judío a partir de preocupaciones vitales y religiosas no respondidas adecuadamente por la religión tradicional, a partir del flujo de la filosofía platónica y de otras concepciones dualistas sobre la perenne lucha del Bien y del Mal, y a partir de otras nociones esotéricas que existían en el mundo grecorromano. [5]

No es casual, entonces, que una de las notas distintivas de los gnósticos sea el rechazo al mundo material, que busquen misteriosamente ese pasaje al más allá. Que su interpretación de Dios sea la de un ser tan perfecto como lejano e imposibilitado de tener relación directa con una humanidad imperfecta.

Un dios que no se puede encarnar en el mundo, que no tiene contacto con lo material.

Comunidades que se separan, que hacen énfasis en la santidad, en la vida en el “espíritu”. Que tienen líderes súper especiales y con revelaciones directas. Comunidades elegidas. Pocos son –según ellos- los elegidos, muchos que no entran…

Por eso hablamos en esta serie de los gnósticos, porque demonizando su historia y reduciéndolos al pasado herético, no vemos lo presente que están estos rasgos hoy en nuestras comunidades de fe.

DEMONIOS POR TODOS LADOS

Saliendo de la mirada binaria que solo ve opuestos y no admite matices, y en consecuencia ubica al gnosticismo como una herejía más -quizás de las más importantes de su tiempo-. Proponemos alternativas actuales sobre el tema. Perspectivas que señalan a éste fenómeno como algo propio de su tiempo, como una atmosfera religiosa o como el espíritu de una época. Por eso mismo comenzamos este post con algunas pinceladas sobre el contexto y no con la típica exposición de su sistema de creencias.

Uno podría comprender la necesidad de defender la fe en aquellos tiempos, pero hoy en día necesitados de consensos, de diálogos y de tolerancia, es poco saludable seguir utilizando el término herejía para ubicar y demonizar al distinto, sobre todo por la carga negativa que fue adquiriendo el término herejía con el paso de los años…

Esta mirada reduccionista y demonizante nos hace perder a todos, nos separa y en nuestro tema nos hace perder de vista la riqueza cultural de una época.

¿Entonces de que hablamos cuándo hablamos de los gnósticos y de su gnosis?

 

Pausa. Esa la seguimos en la próxima entrega de WTF.

 

Yoe De Simone

 

[1] Cristianismos Derrotados, es el título del trabajo realizado por el profesor y Dr. Antonio Piñero en la obra que lleva el mismo nombre.

[2] Antonio Piñero, Los Cristianismos derrotados, Edaf, Madrid, 2007.Pág. 91-92

[3] En la historia de los textos sagrados hay dos grandes descubrimientos contemporáneos que confirman y amplían los conocimientos de lo que nos fue llegando como textos bíblicos. Descubrimientos de manuscritos que confirman la fiabilidad de los textos religiosos. Los más conocidos quizás para el mundo cristiano son los descubrimientos del mar muerto, conocidos como los “Manuscritos de Qumram”, sin embargo, muy poco antes de éste evento, se descubrieron en Egipto los manuscritos de la Biblioteca de Hag Hammadi. Gracias a este descubrimiento se puede tener una mirada menos condenatoria de los gnósticos. Y recién hace 15 años (nada más) aproximadamente que tenemos las primeras traducciones y trabajos responsables.

[4] Garcia Bazán, Francisco. La Biblioteca de Nag Hammadi y los orígenes cristianos. Editorial, El hilo de Ariadna. Buenos Aires 2013. Pág. 22

[5] Ibídem, Pág. 94-95

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